16 de marzo de 2009

Estúpido Antropo-algo




[Sonando: Mi profesor de Fisiología Vegetal]
[Libro: Enif Blyton - El Árbol Mágico]
[Película: Batman]



El otro día, en clase de Biología y Conservación de Artrópodos, comenzamos los temas correspondientes precisamente a la parte de Conservación, es decir, en la que nos confirman, después de todo el temario sobre entomología(que por cierto tengo aprobado el primer parcial ¡yuhu!), lo importantes que son los “bichos” para el mundo en general y los métodos que se utilizan para conservarlos.

Para quien no se lo haya tenido que estudiar nunca, o no se lo haya planteado (eh, yo no lo hice hasta la universidad), los Artrópodos son los quelicerados (arañas, ácaros, escorpiones..), los crustáceos, los miriápodos (milpies, ciempiés, etc) y los conocidos insectos. Es decir, lo que todos llamamos “bichos”, con una serie de características generales de las que, alegraos, no voy a hablar.
Los artrópodos son el grupo más diversificado de todos los animales. Están presentes en casi cualquier medio que se os ocurra, incluídos los más extremos, ya que tienen adaptaciones que se lo permiten. También son los más numerosos después de las bacterias tanto en individuos como en número de especies. Están presentes en cualquier tipo de ecosistema que se os ocurra y son básicos para el funcionamiento de cualquiera de ellos.

Yo soy la primera que no tiene precisamente debilidad por estos seres, en especial me dan muchísimo asco las escolopendras(ciempiés) y tengo auténtico pánico por cualquier tipo de hymenoptero (abejas, avispas, abejorros, etc), aún cuando jamás me han picado y por lo tanto ni siquiera sé si soy alérgica y me pueden hacer algún tipo de daño, pero es verlos volar y soy incapaz de reaccionar de forma racional.

El profesor nos comentaba lo difícil que resulta convencer a la sociedad de esto, de que se debe conservar, no sólo a los grandes vertebrados, los mamíferos en peligro que nos son tan cercanos y tanto nos gustan (a mí la primera), si no a los feos y molestos bichejos.
Nos explicaba que no sólo se puede decir “En esta zona está protegido este animalito”, porque ese animal depende totalmente de su medio y no va a realizar todo su ciclo vital en la zona que nosotros hemos decidido declarar Parque Natural o lo que sea. Los animales tienen la suerte de ignorar por completo este tipo de limitaciones.
Con este asunto podría enrollarme muchas líneas sobre cosas biológicas, ecológicas y otras cosas acabadas en “ógicas” que aparecen en nuestros apuntes. Una forma sencilla de explicarlo sería decir, que se debe proteger el hábitat más o menos concreto donde sabemos que vive el bicho, si no cualquiera de las zonas por que la va a pasar en su ciclo vital (pensad en las grandes migraciones de por ejemplo mariposas) e incluso por los que va a pasar, en el caso de un depredador, su presa. Y así hasta que llegas a la conclusión de que en realidad todo debería ser protegido.

A esto añadía que especialmente a los biólogos, siempre les ha costado transmitir estas ideas a la sociedad en general. Y entonces me di cuenta de que la gente que estamos inmersos en este mundillo, que entre nosotros utilizamos vocabulario más o menos técnico, no nos damos cuenta de la grandísima cantidad de personas que pueblan el mundo sin plantearse ninguna de estas cosas por las que nosotros sufrimos tanto al intentar comprenderlas en su totalidad y aplicarlas en un laboratorio o frente a una hoja de exámen, en vistas a utilizarlo algún día en el mundo real.

Para convencer a alguien de que debe respetar a otro ser vivo, se le debe explicar que por ejemplo, si no hubiese insectos polinizadores, no solo los agricultores las pasarían canutas para recoger algún tipo de fruto, si no que lo pasaríamos mal todos.
Como yo esto tampoco lo supe muy bien hasta la universidad, cosa bastante vergonzosa, por cierto, explicaré que, si no hay un paso de polen de una flor a otra de la misma especie, generalmente mediado por un insecto, no hay fecundación y por lo tanto, las flores se quedan en eso, en flores, no forman semillas y por lo tanto tampoco frutos, la planta no se reproduce. Salvo en interesantes alteraciones genéticas que no vienen al caso.
Decía que, no sólo lo pasarían mal los agricultores, porque no tendrían nada que vender, si no que lo pasaríamos mal todo, porque si las plantas no se reproducen, nosotros perdemos una parte de nuestra alimentación, pero la pierden por completo los animales herbívoros, otra parte de nuestra alimentación. Y nos vamos, con perdón, a la mierda.
Y esto sólo, perdiendo unos pocos de los chorrocientos órdenes de insectos.

Y al final se llega a la conclusión de que el ser humano, en general, es gilipollas. Quiero decir, necesitas decirle en qué forma le afectará a él, a su vida y al ser humano en general si es que le preocupa, porque a veces ni eso. Y si no le afecta realmente, no le importará, no verá necesidad en proteger a ese animal.

Estuve a punto, y al final no abrí la boca por miedo a alterarme y decir tonterías (como me pasa siempre, ya sabéis), de preguntarle al profesor que, claro, decirle al idiota de turno que, simplemente, no tiene derecho a destruir a otro ser vivo, no sirve para nada.
Y es así, no entiendo porqué, todos hemos crecido con la idea de que los seres vivos son, las plantas, los animalitos, las cosas microscópicas y el hombre; siempre el hombre aparte, como si fuese especial, siempre pintado al final de la línea de la evolución.
El ser humano no es ni por asomo el súmum de la evolución, no compendia todas las mejoras posibles, no es ningún tipo de máquina perfecta. No, no lo es.
El hombre, surgido de una de las muchas líneas de la evolución, ha tenido su propio éxito y ha sobrevivido hasta ahora, haciéndose una especie de rey del mundo, gracias a la afamada “inteligencia”, que nos ha otorgado la capacidad de, por ejemplo, si el medio nos es contrario, lo modificamos y listo, pasándonos por el forro el verdadero proceso de la evolución, que elimina a los que no son aptos para sobrevivir.
Es decir, en cierto modo, nos hemos saltado la selección, así que no podemos ser tan perfectos como cree la gente.
Y aún así, la evolución es resultado en primer lugar de mutaciones ocurridas al azar, por lo que, en realidad, si existiese un solo ser, ejemplo de la evolución perfecta, no tendría absolutamente ningún mérito sobre ello.
Hace tiempo, tuve una discusión sobre este tema con un individuo despreciable al que le deseo las peores desgracias que pueda propocionarle la vida adulta. Según él, el hombre sí era mejor que cualquier otro animal, porque gracias a nuestra inteligencia, si dejásemos sin atención parental a un cachorro humano y a uno de cualquier animal, el que sobreviviría o al menos llegaría más lejos sería, de calle, el humano. No conseguí encontrar una forma de explicar todos los errores de ese ejemplo, pero si se podía sacar algo en claro, es que un bebé humano está mucho más desamparado que cualquier otro animal, que responde mucho más a su instinto.
Claro, que la gente suele poner el instinto como una señal de poca evolución, de retraso. Yo creo que es mucho más “primitivo” necesitar todos los años y esfuerzos de aprendizaje que necesitamos los humanos para saber hasta contener nuestros esfínteres o comer por nuestra propia mano, que son cosas básicas.
A cambio, el ser humano es el único animal capaz de matar a otro sin comérselo, sino por miles de asquerosos motivos. Hemos inventado la guerra, el maltrato, el abuso, la crueldad, montones de formas de hacer enfermar al planeta, con nuestros increíbles y celebrados cerebro, raciocinio y todo eso que se suele colocar como frontera entre nosotros y el resto de animales.
¿Cómo puede considerarse una señal tan clara de superioridad?

Todo el mundo debería comprender que aquí en la Tierra, somos “uno más” al que nadie ha otorgado el derecho de ejercer su poder sobre el resto de habitantes, pero que ha cogido con orgullo y aplica con fiereza.
El Ser Humano medio, se dedica a ignorar la belleza de la creación de la naturaleza, de los mil procesos vivos que ocurren a su alrededor o sobre él mismo, o a miles de kilómetros.
Es tan fácil avergonzarse de pertenecer a la raza humana… nunca deja de darte motivos.
Y sobretodo, es tan difícil aceptar que la mayoría de la gente a quien le dices esto se va a limitar a mirarte entre raro y mal solo por afirmar que el ser humano es otro animal más, y ni siquiera va a intentar reflexionar este tipo de palabras, mucho menos plantearse como mínimo cambiar su forma de pensar y mirar al mundo.

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