12 de junio de 2009

El Armario de los Recuerdos



[Sonando: Ñu / Saratoga ]
[Libro: Neil Gaiman - Cosas Frágiles]


Esta era la espeluznante imagen que te encontrabas si abrías el armario de esta habitación. Excepto la parte de arriba, que ahí se ve vacía, porque se me ocurrió hacer la foto cuando ya había empezado, pero creedme, daba miedo.
Solía abrirlo con miedo, dejar o coger cosas rápido y volver a cerrarlo. Difícil encontrar las cosas, aún más guardarlas, y siempre cayéndoseme las cosas encima.
Por si no se nota, soy una persona muy maniática, y entre las miles de cosas que me desesperan, está el desorden, y me hace sentir muy agusto el tener mesas y estanterías limpias y despejadas. Pero las obligaciones de estudiante universitaria y el resto de cosas de mi vida me impiden mantener las cosas ordenadas. Y lo de mi armario era ya cosa de terror.
Así que, inicié la trepidante aventura de transformar eso en esto:


En poco tiempo el suelo se llenó de cosas que iba sacando para limpiar el interior del armario, y después revisar, limpiar y guardar de forma más eficiente la mayoría de ellas. También he sacado varias bolsas de basura.
En el piso superior es donde están los juguetes de mi infancia.
El primero que me encontré al abrir una de las cajas fue este:

Tardé un rato más en encontrar los muñecos correspondientes, por eso no aparecen. Es una bota gigante, como la del cuento. Pero en lugar de ser el hogar de una vieja con chorrocientos hijos, era una escuela. El tejado se abría dejando ver un desván y la puntera también tiene una puerta. Y... la campana suena.
Debajo se puede ver un pequeño fichero, donde hay cromos y recortes de revistas de animales y plantas que mi padre me ayudaba a recopilar. Tengo otro más, pero no sé porqué no ha aparecido en el armario.
También se ve un trozo de un bote en cuyo interior hay un montón de piezas de ajedrez modeladas por mis padres cuando se casaron. Hay un montón de cosas hechas con esa masa extraña. Por desgracia, por culpa del calor, las piezas se han pegado unas a otras y no se pueden sacar de ahí, sin romperlas.
No les he hecho foto pero también hicieron una tele, teclado, joystick, cintas de video, vídeo, etc, fichas para otros juegos...


Esta es la primera prueba de que fui una niña muy femenina. No está a la altura del taco de madera, las puas y el martillo, porque no lo he conservado para hacerle una foto, pero lo ilustra bastante bien.
Una caja de herramientas, con algunas perdidas. También se ve otra caja con piezas de ajedrez y una caja que contiene sábanas viejas, algún disfraz... Y abajo, un hipopótamo.
Ahora lamento no haber sacado de la caja y hacer fotos a los distintos tipos de piezas de juegos de construcciones, que iban desde los grandes de plástico de colores a las reliquias de Exin castillos heredadas de mi padre, con los que pasaba muchísimas horas.

La prueba definitiva, un taller mecánico. Molaba bastante, se podían montar 4 coches distintos. Lo malo es que se ha perdido una de las ruedas.

Siempre he sentido pasión por los peluches y todos los muñecos abrazables del mundo. Encontré a mis Gusiluz, pero no sé donde metí las linternas, así que muy luz no eran.

El armario contiene varias cajas y bolsas llenas de peluches, porque no puedo tenerlos todos a la vista, ya tengo varias estanterías llenas.


Mi abuelo, señor con una memoria prodigiosa, aún me recuerda de vez en cuando a mi adorada Ena, con la que me hacía rabiar mucho, diciendo que iba a llevársela a su casa.
Yo apenas lo recuerdo, pero se ve que era mi joya de la corona. Bueno, no se puede esperar otra cosa de alguien que desde entonces lleva pidiendo tener un perro en casa. ¿A que es mona?
Existe una Enita, una versión pequeña de goma, y recuerdo vagamente anuncios en los que tenía un amigo muy parecido a Golfo, de La dama y el vagabundo. Pero también recuerdo que no hubo manera de encontrarlo.


¡Tropa de muñecos!
Supongo que yo los distingo porque sé lo que son. Los Trotamúsicos, los Fruitis y los pitufos, además de varios de Disney y varios de los coleccionables que venían en los huevos kinder. He de decir que nunca me ha gustado el chocolate con leche, pero mi padre y yo formábamos un buen equipo para eso, yo sólo quería los muñecos. Estoy segura de que tuve más, pero puede que acabasen en otra caja.


Algunas cosas sueltas.
El radiocassette rojo, con sonidos de instrumentos y animales. También tenía un par de micrófonos que distorsionaban la voz y cosas así. El cocodrilo sacamuelas, con el que no se pued ejugar porque no encuentro las pinzas.
Y hace su aparición la primera reliquia: ¡El Hundir la Flota!
Ahí donde lo veis, ese cacharro permite jugar al mítico juego, sin hablar y sin saber donde está disparando el otro. Tendría que haberle hecho una foto donde se viesen los botones y estuvies emontado del todo, con la pieza central, que impide ver el tablero del contrario y marcar al mismo tiempo las posiciones conocidas del otro. Tú colocabas tus barquitos y le introducías los datos. Después, se disparaba por turnos, marcando las posiciones y el cacharro emite el sonido de disparo y de "agua" o "tocado", con su explosión y todo.
Lo estuvimos probando el otro día, pero no iba bien, queremos pensar que es que necesita pilas nuevas, no nos hace gracia la idea de que se haya estropeado definitivamente.

Después de ese rojo, tuve varios radiocassettes, primero para escuchar la multitud de cintas de cuentos que tengo y después para la música.
Pero mi favorito, mi adorado, el último antes de las minicadenas, fue este:

Aún funciona, aunque se le saltan los botones para los cassettes.
Con él descubrí a los Moffatts y esuché a muchísimos grupos de la época, muy "para adolescentes", pero siempre he intentado dejar de ver las cosas tal y como no las vendían y limitarme a escuchar la música. Y lo disfruto mucho. Y también en él entró mi primer cd pirata de Mägo de Oz (ahora los tengo todos originales).


Una lástima encontrarlos cuando ya había guardado el tablero, que también mola un montón. Esto es de mi madre, y es el increíble ¡Parchís de los Pitufos!. Es genial, con los pitufos de colores y con las casitas que sirven para guardarlos y a la vez como cubiletes.
Ahora que escribo esto, he recordado otra cosa que hicieron mis padres y está colgada en mi habitación. Es un móvil, de esos de colgar sobre las cunas, de figuras de madera de los pitufos. Me encanta.


Otro juego de mi madre, con el que pasamos muchas horas. El cerdo que ríe, que no es una marca de lácteos, consistía en comenzar con el cuerpo del cerdito y poder ir poniéndole las diferentes partes del cuerpo según el dado. Creemos que tenía otra modalidad de juego, que incluía unas fichitas, pero nunca lo comprendimos. Se ha perdido una de las colas, y tengo la horrible sensación de que acabó en la basura en alguna otra limpieza.


Uno de mis primeros ordenadores. El anterior funcionaba con una serie de tarjetas, cada una con un juego educativo, pero no lo he encontrado. De este tipo también tuve un Lectrón, con tarjetas y un puntero.


Entre los viejos jueguetes de mi madre hay auténticas joyas, como lo que parece un Simón chino, un xilófono... ¡y la versión primitiva del cinexin!
Recuerdo encontrarlo por casualidad, pero no si lo monté yo sola o pedí ayuda, porque la verdad esta vez no me atreví a enchufarlo, porque el cable está bastante perjudicado. Con una serie de "películas" dibujadas en rollos de papel vegetal y una manivela... todos mis muñecos iban al cine de vez en cuando en el suelo de mi habitación.



Y, a pesar del taller mecánico y las herramientas, también tuve mis muñecas. Nuestro vecino en la anterior casa, me solía regalar un montón de cosas de Chabel, por lo que fui de ella y no de Barbie, de la que solo tuve a la hermanita y sus amigas.
Y sobretodo tuve muñecas Disney, con las que pasaba muchas horas jugando con mi prima, y de la que heredé después a Jasmine, cuando le dió ese arrebato de "ya soy mayor" y decidió darme muchos de sus juguetes.
En mi defensa diré que lo que me gustaba era construir las casas, como con Los Sims. Y la mayoría de mis juegos con ellas consistían en llevarlas de aventuras por la habitación. Mi Ariel, desgraciadamente, no venía con la "ropa" original de la peli, si no con otra, y tuve varias diferentes que intercambiaba.



Como última reliquia... dios no sé ni como se llama esto, es lo que llamé "a la altura del Spectrum" y espero no estar decepcionando demasiado a Koopa.
¿Recordais eso del pin-pon con dos palitos y un pixel?
Pues eso, pero con algunos deportes más; se conectaba a la tele y tiene dos pequeños mandos.

Y ya para acabar, que esto me está saliendo eterno, una curiosidad:
Tenía guardado un joyero que cogí de la habitación de mi abuela cuando murió. Alguna de las cosas que contiene ahora eran suyas, pero hay algo, que tengo que preguntarle a mi madre si también metió ella ahí, porque no lo recuerdo:

La foto no ha quedado muy bien, pero creo que se distingue lo que son, algunos de mis dientes de leche.

Al final no les hice fotos porque estaba muy cansada y eran demasiadas cosas. Pero también disfrutaba mucho con dos tipos de juguetes: las Pequemascotas y las Polly Pocket.
Es horrible, porque ambos ahora han sido pervertidos. Las primeras convertidas en la versión animal e hipertrofiada de las muñecas cabezonas aspirantes a furcias, con enormes y desproporcionados ojos, purpurina y cursilerías por el estilo.
Los míos, parecen animales de verdad. Gatos, perros, hámsters, osos, tortugas, peces, conejitos, tucanes... no estoy segura de todo lo que tengo, porque mi prima también tenía y jugábamos juntas; recuerdo que ella tenía osos polares y pingüinos.
Y las segundas, han dejado de ser muñecas en miniatura con sus casas y todo eso... para ser invadidas, como todo, por el estúpido mundo de la moda. Y ahora son más grandes y manejables, con ropita y... en fin, que ni los sagrados juguetes podían dejar en paz.
También tengo otros jueguetes de ese estilo, pero de ninguna marca en concreto, o al menos no tan conocidas, de animalillos y muñecas miniatura, con casitas y todo eso. Me encantaba montar mi propia ciudad en el suelo, lo que era genial porque tenía una de esas alfombras con carreteras, caminos, bosques, etc.
También tuve muchas cosas de Playmobil, pero la mayoría están en el trastero. Lo mejor, sin duda, eran la granja y el barco pirata.


Mención especial a los juegos de mesa, algunos de los cuales me encantaría volver a usar: La Hamburguesa, Spaguetti, Derribo, Gusanitos en la manzana, UvaPlof, La Herencia de Tía Agatha, ¡Qué viene papá!, Cluedo...
La verdad es que tengo muchísimos, en mi casa siempre hemos sido mucho de jugar todos juntos a algo, era muy divertido.

Qué bonito es recordar la infancia. Me desesperan los niños que quieren crecer demasiado rápido, creyéndose geniales por haber descubierto el sexo, no admirar a nadie más que a los futbolistas y la ropa o los coches deportivos, o las niñas que a los cinco años ya quieren pintarse, usar tacones, tener novio y que les regalen ropa fashion por su cumpleaños. No se dan cuenta de lo que están perdiendo y no recuperarán jamás. Y yo estoy segura de esta pérdida es la culpable de los auténticos engendros que pueblan ahora colegios e institutos.

4 comentarios:

LadyB dijo...

Estaba buscando información sobre las PequeMascotas antiguas en internet y me ha aparecido esta entrada de tu blog, me ha hecho muchísima ilusión ver esos juguetes de los uales yo tenía también un monton, como el hipopótamo azul que parecía blandito y de eso tenía poco, el parchis de los pitufos, las poly pocket cuyando eran pequeñitas y venían como en joyeritos con forma de estrella, corazón... Y hasta en la música coincidimos los Hanson, Mago de oz....
Me has hecho recordar muchas cosas y por ello te doy las gracias.

Pícara dijo...

De nada, me alegro mucho =)

Anónimo dijo...

hola ! buscando a ver si encuentro por algun sitio el puñetero gusyluz perrito me ha aparecido tu blog y te juro que casi me muero al instante, el mio se perdio por culpa de mi padre y era y ha sido nunca superado mi juguete favorito y quisiera tener uno ( imposible de conseguir en tiendas) asi que ponte en contacto conmigo porfi en my_mio@hotmail.com y si tu no lo vas a echar mucho de menos, te lo compro, que te parece ?? un saludo y graciaaasss por cierto, yo tango mil juguetes iguales que los tuyos ! hubiesemos sido grandes amigas en la infancia, y ahora de mayores viendo Buffy ... XDDD

Pícara dijo...

Lo siento, no los vendo. No eres la primera persona que me pide uno de los dos, pero, también son juguetes de mi infancia a los que tengo cariño.