29 de julio de 2010

..¿Instinto?



Vengo de pasar unos días de acampada cerca de Vigo, en, según hemos cobrado, la zona de unión de varios afluentes. Es un lugar precioso. Es una zona de acampada libre, donde acude la gente de los pueblos cercanos a bañarse y por lo tanto es inevitable advertir la mano del hombre.
Aún así, se respira tranquilidad y verde, y se pueden ver las estrellas por la noche, a la luz de las velas y/o linternas, de risas con los amigos.
Me parecía una armonía preciosa que podía alcanzar el hombre con la naturaleza, ya que no se puede evitar el efecto que produce nuestra sola presencia, pero sí minimizar en gran medida.
Y si remontabas un poco el río, internñandote en la vegetación, la única señal de no ser el primer ser humano que metía allí los pies era el estrecho camino de hierbas pisadas, hasta llegar a preciosos espacios de agua formando lagos y toboganes naturales.

Ha sido genial estar allí viendo volar montones de libélulas y cabalitos del diablo de distintos colores, mariposas y toda suerte de bichejos. Aunque la arña que se instaló en nuestra tienda no me hizo tanta gracia.
Es sorprendente lo acostumbrados que estamos a nadar en agua salada o tratada de piscinas, y las agujetas y cansancio que provoca nadar en el agua de río, aunque nisiquiera sea contra la corriente.

Pero me ha hecho confirmar algo, una de esas cosas que suelen flotar por la cabeza pero no sueles permitir que se asiente, porque prefieres estar exagerando inconscientemente, no quieres pensarlo.
Es el instinto del hombre por modificar todo lo que ve; para asemejarlo a algo que no le resulte extraño u hostil, sino cercano y agradable, cómodo, y en el proceso, demostrar esa superioridad adjudicada que tanta rabia me da.
Una cosa es montar tiendas de campaña, sillas y mesas y un camping gas. O hacer un fuego con ramas secas para hacer una comida deliciosa, aunque estando en maxima alerta por riesgo de incendios y habiendo sido visitados por figuras de autoridad (con el correspondiente fichaje y advertencia), me parece una imprudencia estúpida. Por mucho que el hombre aprendiese a hacer y manejar fuego, no es algo que vaya a parar si se lo mandas.
Pero nisiquiera eso me ha enfurecido tanto como ver, nada más llegar a un grupo de gente de nuestra edad, meterse en el agua y empezar a cerrar con enormes piedras (entre gruñidos y gestos de "a ver quien la saca más gorda"), a cerrar los pasos de agua creando una especie de piscina.
¿Una piscina? ¿En serio? ¿Viniendo a un precioso río NECESITAS una piscina para estar agusto con tu colchoneta de playa?
Al principio solo parece ridículo, puesto que no era ni por asomo un muro hermético, y veías caer el agua al otro lado.
Pero al levantarnos temprano para desayunar y recoger, nos hemso encontrado con todos los pasos del agua de la misma zona bloqueados y una ridiculísima trampa de huecos mucho más anchos que cualquiera de los pececillos que nos rodeaban encajada en el único paso abierto.
Y ya se observaba bastante agua estancada, con un montón de ramas, hojas y esa espumilla tan horrible que no sé qué es pero relaciono con las aguas eutrofizadas.
Nada de todo esto era necesario,.
Me resulta estúpida esa especie de demostración de humanidad, ese afán de manipulación y modificación del medio de esa forma brutal(por supuesto que cualquier animal provoca una modificación en el medio), como para demostrar a las hembras del grupo lo macho que se es, que se sabe sobrevivir en el campo y fabricar trampas para peces en un río.
Es más bien una demostración de estupidez, porque por muy limpio que parezca estar el río, no sabes si es buena idea consumir sus peces.
No tenía pensado volver a meterme en el agua, porque no tenía tiempo de secarme agusto al sol, pero no he podido evitarlo, y me he dedicado a empujar las piedas más grandes que estancaban el agua. También he pensado en soltar la trampa, pero me he limitado a sacarla del agua.

Y así, se han amargado mis últimas horas en un sitio tan precioso. Supongo que ahora mismo todo volverá a estar tal y como me lo he encontrado esta mañana. Ojalá pesquen, ojalá pillen una intoxicación del copón.

3 comentarios:

Raven dijo...

El afán del ser humano por pretender "civilizarlo" todo, le lleva a ser inconsciente e incívico.
La locura que produce el querer tenerlo todo controlado, nubla la razón y empuja a las personas a cometer grandísimas y egoístas estupideces.

////CanisGaoithe\\\\ dijo...

La verdad es que es un buen ejemplo del carácter del ser humano a pequeña escala. En realidad, no sería muy diferente del comportamiento de cualquier otro animal, el de adaptar el medio a su comodidad. El único problema es que las modificaciones del ser humano se notan a escala planetaria con el agravante de que, a diferencia del resto de animales, nosotros sí somos capaces de vislumbrar las consecuencias de nuestras acciones. Por eso, no hay disculpa posible.

Pícara dijo...

Ahora, esa zona ha ardido. Y lo que me da más rabia es que solo se considere barbaridad porque han muerto dos personas intentando apagarlo.
Por supuesto que es una lástima, y son héroes. Pero nadie llora por la pérdida de un lugar tan hermoso.