28 de marzo de 2009

Chris Claremont y todo lo que le debo


En Shock

[Sonando: Ñu - La Granja del Loco ]
[Libro: Enid Blyton - Los cinco van de cámping]
[Comic: Classic X-Men: "El Regalo"]


No sé ni como empezar. Ni siquiera sabía cómo decirle a él lo que ha hecho por mi, lo que me ha dado, lo que le debo.
Este fin de semana se han celebrado las Jornadas Unicómic de la Universidad de Alicante, a las que decidí matricularme solo por conseguir créditos escuchando charlas sobre cómics.
Pero cuando vi que el invitado principal de este año era el mismísimo Chris Claremont, casi me da un auténtico patatús. Y nada comparado con lo que he sentido estos dos días. Y eso que no era la primera vez que lo tenía delante, ya me firmó dos cómics y se interesó por mi disfraz de kender en la expocómic de hace unos años.
Pero esta vez he estado presente en un auténtico encuentro, en el que los fans le han hecho preguntas sobre su trabajo. Hay que felicitar al chico que se dedicó a traducir, que fue increíble.
Al principio intenté no ilusionarme demasiado (fracasando estrepitosamente), porque no sería la primera vez que un autor de los que desearía poder abrazar y agradecerles su trabajo, cancela a última hora su visita.
Pero allí estaba el viernes por la tarde, con su mujer y sus... ¿hijos?.

¿Que quién es Claremont? Debería daros vergüenza.
No, ya sé que esto solo le importa a los apasionados de los mutantes.
Para intentar haceros una idea, resumiré un poco la historia. Stan Lee y Jack Kirby crearon a los X-Men, al grupo inicial, que no tuvo demasiado éxito. Unos años después, llegaron Claremont, Dave Cockrum (D.E.P.) y algún otro autor más cuyo nombre no recuerdo y se dedicaron a relanzar la serie, renovándola con personajes nuevos etc.
Entre esos nuevos personajes estaba Rondador, mi personaje preferido del mundo del cómic, para mí, el super héroe perfecto, el galán adorable y aventurero, el artista de circo, mi gran amor platónico... Kurt Wagner.
Jorge, cariño, sabes que te quiero aunque no seas azul.
Con esto, los X-Men se convirtieron en la serie más famosa de Marvel. Y se la habían dado a estos señores porque pensaron que como no era una serie importante, no pasaba nada si la cagaban, como nos contaba ayer Claremont.
Y a donde ha llegado... madre mía.

No sé si podeis comprender lo que ha significado esto para mí.
Yo sentí curiosidad por los cómics de X-men por la primera película. Y lo primero que tuve delante de los cómics originales fue precisamente el cómic con el que ellos empezaron, y el primer personaje en aparecer fue Rondador.
Recuerdo leerlo sentada en el sofá de mi abuela, algo desorientada por el dibujo y la palabrería anticuada, pero totalmente absorbida.
Y a partir de ese momento, quedé atrapada en el mundo de los mutantes de Marvel. Y si esto no hubiese sido así, estoy segura de que ahora no sería para nada la misma persona que soy ahora. Por ejemplo no le daría la coña a nadie con Rondador, ni la mayor parte de la gente me llamaría Pic. Me resulta muy raro imaginarlo.

He lamentado un poco no haber cosido ya mi disfraz de Pícara o mi Bamf de peluche, para poder enseñárselo, seguro que como mínimo le habría hecho gracia y se habría acordado de mí después, no creo que ahora recuerde a la chiquilla nerviosa que ha sido incapaz de enlazar tres palabras en inglés. Bueno, al menos le he suplicado que le pida a Alan Davis que dibuje su nueva colección. Porque él es guay y si entra a Marvel diciendo que quiere escribir una serie, pues se la dan.
A lo largo del encuentro, con las preguntas hechas por la gente, aprovechó para hablarnos de esa serie nueva en la que está trabajando. Él se marchó en el 91, dejando a medias las series de X-Men, por discusiones con los jefazos. Ahora quiere escribir desde donde lo dejó, ignorando lo que se ha escrito desde entonces... y por mí, pues genial.
Después de mucho pensármelo, pedí el micrófono y con la voz más temblorosa que me haya oído jamás, le di las gracias por todo lo que nos ha dado y le dije que adoro Excalibur, y que pienso que lo que se hizo con la serie después fue una auténtica cagada. Ahí me expresé mal y pensó que estaba criticando el trabajo de Davis(quien además de continuar como dibujante, se dedicó a guionizar)... Gaia me libre, adoro a Alan Davis; supongo que tendría que haber dicho directamente el nombre del autor al que odio por destrozar la serie un tiempo después... pero me daba miedo porque sé que tiene demasiados adoradores. Bah, es un imbécil.
Pero además de defender a Davis, dijo que para él fue una auténtica gozada trabajar en Excalibur, que es lo que yo percibo al leer, sobretodo los primeros numeros.
Y me sonrió diciendo que Kitty y Rondador aparecerán en su nueva serie, con un gesto TAN cómplice que creo que di saltitos de emoción y todo.
Es un hombre amable y simpático, que disfruta escribiendo sobre los X-Men, y hablando sobre ello con gente que le admira desde el otro lado del charco. Alegre y bromista, capaz de convertir una conferencia larguísima en algo fugaz y divertidísimo.

Pero lo mejor ha sido esta misma tarde.
En su encuentro oficial no pude conseguir que me firmase nada, porque había demasiada cola y se agotó el tiempo, pero el hombre, amable como nadie, dijo que estaría también hoy.
Y he ido. Y me ha firmado muchos cómics.
Y... he estado "hablando" un rato con él. Me siento muy orgullosa de poder entender bastante bien a alguien hablando en inglés, aunque a veces me pierda y la falta de costumbre y conocimiento y los nervios no me hayan permitido participar en una conversación de verdad...
No teneis ni idea de como me he sentido, allí delante de él, escuchando como hablaba tranquilamente sobre cosas que van a ocurrir en la serie. Igual nos ha contado cosas que sabe ya todo el mundo pero... dejadme en paz, yo me he sentido muy especial. Porque hablaba para dos personas, y una de ellas era yo.
Estaba tan nerviosa que he tenido que pedirle a un amigo que le dijese por mi, de alguna forma, lo importante que es para mi su obra, después de estar un rato a su alrededor, sin poder ni respirar correctamente. Porque si no lo hacía, y luego le pedía un abrazo, iba a arrepentirme toda mi vida.
Señores, yo he abrazado a Chris Claremont.

Hoy había quedado con mis padres para cenar, y he llegado tarde. Por suerte, han comprendido tanto el motivo, que hasta me han dicho que si se lo llego a explicar cuando he llamado a última hora, avisando de que se me había hecho tarde porque estaba emocionada, podría haberme quedado más tiempo, sin problemas.
Y por esto es por lo que no puedo quejarme de mis padres, que luego han soportado mi verborrea (más de lo normal) sobre este señor y lo emocionada que estaba. Porque han comprendido que ha sido una oportunidad única que he disfrutado como una enana.

Otra cosa muy guay de este fin de semana ha sido reencontrarme con un antiguo amigo del instituto, con el que me encantaba hablar de cómics, que me prestó muchos y con el que enseguida he vuelto a hablar como si no hubiesen pasado los años. También he conocido a un grupo de chicos con los que he podido hablar de algunos de mis cómics preferidos; de esa forma en la que puedes mencionar un número concreto, una viñeta, un diálogo escrito en los 80 y la otra persona va a señalar y sonreir y decir "Ey, es verdad, cómo moló eso". Eso también ha sido impagable.

Una casualidad increíble es que este mes, Panini ha decidido publicar un recopilatorio con una serie de historias más o menos inéditas de aquella época. Eran historias paralelas a la serie normal, pero con un caracter mucho más personal, centrándose en los diferentes personajes y sus experiencias al conocerse unos a otros, cada uno recien llegado de una parte del mundo. Además de sus aventuras, algo que me llega mucho es la relación entre ellos, especialmente la amistad de Coloso, Rondador y Lobezno, que empiezan queriendo sacarse los ojos y acaban como grandes colegas. Por estas cosas es por lo que yo siento a estos personajes tan vivos.
En este tomo hay dos historias preciosísimas de Rondador.
En el número de comienzo de Excalibur, empiezan a contar anécdotas. La de Kurt habla de una apuesta con Lobezno, que le desafía a pasearse por la ciudad sin usar el inductor de imagen para ocultar su auténtico aspecto.
Yo pensaba que esta historia no había sido escrita realmente, pero hoy la he leído. Y me he emocionado. Porque es divertida y bonita, que habla de, realmente aceptarse a uno mismo.
La segunda historia habla de una noche de espera en un hospital por Jean Grey, donde Kurt se encuentra con un niño muy triste al que se empeña en devolver la sonrisa, o quizá recuperarla él mismo. Es preciosa, de llorar.

Aún no me lo creo, he abrazado a Chris Claremont.

Igual cuando actualicen en la web de las jornadas, editaré con alguna foto... sé que me han hecho una mientras hablaba con él, por ejemplo. Y las mías durante el encuentro no han sido muy buenas.

24 de marzo de 2009

Enid Blyton - El Árbol Lejano




[Sonando: Gente en la biblioteca]
[Libro: Enid Blyton - Varios]
[Anime: Soul Eater #49]
[Película: Batman Returns (a medias)]





:Hace una semana, no me preguntéis porqué, me dieron muchas ganas de volver a leer los libros de Enid Blyton de El Árbol Lejano.

Me gusta considerar a Enid Blyton como si fuese una de mis maestras de la infancia (de hecho esa era su profesión), y si sabéis algo de ella o de su obra y me conocéis a mí, estaréis pensando que vivo en una gran incoherencia.
Se le ha acusado de racista y sexista, con mucha razón, tengo que admitirlo, pero por alguna razón, ninguno de esos mensajes feos se quedó en mí cuando leí esos libros hace años.
Muchos de sus libros han sido modificados en sus últimas publicaciones para corregir algunas cosas bastante bestias en lo que a racismo se refiere. O también para modificar los nombres de los protagonistas, porque tienen interpretaciones bastante poco delicadas en las formas coloquiales de según qué países.
La modificación que menos gracia me hace es la que gira alrededor de un personaje, que da bofetadas a los niños maleducados y en cuyas versiones más modernas sólo grita, para no hablar del uso de castigos físicos con los niños. Siento si suena bruto pero conozco varios niños a los que los gritos y la ausencia de las llamadas “tortas a tiempo” han llevado a ser auténticos monstruos a los que me horroriza considerar parte de mi familia.
Sobre el sexismo, casi siempre hay partes iguales de personajes masculinos y femeninos, cada parte cumpliendo su “papel de género” demasiado claramente para mi gusto.
Pero, aunque suene incoherente, nunca me quedé sobre esa idea, nunca me inculcó ese mensaje sobre la vida.
Quizá porque al mismo tiempo que tenía personajes femeninos de esos que tan poco me gustan, tan finas y delicadas, tan preocupadas por su vestido y los actos correctos, estas solían sufrir alguna desgracia por culpa de su estupidez y allí estaba Jorge, que era como yo quería ser. Georgina no quería ser una chica, porque las chicas son débiles y tontas, si no que quería ser tratada como un chico, a los que se permite hacer más cosas, sin preocuparse de su vestido o de si se ensucian o despeinan. Sí, suena sexista, pero si esas cosas aún ahora son así, en aquella época era mucho más exagerado. Y es algo de la actualidad que sabéis que me desespera, el querer que las niñas sean tan femeninas que se roza la ridiculez.
Y ella se atrevió a crear a Jorge, que se ha convertido en el personaje favorito de toda la obra de Blyton de mucha gente. Y algo que me espantaba era pensar que si se le hubiese ocurrido contar las vidas de los chicos algunos años después, es si Jorge se convertiría en una “chica de verdad”, habría destrozado todo mi mundo.
No creo que su intención en realidad fuese explicarle a los niños que chicos y chicas tienen distintos papeles en la vida y se deben cumplir a rajatabla, si no mostrar que esos papeles existen en la sociedad, en especial en la que vivió ella, a principios del siglo XX y que no hay obligación de respetarlos y hacerlo tan fielmente es estúpido. Yo veo más un torno de burla y reproche a esa aceptación que una firme creencia.

Tampoco es que fuese una gran escritora, sus historias son muy simples y no están contadas de la mejor manera del mundo, además de llegar a ser bastante repetitivas.
Pero al mismo tiempo, creó varios mundos geniales y nos contaba historias sobre niños normales como nosotros corriendo aventuras maravillosas que a todos nos habría gustado compartir con ellos, o ser ellos. Es curioso como por ejemplo los tres niños protagonistas de El Árbol Lejano apenas están descritos o caracterizados. Se puede interpretar esto como que no sabía escribir o como que permitió que cada niño lector se pusiese en su lugar.
Los niños de estos cuentos podían explorar sus mundos sin tener a sus padres encima, con total libertad. No es que tenga queja de mis padres pero creo que todos hemos tenido ese momento en que queremos perdernos por aquel campo o montaña y no nos lo han permitido, por razones lógicas.

Sus libros han sido una gran influencia en muchas generaciones, mi madre los leía cuando era pequeña y luego me los pasó a mí. Y como detalle curioso, si habéis leido V de Vendetta y si no pues, me creéis y os vais a leerlo; V le lee los cuentos del Árbol Lejano a Evey. Que hasta Moore recuerde estas historias tiene que significar algo.
La primera vez que lo leí me costó bastante reaccionar, puesto que los nombres aparecen en inglés, pero recuerdo ponerme a dar saltitos.

Mi historia favorita es precisamente la del Árbol Lejano.
No recuerdo muy bien cómo la descubrí, quizá mirando libros en el mismo sitio donde descubrí a los Animorphs pero muchos años atrás. Ese sitio era una gran tienda de una cadena que ya ha cerrado y que estaba muy cerca de donde estoy ahora, la universidad.
Yo conocía a la autora por Los Cinco. Mi madre tenía algunos y me los prestó y una compañera suya del trabajo me prestó todos los demás.
Recuerdo que en aquella época, alrededor de 5º de primaria, nuestra tutora nos pidió que anotásemos todos los libros que leíamos y estaba bastante molesta porque solo hubiese dos o tres en mi lista que no fuesen de Los Cinco, y no pude hacerle entender que si me los habían prestado, tenían preferencia y tenía que leerlos para devolverlos.
Así que cuando vi el nombre de la autora en una colección encuadernada en verde y amarillo, tuve que leerla.
El Árbol Lejano es el árbol más grande de el Bosque Encantado, que descubren Tom (en realidad es Jo, cosas de la traducción), Bessie y Fanny al mudarse a vivir al campo por motivos de trabajo de su padre (nunca deja demasiado clara la vida de los adultos).
El bosque es lo que todo bosque encantado debe ser, con su ambiente oscuro y misterioso, sus árboles que susurran cosas a los visitantes y sobretodo sus habitantes mágicos: duendes, gnomos, animales parlantes, magos, brujas etc etc.
El Árbol Lejano es el más fantástico de todo el bosque. Un árbol enorme cuya copa supera la de todos los demás y llega hasta las nubes. Es tan grande que tiene un montón de habitantes que viven en casas en su tronco.
Conforme se trepa al árbol, se pueden encontrar todo tipo de frutos, desde bellotas a piñas. Y si quieres bajar desde su copa, no hace falta que te arriesgues a abrirte la cabeza deshaciendo lo trepado, si no que hay un tobogán genial en su interior, por el que bajar sentados en almohadones, que son devueltos a las alturas por una simpática ardilla colorada con jersey.
Y aquí mi estúpida deformación profesional se enciende y empieza a girar y chillar como loca, pero yo le doy un empujón y sigo leyendo.

Los habitantes y situaciones del Árbol Lejano rozan el absurdo, sin preocuparse demasiado por si resultan creíbles o lógicos. Y puede que esto moleste a muchos, pero es parte del encanto de los cuentos de verdad, lo siento.
La que más gracia me hacía era la Señora Lavarropas, cuya única ocupación y pasión como indica su nombre es la de lavar ropa, tirando el agua sucia y llena de jabón desde su rama, sin preocuparse por si moja alguien, cosa que ocurre con cada nuevo visitante al árbol, pero que los asiduos han aprendido a esquivar de forma casi instintiva.
El señor Comosellama(su nombre llega a aparecer pero es tan largo y con tan poco sentido que lo olvidan rápidamente), el Duende Furioso que lanza cosas sobre los que espían por su ventana, Cacharros, un señor que lleva un montón de trastos de cocina atados sobre el cuerpo y está bastante sordo… entrañable.
Seditas y Cara de Luna, los mejores amigos de los niños protagonistas. Un hada preciosa con el pelo dorado y suave que le da su nombre y un hombre viejo de cara grande y redonda, sabio y conocedor de magia.

Muchas de las aventuras de los protagonistas ocurren en el propio árbol o en el bosque, las otras, ocurren más arriba. Porque el árbol llega hasta las nubes, y en las nubes, hay otros mundos, mundos en movimiento.
Cada cierto tiempo un país distinto llega a la copa del Árbol Lejano. Algunos son maravillosos como el País de los Cumpleaños o el de HazLoQueQuieras o el de los Deseos. Otros son intrigantes y misteriosos como el País de los Hechizos o de los Secretos. Y otros terroríficos como el de las Bofetadas o el de los Enfados.
Y casi todos proporcionan alguna nueva aventura, quizá algo cortas y en ocasiones previsibles o demasiado sencillas, pero que yo he disfrutado igual y que son perfectas para leer cuando eres niño.

En uno de los libros, el último, que fue realmente el primero que leí yo, aparece una prima de los niños protagonistas, una niña repipi y pija, enamorada de si misma y de la sociedad elitista, egoísta, cotilla… y es aquí donde digo que no todo lo que pretendía enseñar Blyton era malo, porque gracias a su estancia con ellos y sus viajes a mundos fantásticos y encuentros con todo tipo de seres en el Bosque Encantado, aprenderá a ser, como mínimo una niña buena normal.
Otra historia que me encanta es la que habla de cómo de pronto, el árbol parece estar muriéndose, ya no da frutos y sus hojas se marchitan y resulta ser consecuencia de unos gnomos malvados que están buscando piedras preciosas en las minas abandonadas que hace años cubrieron las enormes raíces del árbol y ahora están cortando y maltratando para obtener sus riquezas.

Compartí estos libros con la que fue mi mejor amiga en el colegio, quizá por eso también son muy especiales para mí. A veces me imagino cómo sería si volviésemos a encontrarnos y de qué hablaríamos ahora que seguro que somos tan diferentes. Y sé que no podríamos evitar sacar el tema de los libros de Enid Blyton y los mil juegos e historias que imaginamos usándolos de fondo.

Ahora tengo 22 años y no me he aburrido volviendo a leer estos cuentos, supongo que es cosa de eso del niño interior.
Si os consideráis demasiado adultos para estas cosas(en cuyo caso os compadezco), os ruego que como mínimo lo consideréis para el día que queráis leerle un cuento a vuestros hijos. No por pretender enseñarles algo, hay demasiada creencia sobre que los juegos deben preparar a los niños para la vida adulta (como que las muñecas sirve para practicar para ser madre, es asqueroso), si no por darles un billete de entrada a la oportunidad de soñar con mundos fantásticos inocentes, que de eso ahora hay mucha escasez. He llegado a esta conclusión gracias a mi poco deseado contacto con demasiados niños para mi gusto. Los niños no necesitan espabilarse, en serio, no necesitan saber más sobre el mundo real. La infancia es para disfrutarla y hasta los propios niños lo han olvidado.
Me encuentro con niñas de 4 años pensando ya en zapatos de tacón y maquillaje, y lo siento pero a mí, al contrario de a la mayoría de mujeres de mi familia, eso no me parece gracioso, si no triste. Me encuentro con niñatos cuya mayor curiosidad es hacia el sexo y el ligar… y podría seguir eternamente, podría hacer kilómetros de posts sobre esto.

Desde que cerré el último libro (son 3) anoche, he estado pensando en cómo continuaría la vida de los tres protagonistas; seguramente Blyton ni se lo planteó y, también seguramente existe bastante fanfiction sobre el tema. Pero no me apetece buscar y leer la visión de otras personas, seguro que acabaría deprimida. Así que tengo la casi firma decisión de escribir yo misma algo, aunque sea un corto relato sobre Tom, Bessie y Fanny siendo adultos y volviendo a este mundo de su infancia., como he vuelto yo estos días y donde más a gusto me encuentro.
He decidido tomarme muchas licencias, en especial temporales, situando la infancia de los tres chicos junto a la mía propia, en lugar de en los años … 60, creo, más que nada porque así puedo escribir con más soltura, sobre los tiempos que conozco.
Y como no quiero que este post quede taaan largo como me está indicando el word, y tampoco quiero esperar a estar contenta con el relato para subirlo, lo voy a partir en dos y postearé el relato cuando lo termine, que puede ser mañana, o dentro de un año.

16 de marzo de 2009

Estúpido Antropo-algo




[Sonando: Mi profesor de Fisiología Vegetal]
[Libro: Enif Blyton - El Árbol Mágico]
[Película: Batman]



El otro día, en clase de Biología y Conservación de Artrópodos, comenzamos los temas correspondientes precisamente a la parte de Conservación, es decir, en la que nos confirman, después de todo el temario sobre entomología(que por cierto tengo aprobado el primer parcial ¡yuhu!), lo importantes que son los “bichos” para el mundo en general y los métodos que se utilizan para conservarlos.

Para quien no se lo haya tenido que estudiar nunca, o no se lo haya planteado (eh, yo no lo hice hasta la universidad), los Artrópodos son los quelicerados (arañas, ácaros, escorpiones..), los crustáceos, los miriápodos (milpies, ciempiés, etc) y los conocidos insectos. Es decir, lo que todos llamamos “bichos”, con una serie de características generales de las que, alegraos, no voy a hablar.
Los artrópodos son el grupo más diversificado de todos los animales. Están presentes en casi cualquier medio que se os ocurra, incluídos los más extremos, ya que tienen adaptaciones que se lo permiten. También son los más numerosos después de las bacterias tanto en individuos como en número de especies. Están presentes en cualquier tipo de ecosistema que se os ocurra y son básicos para el funcionamiento de cualquiera de ellos.

Yo soy la primera que no tiene precisamente debilidad por estos seres, en especial me dan muchísimo asco las escolopendras(ciempiés) y tengo auténtico pánico por cualquier tipo de hymenoptero (abejas, avispas, abejorros, etc), aún cuando jamás me han picado y por lo tanto ni siquiera sé si soy alérgica y me pueden hacer algún tipo de daño, pero es verlos volar y soy incapaz de reaccionar de forma racional.

El profesor nos comentaba lo difícil que resulta convencer a la sociedad de esto, de que se debe conservar, no sólo a los grandes vertebrados, los mamíferos en peligro que nos son tan cercanos y tanto nos gustan (a mí la primera), si no a los feos y molestos bichejos.
Nos explicaba que no sólo se puede decir “En esta zona está protegido este animalito”, porque ese animal depende totalmente de su medio y no va a realizar todo su ciclo vital en la zona que nosotros hemos decidido declarar Parque Natural o lo que sea. Los animales tienen la suerte de ignorar por completo este tipo de limitaciones.
Con este asunto podría enrollarme muchas líneas sobre cosas biológicas, ecológicas y otras cosas acabadas en “ógicas” que aparecen en nuestros apuntes. Una forma sencilla de explicarlo sería decir, que se debe proteger el hábitat más o menos concreto donde sabemos que vive el bicho, si no cualquiera de las zonas por que la va a pasar en su ciclo vital (pensad en las grandes migraciones de por ejemplo mariposas) e incluso por los que va a pasar, en el caso de un depredador, su presa. Y así hasta que llegas a la conclusión de que en realidad todo debería ser protegido.

A esto añadía que especialmente a los biólogos, siempre les ha costado transmitir estas ideas a la sociedad en general. Y entonces me di cuenta de que la gente que estamos inmersos en este mundillo, que entre nosotros utilizamos vocabulario más o menos técnico, no nos damos cuenta de la grandísima cantidad de personas que pueblan el mundo sin plantearse ninguna de estas cosas por las que nosotros sufrimos tanto al intentar comprenderlas en su totalidad y aplicarlas en un laboratorio o frente a una hoja de exámen, en vistas a utilizarlo algún día en el mundo real.

Para convencer a alguien de que debe respetar a otro ser vivo, se le debe explicar que por ejemplo, si no hubiese insectos polinizadores, no solo los agricultores las pasarían canutas para recoger algún tipo de fruto, si no que lo pasaríamos mal todos.
Como yo esto tampoco lo supe muy bien hasta la universidad, cosa bastante vergonzosa, por cierto, explicaré que, si no hay un paso de polen de una flor a otra de la misma especie, generalmente mediado por un insecto, no hay fecundación y por lo tanto, las flores se quedan en eso, en flores, no forman semillas y por lo tanto tampoco frutos, la planta no se reproduce. Salvo en interesantes alteraciones genéticas que no vienen al caso.
Decía que, no sólo lo pasarían mal los agricultores, porque no tendrían nada que vender, si no que lo pasaríamos mal todo, porque si las plantas no se reproducen, nosotros perdemos una parte de nuestra alimentación, pero la pierden por completo los animales herbívoros, otra parte de nuestra alimentación. Y nos vamos, con perdón, a la mierda.
Y esto sólo, perdiendo unos pocos de los chorrocientos órdenes de insectos.

Y al final se llega a la conclusión de que el ser humano, en general, es gilipollas. Quiero decir, necesitas decirle en qué forma le afectará a él, a su vida y al ser humano en general si es que le preocupa, porque a veces ni eso. Y si no le afecta realmente, no le importará, no verá necesidad en proteger a ese animal.

Estuve a punto, y al final no abrí la boca por miedo a alterarme y decir tonterías (como me pasa siempre, ya sabéis), de preguntarle al profesor que, claro, decirle al idiota de turno que, simplemente, no tiene derecho a destruir a otro ser vivo, no sirve para nada.
Y es así, no entiendo porqué, todos hemos crecido con la idea de que los seres vivos son, las plantas, los animalitos, las cosas microscópicas y el hombre; siempre el hombre aparte, como si fuese especial, siempre pintado al final de la línea de la evolución.
El ser humano no es ni por asomo el súmum de la evolución, no compendia todas las mejoras posibles, no es ningún tipo de máquina perfecta. No, no lo es.
El hombre, surgido de una de las muchas líneas de la evolución, ha tenido su propio éxito y ha sobrevivido hasta ahora, haciéndose una especie de rey del mundo, gracias a la afamada “inteligencia”, que nos ha otorgado la capacidad de, por ejemplo, si el medio nos es contrario, lo modificamos y listo, pasándonos por el forro el verdadero proceso de la evolución, que elimina a los que no son aptos para sobrevivir.
Es decir, en cierto modo, nos hemos saltado la selección, así que no podemos ser tan perfectos como cree la gente.
Y aún así, la evolución es resultado en primer lugar de mutaciones ocurridas al azar, por lo que, en realidad, si existiese un solo ser, ejemplo de la evolución perfecta, no tendría absolutamente ningún mérito sobre ello.
Hace tiempo, tuve una discusión sobre este tema con un individuo despreciable al que le deseo las peores desgracias que pueda propocionarle la vida adulta. Según él, el hombre sí era mejor que cualquier otro animal, porque gracias a nuestra inteligencia, si dejásemos sin atención parental a un cachorro humano y a uno de cualquier animal, el que sobreviviría o al menos llegaría más lejos sería, de calle, el humano. No conseguí encontrar una forma de explicar todos los errores de ese ejemplo, pero si se podía sacar algo en claro, es que un bebé humano está mucho más desamparado que cualquier otro animal, que responde mucho más a su instinto.
Claro, que la gente suele poner el instinto como una señal de poca evolución, de retraso. Yo creo que es mucho más “primitivo” necesitar todos los años y esfuerzos de aprendizaje que necesitamos los humanos para saber hasta contener nuestros esfínteres o comer por nuestra propia mano, que son cosas básicas.
A cambio, el ser humano es el único animal capaz de matar a otro sin comérselo, sino por miles de asquerosos motivos. Hemos inventado la guerra, el maltrato, el abuso, la crueldad, montones de formas de hacer enfermar al planeta, con nuestros increíbles y celebrados cerebro, raciocinio y todo eso que se suele colocar como frontera entre nosotros y el resto de animales.
¿Cómo puede considerarse una señal tan clara de superioridad?

Todo el mundo debería comprender que aquí en la Tierra, somos “uno más” al que nadie ha otorgado el derecho de ejercer su poder sobre el resto de habitantes, pero que ha cogido con orgullo y aplica con fiereza.
El Ser Humano medio, se dedica a ignorar la belleza de la creación de la naturaleza, de los mil procesos vivos que ocurren a su alrededor o sobre él mismo, o a miles de kilómetros.
Es tan fácil avergonzarse de pertenecer a la raza humana… nunca deja de darte motivos.
Y sobretodo, es tan difícil aceptar que la mayoría de la gente a quien le dices esto se va a limitar a mirarte entre raro y mal solo por afirmar que el ser humano es otro animal más, y ni siquiera va a intentar reflexionar este tipo de palabras, mucho menos plantearse como mínimo cambiar su forma de pensar y mirar al mundo.

4 de marzo de 2009

Sueños y Limitaciones




[Sonando: Warcry - Luz del Norte // Artemis y Leo haciendo el bestia]
[Comic: Fábulas - La Marcha de los soldados de madera]
[Anime: Gankutsuou]


Esta soy yo hace unos años. La foto es una captura de un vídeo que grabó mi padre una de las semanas que pasé en la Escuela de Vela de Burriana. No estoy segura de cual de los años fui, así que sólo puedo aproximar que tendría entre 9 y 11 años.
Ahí aún no llevaba gafas, ni me llamaban Pic, ni, como podéis ver, tenía problemas de peso ni añorados pantalones vaqueros guardados por no poder ponérmelos y continuar respirando.
Igual con eso último he parecido muy obsesiva con el tema de mi peso, pero es verdad que es algo que me frustra mucho.
Y yo llevaba todo el día dándole vueltas a un meme que me dejó Raven, y me ha recordado hoy Berlanga, en el que había que contar tres sueños. Pero hoy, mientras pasaba a las duchas del gimnasio, al que llevo asistiendo varios meses sin ningún resultado pero sí con mucho ridículo y frustración, he pensado que lo único que era capaz de decir de esos sueños es que son sólo eso , sueños, porque cada día me doy cuenta de una nueva limitación que me impide alcanzarlos.
Que sí, que igual me quejo por vicio y no es para tanto, pero ¿De verdad pensáis que me gusta sentirme así? No puedo evitarlo, es lo que me viene a la cabeza cuando suelto la DS, el cómic o los apuntes que me tienen entretenida.

Limitaciones.
Me he ido dando cuenta en cada cosa que intento, que siempre tengo una. Hoy he comprobado la más clara, la física, la que alcancé a los dos o tres días de gimnasio, tanto en resistencia como en coordinación, ritmo o gracia para moverme, en conjunto. La alcancé y de ahí no he avanzado en todo este tiempo.
También me habéis visto jugar con las cariocas o el diábolo, porque me fascinan los malabares. Pero si me habéis visto más de dos veces, sabreís también que llevo años haciendo lo mismo, incapaz de aprender nada nuevo.
Mi madre me dijo mientras cosíamos el traje de Toph, no con estas palabras, que había alcanzado el límite de mi capacidad de costura. No sé hacer más cosas que las que sabía cuando empecé, que son las más lógicas e instintivas, que cualquiera que haya pasado parte de su infancia bordando(también muy sencillo) sabe como quien sabe coger un lápiz.
Llevo años sabiendo cocinar los mismos postres, y sigo cagándola la mitad de las veces.
Quiero decir que no me invento estas limitaciones, es que me las he encontrado en todos los intentosy al final pues una se cansa.

El primer sueño que me vino a la cabeza es el que me llevó a elegir la estúpida carrera en la que estoy. Cuando era pequeñita, en mi limitado conocimiento del mundo, siempre decía que yo quería ser granjera, porque al asistir a granjas escuelas con el cole, había visto, que quienes trabajaban allí eran los que más se acercaban a los animales, les tocaban, les conocían y vivían con ellos.
Ahora suelo pensar en reservas, zoos o acuarios en los que me muero de la envidia al ver a los encargados de los animales. Pero bueno, es lo mismo.
Alguien me dijo una vez que me veía subida en un barco protegiendo y conociendo a las ballenas. También me gustaría.
Pero todos sabemos que, no va a poder ser. Esto no es un "venga va, decidme que soy muy lista y tengo capacidad", porque todos sabemos que, ni siquiera puedo estudiar zoología.
Ahora mismo, nisiquiera tengo claro el poder estudiar nada concreto. Quiero decir, esta carrera me superó intelectualmente hace mucho. Para aprobar un exámen de una asignatura de primero por primera vez en cinco años, le he tenido que dedicar todo mi esfuerzo, desatendiendo todas las demás. Y si esto sigue así, no quiero ni imaginarme el pedazo de mierda que me voy a comer conforme avance toda esta porquería del cambio de plan de estudios. He anunciado en casa que, si de alguna forma eso hecha por tierra cualquiera de las pocas cosas que he conseguido(como yo que sé, hacerme repetir bioquímica) hasta ahora, le dan por culo a la carrera.

El concierto del viernes y el post de Berlanga me han recordado otro sueño que tuve hace tiempo y deseché en gran parte porque mis padres lo consideraron ridículo y provocada por mi primer enamoramiento platónico de Bob Moffatt, batería del grupo con sus hermanos. Eso es, algo que me hacía mucha ilusión y ahora ha vuelto, es el aprender a tocar la batería. Quizá ahora mismo y precisamente por el efecto "ConciertodeWarcry", se ha asomado por ahí la imagen de una guitarra. Pero eso es culpa de Pablo, que ha ascendido ya a mi lista de amores platónicos.
Pero en realidad no sé nada de música, ni de mi adorada percusión... ni de nada relacionado. Carezco absolutamente de ritmo y de coordinación.
Y mi tiempo lo tiene absorbido la estúpida carrera que tampoco me va a llevar a ningún otro sueño.

El último sueño es el de viajar, me encantaría recorrer el mundo con una buena compañía. Hay un montón de sitios que me gustaría visitar, destacando Londres e Inglaterra en general y DisneyWorld. Ahora mismo tampoco es que vea este último muy viable. Bueno, la compañía la tengo, creo.
Pero hace poco me di cuenta de una cosa. Mis padres se marchan este verano de crucero, un viaje con el que mi madre lleva soñando años y que han decidido cumplir junto a sus 25 años de casados. Mis padres apenas podían sobrevivir cuando se casaron(cuentan anécdotas muy divertidas sobre absurdos carros de la compra) y si lo hicieron fue con una enorme ayuda de mis abuelos. Y ahora, están disfrutando como nadie de su matrimonio y su vida en general. Quiero pensar que algún día yo también tendré esa libertad, intentando olvidarme de que yo no voy a ninguna parte con mi carrera.

Sí, igual sólo estoy quejica porque soy torpe y la única que se cae al suelo en el gimnasio. Pero la verdad es que ahora mismo pues es a lo único que llego cuando pienso en las cosas que me gustaría hacer. Y si llego es porque están ahí, no me las estoy inventando. Sólo es que la mayor parte del tiempo hago como si no existiesen, porque me resulta más fácil vivir así.
Y ahora me voy a ir a dormir, porque debería llevar una hora en la cama, esta sonando Nana, y mañana tengo que madrugar para estudiar.