10 de junio de 2011

Relaciones

[Sonando: The Beatles]
[Libro: Kavik, el perro-lobo]
[Comic: Patrulla X][Serie: Doctor Who ]
[Juego: Imperium II]


Como siempre, cuando tengo que estar estudiando, se me pasan miles de cosas por la cabeza, planeo todo lo que quiero hacer cuando termine, y sobretodo acabo perdiéndome por entrañas de Internet en las que a lo largo del curso, fuera de época de exámenes, probablemente nunca habría llegado.
He llegado a un texto que me ha llevado a una serie de… creo que llamarlas reflexiones es presuntuoso por mi parte, pero creo que sabréis lo que quiero decir, y que la dialéctica o retórica no son precisamente lo mío (ni sé si uso los términos correctamente). Y como siempre, se convertirá en una divagación algo inconexa.

El texto en cuestión es este:

Al principio puede tirar para atrás semejante generalización sobre la diferencia que supone en todo un modo de vida, una afición. Pero creo que se puede asumir como parte de las historias que quiere contar el autor. Y personalmente, la afición a la lectura afecta lo suficiente a mi vida como para considerarlo un argumento de lo más válido.
Y por supuesto tampoco pienso que quiera decir que toda elección sobre elegir una pareja la tenga que hacer una parte de forma unilateral. Pero también creo que solo es una herramienta de narración y que realmente se refiere a la búsqueda de una pareja afín de verdad. Pero, de verdad, de verdad.
He obviado además las referencias que parecen sacadas de un “Manual para hacerse el intelectual”.
Parece mentira que sea capaz de sacarle tantos defectos pero me haya gustado un montón el texto, tanto como para escribir un post después de tanto tiempo. Igual yo también lo uso sólo como una herramienta para sacarme de dentro y ordenar las cosas que me pasan por la cabeza.

Con lo de presuntuosidad que decía antes, quería decir que mi “reflexión” gira alrededor de mi propia experiencia, tanto la positiva como la negativa, en las relaciones. Y para empezar, tengo que asumir como un modelo bueno mi actual relación, y eso puede ser mucho suponer para algún lector especialmente escéptico y cínico. Tomo como punto de partida lo feliz que me hace mi relación, y me apoyo sobre un argumento que he utilizado muchas veces “No tendría esta relación si pensase que no lleva a ninguna parte” y posibles variantes, como “Me hace tan feliz que si no te parece bien, peor para ti”.
Lo que quiero decir es que, sí, tomo mi relación como un buen modelo o ejemplo. Si estás pensando que soy muy ingenua, que las relaciones cambian y se acaban, que a mi edad sobretodo cómo voy a estar segura de nada… de verdad que lo siento por ti.

La primera parte del texto habla sobre las relaciones que se forman “porque hay que hacerlo”. Ocurre a todas horas, la gente piensa que hay que tener pareja, que estar solo no es normal. Quizá esto se daba al instinto que la especie humana debería tener eliminado, de lo necesario que es perpetuar tu especie, transmitir tu material genético. Total, como especie somos una birria, no nos merecemos saltarnos la selección natural, pero no he venido a hablar de eso.
O igual sólo es miedo a la soledad.
Todos tratamos con montones de gente a lo largo de nuestra vida y sólo nos quedamos con unos pocos. A mi me gustaría poder elegir a algunas de esas personas y no dejar de considerarlos amigos nunca jamás, y los que se llaman a sí mismos realistas (y a mi me convence más la palabra amargado) dicen que esto no es posible, bueno, eso creo que es tema para otro post de estos que me da por hacer. La idea que parece residir en el fondo del almacén de instintos de todo el mundo es que si tienes una pareja, esto asegura que nunca jamás estarás solo. Aunque lo más posible que sea otra de esas cosas que sin que te des cuenta, la sociedad te graba a fuego.
Creo que es verdad y mentira al mismo tiempo. Yo sé que siempre puedo contar con Jorge, y siempre voy a poder, para todo. Claro que también hay que tener en cuenta que mi relación es un tanto especial, ya que por ahora nos separa un país entero y sí, la ausencia física puede hacernos sentir solos.
Pero he visto como esto lleva a la búsqueda ansiosa de pareja y el gesto escéptico ante mis respuestas sobre que yo no busqué a mi novio, lo encontré por casualidad y primero fue mi amigo, y pienso que es así como debe ser.
Y también a una relación ansiosa en la que estar sólo porque es tu seguro anti-soledad. Y una relación que es lo único que le da sentido a tu vida, sin ella no eres absolutamente nada. Es como una especie de obligación, como un contrato de trabajo pero sin sueldo ni vocación, en el que te metes porque hay que hacerlo y en el que estás obligado a un montón de cosas que no te interesan, ni te importan, ni te llevan a ninguna parte. Pero estás obligado.

He visto parejas que no son felices juntas, es imposible que lo sean. Pero permanecen juntos, no sé si por comodidad y alivio, porque la alternativa es estar solo. Igual mi incapacidad para comprenderlo se debe a simplemente a mi forma de ver las relaciones, pero bueno, de eso venía a hablar ¿no?
Por supuesto que he tenido discusiones con Jorge, porque entendemos aspectos de la vida de forma distinta, porque no nos gustan exactamente las mismas cosas, porque en definitiva no somos la misma persona. Si lo fuésemos sería muy raro.
Pero nada que ver con esas peleas en las que se escupe rabia, odio y resentimiento y que se “arreglan” en la cama, dando lugar a otras consecuencias a las que también podría dedicarles otro post, (aunque ya lo hice hace muchos años, y sigo pensando lo mismo)
Pienso que una pareja no es un objetivo en la vida, si no algo genial que aparece por casualidad, madura, toma forma, y te acompaña hacia los objetivos de verdad.

Me gusta la comparación que hace el autor sobre actividades a realizar juntos, las cosas a compartir, o la decisión y proposición de matrimonio. De esto ya he hablado y discutido muchas veces con muchas personas diferentes. Comparto con mi novio muchísimas aficiones, por lo menos, las principales que afectan a mi vida de forma significativa, y lo considero imprescindible. Allá tú si no te importa no comprender porqué tu pareja considera tan importante ese libro o tebeo, por su calidad o lo que significa para su vida, por ejemplo.
Me encanta la mención de una proposición de matrimonio de forma virtual. Todo el mundo ha cuestionado (y espero acertar al decirlo en pasado) mi relación por haberse propiciado y de momento mantenido vía internet. Nos morimos de ganas de vivir juntos como las “parejas normales”, pero una cosa no quita la otra. La nuestra, aunque se basa sobretodo en la comunicación escrita, es una relación de verdad, más de verdad que muchas “reales” y a quien no le entre en la cabeza, lo siento.
Seguramente se te ha pasado por la cabeza que ahora todo es de color de rosa porque vivimos separados y que nos tiraremos de todo a la cabeza cuando “nos tengamos que soportar” a todas horas. Eso es triste a tantos niveles que mejor sigo con lo que estaba diciendo.

Todos hemos oído la manida frase que dice algo así como que para que los demás nos quieran, tenemos que querernos a nosotros mismos. Tan simplificada, que parece referirse tan solo al cuidado del aspecto físico.
Pero es cierto si lo enfocamos de otra forma. Podemos pensar en el quererse a uno mismo, con, y perdonadme la filosofada barata, estar en paz con el mundo.
Yo ahora mismo no estoy pasando por la mejor etapa de mi vida precisamente. Puede sonar todo lo adolescentoide que queráis, pero creo que siendo totalmente consciente de qué es lo que me provoca el enfado con el universo, sabiendo que no puedo arreglarlo, es suficiente justificación, y tampoco es de lo que vengo a hablar.
No es la primera etapa inestable y horrible de mi vida (sobra decir que tampoco será la última). La anterior que tuve, provocada por causas que aunque me da rabia admitir, no eran para tanto pero lo que cuenta es cómo las percibí en el momento, dio lugar a una relación que no fue a ninguna parte y me amargó la existencia con consecuencias que a veces creo, duran hasta hoy.
Creo que hay que alcanzar una estabilidad en la vida para permitir entrar en ella cosas y sobretodo gente nueva, para que nuestra percepción no esté totalmente alterada. Claro que la vida es un constante cambio, pero existen esos periodos en los que puedes sentarte y decir “Pues ahora todo va bien” y permitirte avanzar de verdad. Sé que existe ese momento, pasé por él antes de empezar a salir con Jorge, que en su papel de buen amigo, me ayudó mucho a llegar a él. Pero no lo hice la vez anterior, y eso aún me da ganas de darme cabezazos contra la pared. Y ahora, que él ya está dentro, como otros buenos amigos, me ayuda lo indecible.

La mayoría de la gente no se para a pensar si está preparado para implicar a alguien nuevo en su vida, simplemente lo hace. Porque hay que hacerlo, porque es lo que toca.
No tiene ni idea, de verdad, de lo qué espera del amor o de su propia existencia, pero sí que esa persona se lo de, y se enfada si no lo hace. Y todo se vuelve falso y plastificado y convierte algo que debería ser tu remanso de paz y felicidad en una batalla continua que llegas a asumir por algo tan normal que te hace gracia.
Con estar en paz con el mundo me refiero a que tu percepción de lo que ocurre y tus reacciones no estén condicionadas por tu estado de ánimo, que de verdad actúes tú y no la explosión de resentimiento acumulado o el miedo a que algo más cambie y se estropee.

Otro tópico manido que primero no entendía y luego pasó a hacerme hervir la sangre es el que dice que los polos opuestos se atraen y esas chufas de la complementación. A mi me suena a excusa para conformarte pronto con lo que has encontrado buscando ávidamente, por temor, de nuevo, a estar solo. O a que ni siquiera tienes claro quien eres tú ni lo que quieres encontrar, así que, el tópico te conviene. Y si cumples un tópico nadie te mira mal, es normal y sirve para hacer monólogos graciosos.

Una pareja afín es aquella en la que los silencios no son incómodos, en la que no tienes que medir al milímetro tus palabras y acciones para evitar una discusión, si no que actúas tal y como te sale de forma natural y es por eso por lo que te quieren. No se trata de un contrato de favores absolutamente medidos para ser igualitarios, es un alivio del resto de frustraciones, no su mayor fuente. Es el oasis de comodidad, no la preocupación que compartir con todo el mundo excepto con esa persona. Es por supuesto quien te hace reír, no enfadarte y mucho menos llorar.


2 comentarios:

Profesor James Moriarty dijo...

Gran entrada, hay cosas que no comparto, pero aun así, es una gran entrada xD.

Si, que pasa, algunos siempre hemos querido ser padres de familia típica americana xD incluso antes que saber que opción profesional queríamos...

Canis dijo...

Es una buena reflexión, Pic, y estoy de acuerdo en muchas cosas. Pero lo principal, creo, es que igual que ninguna persona es igual a otra, las relaciones son todas distintas y no puedes clasificarlas ni acotarlas. Es antinatural. Basta sólo con que los implicados estén contentos con lo que tienen.

Y tener pareja no es la única manera de no estar solo. En el fondo, la soledad a veces es subjetiva. Se puede estar muy solo aún con pareja, o sentirse acompañado sin tenerla...

De todas maneras, cuando va bien, es maravilloso compartir ese tipo de intimidad con alguien ^^