10 de enero de 2011

Creencias


[Sonando:The Beatles ]
[Libro:Enid Blyton - Santa Clara ]
[Comic: Marvel: La Generación Perdida ]
[Serie: How I Met Your Mother 6x13 ][Juego:DS - The World Ends With You]


Estas es otra de esas cosas a las que le doy muchas vueltas muchos días, y cuando llega el momento de expresarlo en voz alta, el número de personas presentes, con sus opiniones, evita siempre que termine de hablar, e incluso a veces de ordenar las cosas en mi cabeza. Solo espero no ofender de verdad a ninguna de las personas que me importan y leen. Y a mi me resulta muy constructivo el poder escribirlo todo seguido, tomándomelo con calma (este texto lleva mucho tiempo siendo escrito y corregido).

A estas alturas, creo que cualquiera que me conozca un poco sabe que no profeso ninguna religión, no creo en ningún dios ni creador. Tampoco alzo la bandera de la ciencia como respuesta absoluta a todo, a pesar de mi formación de futura bióloga y pasarme gran parte de mi vida consciente en una facultad de ciencias, porque sé cómo funciona “la ciencia”. No me gusta esa especie de enfrentamiento, aunque, tengo que admitir que ante la duda, mi confianza será siempre para la ciencia.

Tengo entendido que para quien le importa, estoy en la lista de personas católicas, puesto que estoy bautizada. Mi padre, aunque rechaza a la Iglesia y cada día yo lo dudo más, dice ser creyente y quiso que yo fuese bautizada. Sé de muchos que odian a sus padres por eso. A mí me da igual, aunque no me hace ninguna gracia formar parte de los números bajo los que se defiende la Iglesia. Porque no tengo ningún reparo en decir que desprecio profundamente a los que han convertido una creencia en su forma de vida y negocio. Pero desde entonces, no he tomado la Comunión, ni he pisado una iglesia más allá de lo necesario, y menos que eso, casi siempre me quedo fuera, simplemente porque me siento incómoda en un templo a algo que no comparto.

Hace mucho tiempo discutí con una compañera de clase sobre religión. Ella se sentía reconfortada cuando iba a la iglesia, cuando rezaba y dios le ayudaba cada día. Yo no pude evitar contestarle que todo eso me parecía una falta de respeto hacia las personas que le rodeaban, puesto que son ellos los que te apoyan en la vida, y a ella misma, que es la que se esfuerza en conseguir las cosas y si no lo hace, pues no las tiene.
Y sigo pensando igual. Me parece incluso vergonzoso darle los méritos de alguien a una especie de ente superior.
La gente suele hablarme de los misioneros, que ayudan a la gente en sus países o viajan a otros… más allá de misiones de evangelización que me parecen una auténtica barbaridad, lo que no consigo entender es… ¿Es necesario profesar una religión para ser bueno con los demás? ¿Si no es por unas enseñanzas o normas sagradas, la conciencia no sirve para nada?
Es como si todo el mundo estuviese vacío o lleno de maldad por definición y solo pudiese arreglarlo con las directrices de una religión, sin ser capaz de distinguir entre el bien y el mal solo con mirar el daño que provoca a su alrededor.

No siento ningún “vacío espiritual” por no mirar hacia arriba, hacia lo invisible y vigilante buscando ayuda. Yo creo en mí misma, en mis capacidades y limitaciones y en las de la gente que me importa. Creo en las enseñanzas de gente más sabia que yo.
Y sobretodo intento creer en la bondad y efectividad de la conciencia de las personas, aunque, claro, me lleve muchos chascos, no quiero permitirme a mí misma el amargarme y pensar que no existen personas buenas en el mundo.

No puedo evitar pensar, que la historia y actualidad de la humanidad serían infinitamente mejores si a nadie se le hubiese ocurrido el concepto de las religiones. Todos hemos pensado en la cantidad de conflictos que crea en todo el mundo el hecho de adorar a un dios u otro ¡O hacerlo de forma distinta! ¡¿Pero en qué cabeza cabe eso?!

Hace unos años discutí con otro amigo un concepto que estaba de moda en el momento, el hecho de enseñar a nuestros hijos nuestra religión. Y yo no conseguí salir de mi propia contradicción:
Pienso que si alguien es feliz con su fé, es normal que quiera compartirla con su descendencia. Pero, mi padre, que era el encargado de mi educación espiritual, decidió no hacerlo, y he crecido completamente libre para elegir lo que quiero creer. Y pienso que, cuando tenga hijos, si no les enseño nada sobre religión, en realidad les estaré imponiendo mis creencias. Me preocupa mucho más este tema que otros que algún día tendré que tratar con un retoño, como por ejemplo el sexo.

Todos los seres vivos no somos más que fruto de un montón de casualidades más o menos afortunadas, ligadas a un medio ambiente y nuestra interacción con él.
Como nunca he sabido qué se siente al creer en un dios, no sé qué pensar de la gente que sí lo hace. No sé si tienen todos una serie de normas morales y están todos de acuerdo en todo. Puede que todo se trate de la propia interpretación de cada uno sobre el tema. De verdad que no lo sé, porque no considero el tema apropiado ni cómodo para ninguna conversación, es algo muy personal. Y muy difícil de tratar con según qué personas, que se ofenden, alteran o mofan con demasiada facilidad.
Hay muchas cosas de las religiones que se me escapan.
Ya sabéis, no me gustan las florituras y reflexiones espirituales, supongo que soy muy… ¿”terrenal”?, lo que no quiere decir que sólo sea capaz de creerme lo demostrado, por como he dicho antes, ser estudiante de ciencias. En realidad, me deprime un poco pensar que el mundo es solo lo que hay, lo que tenemos delante, todo tan gris y aburrido. Pero sigo sin necesitar una religión. Da la impresión de que hay dos bandos, y hay que elegir uno sí o sí, y siempre es supergracioso burlarse de uno desde el otro, y no existe ninguna otra opción.

Me horroriza lo que se llega a hacer en nombre de una religión, el imperio construido bajo muchas, como la Iglesia Católica, por ser el ejemplo que más conozco de “Cómo no se debe profesar una religión”. Y no se puede asumir que por ser católico, alguien va a estar totalmente de acuerdo con lo que diga ese señor mayor que dicen que es su líder. Y ojalá dejasen de meterse en la vida de la gente tanto a nivel privado como público al querer (y conseguir) influir en política y legislación. Y me horroriza todavía más que esto se espere y considere totalmente normal e incluso imprescindible, como si de verdad necesitásemos la opinión de los “expertos espirituales” para saber si lo que estamos haciendo está bien o mal.

Por el simple hecho de estar organizada, me rechina la idea de que una religión sea la espiritualidad de una persona. La fé debería ser algo de lo que preocuparse cada uno en la intimidad de su, alma, por llamarla de alguna manera. Aunque me niego a desprender la consciencia de uno mismo de su cuerpo, es imposible, estamos ligados a nuestra forma de percibir el mundo, y eso pasa por nuestros sentidos, que funcionan porque tenemos un cuerpo.
No debería enseñarse en colegios, ni convertirse en una serie de “pasos oficiales” a realizar.

4 comentarios:

Lyra Stark dijo...

A mí, desde luego, no me ofendes ;)

De hecho concuerdo con prácticamente todas las ideas que sabiamente has sabido hilar en tu post.

Sin emabargo, tras muchísimas discusiones con mi ex (Ahskar), logré comprender que, en cierto modo, para cierto sector de la población, incapaz de tener suficiente base moral, ética, dignidad y fuerza de voluntad por sí mismos(por fallos en la personalidad, problemas psicológicos, deficiencias varias y/u otros problemas), requieren cierta "tutela" para ser personas dignas. Algunos organismos sociales, tanto subencionados como a base de voluntarios, son capaces de prestar esa tutela. Sin embargo, no llegan a todos los que lo necesitan, sólo a una pequeña porción de los más desesperados, por supuesto no a todo el mundo, ni a gente con problemas menores, que también necesitan apoyo.

Me lío, lo que quería decir, es que yo, tras mucho batallar con esa idea, al final acepté que por x o por y, existen personas que no son capaces de existir mismamente, sin esa tutela. Algunos necesitan creer en Dios, otros en el yoga, otros en su psicólogo... etc etc. Según argumentaba Ahs, "no todos tienen tu fuerza interior y tu personalidad para tener un código ético propio". Esas personas requieren, o bien mucha ayuda de un terapeuta o bien... cualquier otra cosa beningna que les otorgue esa fuerza y fé.

Así que en fin, ya no me peleo con la idea de que algunas personas necesiten, por ejemplo, la religión para ser buenas personas. Como tampoco me peleo con la idea de que algunos otros tienen fé ciega en la física y/o la ciencia XD. Mientras sus creencias no atenten a mis derechos fundamentales y mi dignidad, pues me parece bien que cada cual busque su fuerza allí donde la quiera buscar.

Y también me hizo ver que existen muchas personas que, bajo el amparo de la Iglesia Católica o no, con sus creencias religiosas más o menos rígidas, están hechas de una excelente pasta y lo único que quieren es ayudar.

Ahora ya... algo por lo que no trago, es la institución de la Iglesia Católica y otras instituciones religiosas, que desde su misma base no son más que un negocio, uno de los mejores montados... que no hace más que instaurar ideas perniciosas en las mentes de la gente y por supuesto, sacar dinero, por mucho que destinen a buenas causas... ejem.

Y no sé si me dejo algo, me la impresión que sí, ya volveré a comentar si lo recuerdo X_D

Canis dijo...

Qué voy a decir... Estoy de acuerdo con las dos.

En el aspecto moral, opino que no es necesaria una religión para que una persona sea capaz de respetar a los demás. Sólo hace falta sensibilidad, conciencia y educación. Como dice Pic, las creencias han de ser personales, y la institucionalización tiene el único objetivo probado de controlar y dirigir a las masas, como dice Lyra. La gente no es buena ni mala; todos tenemos un poco de todo. Y desde luego, hay mucha gente que ayuda a los demás desinteresadamente, sin importar si lo hacen bajo el estandarte de una religión o no.

Pero si las religiones tienen éxito, se debe precisamente a eso, a que hay personas que necesitan creer en una fuerza superior porque no la tienen en sí mismos, y es más fácil creer en lo que cree todo el mundo que ir un poco más allá.

En fin, yo no voy a criticar a nadie. No creo en las religiones humanas ni creo del todo en la ciencia (al menos, no en la dogmatización de la misma), puesto que igualmente es una interpretación humana de la realidad y, por tanto, siempre algo subjetiva y parcial. Pero sí creo en la naturaleza, y ella me concede apoyo y consuelo. No sé si eso es apoyarse en una fuerza superior o no. Por mi parte, realmente creo que a veces sí me faltan fuerzas, y necesito apoyarme en esas cosas y en la gente a la que quiero (bien es cierto, aunque a veces pida, sé que no logras nada si tú mismo no le pones empeño). Pero tampoco seguiría ningún culto (como la wicca o ese tipo de "religiones alternativas"). Cuando hablo con la naturaleza, estamos ella y yo.

En fin, no sé si ha quedado claro. Opino que, por encima de todo, deberíamos creer en las cosas tangibles, cercanas y necesarias: en nosotros mismos, en los demás (los que lo merezcan) y en nuestro hogar.

Pero bueno, como decimos, es una decisión personal de cada uno. Ah. y lo del bautizo y demás ritos, tiene la importancia que tú le quieras dar. No más.

Raven dijo...

De sobra sabes que soy creyente no practicamente. Detesto a la Iglesia, en mayúscula, porque me estoy refiriendo a la institución que, según sus creencias, deberían ayudar al prójimo y lo único que hacen es ayudarse a sí mismos. A sus bolsillos, de hecho.
No todos serán así pero, lejos de dar ejemplo, un BUEN ejemplo como deberían, se visten con túnicas de hilo de oro y llevan anillos que, con el valor que tienen, podrían dar de comer a un país de África entero.

La iglesia, como edificio, es algo admirable. En la inmensa mayoría de los casos, representan mucho más que un simple templo donde rezar. Sin embargo, para ver eso debes creer en algo. No me refiero a un ente, me refiero a algo más...
No sé muy bien cómo definirlo pero, aunque aborrezco a la Iglesia como institución que en lugar de hacernos creer nos hace desconfiar, considero que la iglesia como lugar de culto, al igual que cualquier otro lugar con carga espiritual, es mucho más de lo que somos capaces de ver.

Tu fe y tus creencias son tuyas, lo que tú quieres creer. Ni más, ni menos.
Nadie te puede obligar a pensar una cosa distinta, ni a creer en lo que no quieres.

Al final me he hecho la p*cha un lío y no sé ni lo que he dicho xD

Juanma dijo...

Aun riesgo de ser escueto.....

Yo creo en los midiclorianos.