27 de noviembre de 2008

Shiro's Winter






El buda roedor.
El hámster más vago del mundo.
Terrorífico devorador de dedos. Traidor adorable.
El ratón amante de los macarrones y las tostadas con mantequilla.
El animal más remilgado y cuidadoso, que jamás usaba las patitas para comer, como si le importase manchárselas.

Sí, llevaba ya un tiempo el pobre hecho polvo, caminando de forma extraña (aunque luego se ponía a correr como un campeón), muy apagado, y con los ojos pringosos.
Lo sabia, lo veía venir.
Pero no he podido evitar ponerme a llorar, y tampoco me he atrevido a comprobarlo cuando he vistro que no había forma de despertarlo. Me da vergüenza, siempre es mi padre el que se encarga de esto, siempre es él quien los encuentra, a mi me tiembla todo el cuerpo, me da miedo.
Ya sé que sólo es un ratón, uno que nunca me ha dejado ni acariciarlo, también culpa mía por no dedicarle mucho tiempo y empeño, pero siempre estab aquí detrás, haciendo ruido y siguiéndonos cuando entrábamos, esperando algo de comer.
Me encantan los roedores, me encantan sus gestos y movimientos, podía pasarme muchísimo rato mirándole comer o lavarse.

Te echaré de menos chiquitín. Ahora toca limpiar tu jaula, sin volver a meterte en ella y mirar lo ofendido que pareces porque haya quitado tus orines y comida vieja.

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