28 de marzo de 2009

Chris Claremont y todo lo que le debo


En Shock

[Sonando: Ñu - La Granja del Loco ]
[Libro: Enid Blyton - Los cinco van de cámping]
[Comic: Classic X-Men: "El Regalo"]


No sé ni como empezar. Ni siquiera sabía cómo decirle a él lo que ha hecho por mi, lo que me ha dado, lo que le debo.
Este fin de semana se han celebrado las Jornadas Unicómic de la Universidad de Alicante, a las que decidí matricularme solo por conseguir créditos escuchando charlas sobre cómics.
Pero cuando vi que el invitado principal de este año era el mismísimo Chris Claremont, casi me da un auténtico patatús. Y nada comparado con lo que he sentido estos dos días. Y eso que no era la primera vez que lo tenía delante, ya me firmó dos cómics y se interesó por mi disfraz de kender en la expocómic de hace unos años.
Pero esta vez he estado presente en un auténtico encuentro, en el que los fans le han hecho preguntas sobre su trabajo. Hay que felicitar al chico que se dedicó a traducir, que fue increíble.
Al principio intenté no ilusionarme demasiado (fracasando estrepitosamente), porque no sería la primera vez que un autor de los que desearía poder abrazar y agradecerles su trabajo, cancela a última hora su visita.
Pero allí estaba el viernes por la tarde, con su mujer y sus... ¿hijos?.

¿Que quién es Claremont? Debería daros vergüenza.
No, ya sé que esto solo le importa a los apasionados de los mutantes.
Para intentar haceros una idea, resumiré un poco la historia. Stan Lee y Jack Kirby crearon a los X-Men, al grupo inicial, que no tuvo demasiado éxito. Unos años después, llegaron Claremont, Dave Cockrum (D.E.P.) y algún otro autor más cuyo nombre no recuerdo y se dedicaron a relanzar la serie, renovándola con personajes nuevos etc.
Entre esos nuevos personajes estaba Rondador, mi personaje preferido del mundo del cómic, para mí, el super héroe perfecto, el galán adorable y aventurero, el artista de circo, mi gran amor platónico... Kurt Wagner.
Jorge, cariño, sabes que te quiero aunque no seas azul.
Con esto, los X-Men se convirtieron en la serie más famosa de Marvel. Y se la habían dado a estos señores porque pensaron que como no era una serie importante, no pasaba nada si la cagaban, como nos contaba ayer Claremont.
Y a donde ha llegado... madre mía.

No sé si podeis comprender lo que ha significado esto para mí.
Yo sentí curiosidad por los cómics de X-men por la primera película. Y lo primero que tuve delante de los cómics originales fue precisamente el cómic con el que ellos empezaron, y el primer personaje en aparecer fue Rondador.
Recuerdo leerlo sentada en el sofá de mi abuela, algo desorientada por el dibujo y la palabrería anticuada, pero totalmente absorbida.
Y a partir de ese momento, quedé atrapada en el mundo de los mutantes de Marvel. Y si esto no hubiese sido así, estoy segura de que ahora no sería para nada la misma persona que soy ahora. Por ejemplo no le daría la coña a nadie con Rondador, ni la mayor parte de la gente me llamaría Pic. Me resulta muy raro imaginarlo.

He lamentado un poco no haber cosido ya mi disfraz de Pícara o mi Bamf de peluche, para poder enseñárselo, seguro que como mínimo le habría hecho gracia y se habría acordado de mí después, no creo que ahora recuerde a la chiquilla nerviosa que ha sido incapaz de enlazar tres palabras en inglés. Bueno, al menos le he suplicado que le pida a Alan Davis que dibuje su nueva colección. Porque él es guay y si entra a Marvel diciendo que quiere escribir una serie, pues se la dan.
A lo largo del encuentro, con las preguntas hechas por la gente, aprovechó para hablarnos de esa serie nueva en la que está trabajando. Él se marchó en el 91, dejando a medias las series de X-Men, por discusiones con los jefazos. Ahora quiere escribir desde donde lo dejó, ignorando lo que se ha escrito desde entonces... y por mí, pues genial.
Después de mucho pensármelo, pedí el micrófono y con la voz más temblorosa que me haya oído jamás, le di las gracias por todo lo que nos ha dado y le dije que adoro Excalibur, y que pienso que lo que se hizo con la serie después fue una auténtica cagada. Ahí me expresé mal y pensó que estaba criticando el trabajo de Davis(quien además de continuar como dibujante, se dedicó a guionizar)... Gaia me libre, adoro a Alan Davis; supongo que tendría que haber dicho directamente el nombre del autor al que odio por destrozar la serie un tiempo después... pero me daba miedo porque sé que tiene demasiados adoradores. Bah, es un imbécil.
Pero además de defender a Davis, dijo que para él fue una auténtica gozada trabajar en Excalibur, que es lo que yo percibo al leer, sobretodo los primeros numeros.
Y me sonrió diciendo que Kitty y Rondador aparecerán en su nueva serie, con un gesto TAN cómplice que creo que di saltitos de emoción y todo.
Es un hombre amable y simpático, que disfruta escribiendo sobre los X-Men, y hablando sobre ello con gente que le admira desde el otro lado del charco. Alegre y bromista, capaz de convertir una conferencia larguísima en algo fugaz y divertidísimo.

Pero lo mejor ha sido esta misma tarde.
En su encuentro oficial no pude conseguir que me firmase nada, porque había demasiada cola y se agotó el tiempo, pero el hombre, amable como nadie, dijo que estaría también hoy.
Y he ido. Y me ha firmado muchos cómics.
Y... he estado "hablando" un rato con él. Me siento muy orgullosa de poder entender bastante bien a alguien hablando en inglés, aunque a veces me pierda y la falta de costumbre y conocimiento y los nervios no me hayan permitido participar en una conversación de verdad...
No teneis ni idea de como me he sentido, allí delante de él, escuchando como hablaba tranquilamente sobre cosas que van a ocurrir en la serie. Igual nos ha contado cosas que sabe ya todo el mundo pero... dejadme en paz, yo me he sentido muy especial. Porque hablaba para dos personas, y una de ellas era yo.
Estaba tan nerviosa que he tenido que pedirle a un amigo que le dijese por mi, de alguna forma, lo importante que es para mi su obra, después de estar un rato a su alrededor, sin poder ni respirar correctamente. Porque si no lo hacía, y luego le pedía un abrazo, iba a arrepentirme toda mi vida.
Señores, yo he abrazado a Chris Claremont.

Hoy había quedado con mis padres para cenar, y he llegado tarde. Por suerte, han comprendido tanto el motivo, que hasta me han dicho que si se lo llego a explicar cuando he llamado a última hora, avisando de que se me había hecho tarde porque estaba emocionada, podría haberme quedado más tiempo, sin problemas.
Y por esto es por lo que no puedo quejarme de mis padres, que luego han soportado mi verborrea (más de lo normal) sobre este señor y lo emocionada que estaba. Porque han comprendido que ha sido una oportunidad única que he disfrutado como una enana.

Otra cosa muy guay de este fin de semana ha sido reencontrarme con un antiguo amigo del instituto, con el que me encantaba hablar de cómics, que me prestó muchos y con el que enseguida he vuelto a hablar como si no hubiesen pasado los años. También he conocido a un grupo de chicos con los que he podido hablar de algunos de mis cómics preferidos; de esa forma en la que puedes mencionar un número concreto, una viñeta, un diálogo escrito en los 80 y la otra persona va a señalar y sonreir y decir "Ey, es verdad, cómo moló eso". Eso también ha sido impagable.

Una casualidad increíble es que este mes, Panini ha decidido publicar un recopilatorio con una serie de historias más o menos inéditas de aquella época. Eran historias paralelas a la serie normal, pero con un caracter mucho más personal, centrándose en los diferentes personajes y sus experiencias al conocerse unos a otros, cada uno recien llegado de una parte del mundo. Además de sus aventuras, algo que me llega mucho es la relación entre ellos, especialmente la amistad de Coloso, Rondador y Lobezno, que empiezan queriendo sacarse los ojos y acaban como grandes colegas. Por estas cosas es por lo que yo siento a estos personajes tan vivos.
En este tomo hay dos historias preciosísimas de Rondador.
En el número de comienzo de Excalibur, empiezan a contar anécdotas. La de Kurt habla de una apuesta con Lobezno, que le desafía a pasearse por la ciudad sin usar el inductor de imagen para ocultar su auténtico aspecto.
Yo pensaba que esta historia no había sido escrita realmente, pero hoy la he leído. Y me he emocionado. Porque es divertida y bonita, que habla de, realmente aceptarse a uno mismo.
La segunda historia habla de una noche de espera en un hospital por Jean Grey, donde Kurt se encuentra con un niño muy triste al que se empeña en devolver la sonrisa, o quizá recuperarla él mismo. Es preciosa, de llorar.

Aún no me lo creo, he abrazado a Chris Claremont.

Igual cuando actualicen en la web de las jornadas, editaré con alguna foto... sé que me han hecho una mientras hablaba con él, por ejemplo. Y las mías durante el encuentro no han sido muy buenas.

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