28 de septiembre de 2008

The Moffatts - Until You Loved Me




[Comic: El Elfo Oscuro - El Refugio]
[Anime: Bleach Movie - The Diamond Dust Rebellion]



Ayer estaba en el sofá con el portátil y la tele puesta. En uno de los miles de canales de cine, pillé "Nunca me han besado". Es una película en la que Drew Barrymore, que fue una marginada en le instituto y ahora trabaja como correctora en un periódico es mandada de vuelta al instituto, como estudiante, para conseguir un impactante artículo sobre los jóvenes.
Cuando la estrenaron, no recuerdo ni en qué año, fui a verla solo por una razón: una canción de la reedición de un disco de los Moffatts estaba en su banda sonora y como no la había escuchado (quizá Napster ya había muerto) estaba atenta a todos los tráilers a ver si podía ser la canción que sonaba de fondo.
Resultó aparecer solo en los créditos. Pero recuerdo quedarme hasta el final con mis amigas del cole, esperando a que sonase, emocionadas y haciendo algo que nunca habíamos hecho: tumbarnos en el suelo de un cine, en la zona entre la pantalla y las primeras butacas, y correr por los pasillos. Me reí mucho esa tarde.

Ayer volví a ver la peli, que también me gusta, tiene su encanto a pesar de ser muy tópica, solo por llegar a los créditos. Fue la primera vez en años, muchos años en que sonó una canción de ellos sin que yo la pusiese en el winamp, mi mp4 o la minicadena. Me emocioné yo sola, como una tonta, porque aún recuerdo cada palabra de la letra y aunque sea una cancion, también muy típica de amor de "boyband", ellos son MIS chicos.
Veo vídeos y me pongo nostálgica...

Como no consigo convender a boomp3 de que me suba las canciones, vuelvo a poner un vídeo.



The Moffatts - Until you loved me

Monday Morning came too soon,
I think about you now, laying en my room.
Hearin' everything you said,
I play it back a hundred times in my head.
The I slip in to a dream,
the feelin inside, is ten stories high

Never kNew waht love was,
until you loved me.
never knew waht love was, oh yeah.
Cause it feels, so goods some times
and it feels so bad some times.
The way you loved me, loved me...

Friday is always in my mind,
I watch the rain come down,
and I think about your shine...
Let it go, hang on tigh
stay forever
or stay for one mor enight

Either way I fell the same thing for you,
the feelin' inside is ten stories high

Never knew What love was...

You know that I want you...
You know that I need you...

26 de septiembre de 2008

Un extraño entre nosotros




[Sonando: Coches en la calle]
[Libro: Bianca Pitzorno - Un extraño entre nosotros/ Carlos Puerto - Mi tigre es Lluvia]



Estoy volviendo a leer un libro que me compraron mis padres en una de nuestras vistas a Madrid cuando era pequeña. No recuerdo cuando fue exactamente, aunque el libro ponga para 12 años, yo siempre ignoré esas recomendaciones. Pero creo que fue la primera vez que estuve en una librería tan grande, La Casa del Libro. Y aluciné, quería quedarme a vivir allí, entre tantos libros.
Por alguna razón me había olvidado de llevarme un libro para aquel viaje, y, como aún me pasa hoy, soy incapaz de meterme en la cama y dormir sin leer, por mucho sueño que tenga.
Así que en un paseo visitamos la librería y, creo que fue mi madre la que lo encontró. Me enseñó muchísimo, es un libro escrito para niños e invitarles a reflexionar sobre convenciones sociales, costumbres y creencias estúpidas que todo el mundo tiene muy asumidas y de muchas, en mi inocencia e ingenuidad, me hizo darme cuenta. Y hoy en día sería el libro que recomendaría a cualquier niño.
Debería hacer una lista y hablar de todos los libros que me marcaron la infancia, lo añadiré a las mil cosas de las que quiero hablar aquí y que igual cumplo algún día.
Estoy segura de que he mencionado antes este libro, pero me apetece hacerlo a fondo.
Quiero comentar gran parte del libro, sin reventarlo exactamente pero quiero comentar todas las enseñanzas que contiene. Porque aunque ya seamos todos mayores, creedme que vale la pena leerlo.

Pero hoy toca “Un extraño entre nosotros” de Bianca Pitzorno.
Presenta un futuro no muy lejano en el que los viajes espaciales son algo muy normal y la Tierra tiene establecido una especie de contratos de intercambio con Deneb, un planeta situado en el sistema de la estrella más brillante de la Constelación del Cisne.
Entre ambos planetas, el viaje solo es posible cada 10 años y en el último astronabús que ha llegado a nuestro planeta, llega un invitado, Mo, un niño Denebiano que va a quedarse con un matrimonio italiano, los Olivieri diez años.
A lo largo del libro nos demuestran lo avanzados y civilizados que son en Deneb.
El problema, y la trama principal de esta historia, aparece cuando los señores Olivieri al ver a Mo, con su ropa extraterrestre, su ojos lilas y su pelo rubio largo, preguntan, extrañados, ¿Es un niño o una niña?.
Los denebianos tienen un desarrollo diferente al nuestro, mucho más lento. Ellos crecen en tres años lo que nosotros en uno. Pero la gran diferencia está en, precisamente la madurez sexual. No alcanzan la capacidad de reproducción o diferencias físicas hasta que cumplen los 50 años, así que aunque su sexo sí está determinado desde su concepción, no manifiestan ninguna diferencia.
Y no les preocupa, no es necesario saber si alguien es chico o chica mientras está creciendo, aprendiendo y conociendo el mundo. Ya se preocupará cuando tenga crezca y se haga mayor y si le apetece, formar una familia. A ningún denebiano le importa de qué sexo son los jóvenes, son todos iguales ante todo.
Pero para los terrícolas, eso es toda una desgracia. ¿Cómo van a saber cómo comportarse con la criatura si no saben si es un niño o una niña?
¿Qué ropa van a ponerle? ¿Qué juguetes van a regalarle? ¿Cómo van a decorar su habitación? ¿Qué tareas van a pedirle que realice en casa para ayudarles como una buena hija?
Como la autora, me referiré a Mo como “él” para no liarme.


Parecen aliviados al enterarse de que Mo, no es una especie de ser ambiguo e indefinido, si no que sus cromosomas indican claramente su sexo, y algunos laboratorios están capacitados para realizar un análisis de sangre denebiana que les resolverá el misterio y podrán tratar debidamente a su huésped.
Para los terrícolas es importante conocer el sexo de un hijo, incluso antes de comprobar que tiene todo en su sitio y está sano, que es de lo que se preocupan los denebianos.
“¿No querrás que a una niña le llamen Juan y se haga mecánico?” dicen como una broma graciosísima.

Mo se instala en su nuevo hogar. La habitación ha sido preparada para un chico, puesto que Mo suena masculino y en los contratos se hacía referencia a él con el género masculino, ya que en nuestro idioma no existe en realidad el género neutro que es el que usan los denebianos, que traducen como pueden.
Le han comprado barquitos, pósters de coches, un mapamundi, ropa de chico (que Mo considera muy sosa, los chicos terrestres nunca llevan colores alegres), etc.
Una de las pocas cosas que Mo trae de su casa es una muñeca hecha de piel, porque no quería separarse de ella, es uno de sus juguetes favoritos y cualquiera se llevaría al menos algo así como ancla de su hogar.
Esto vuelve a escandalizar a la mujer, Lucila, porque está claro que si juega con un muñeco es que es una niña, qué mala ha sido Mo por tenerles con la incertidumbre, fingiendo que ni sabe ni le importa a nadie su sexo. ¡Es una niña!
¿Por qué? ¿Qué relación hay? Pregunta Mo.
Pues porque las niñas juegan con muñecos para practicar, porque en un futuro serán madres y cuidarán de sus hijos.
Mo no puede creerlo, los niños juegan por jugar, para divertirse, no se tiene que aprender nada, ¡Son niños! ¿Por qué privar a nadie de un juego si le gusta, por su sexo?
Y su padre es un hombre pero cuida igual que su madre de él y sus hermanos, porque es su padre y les quiere.
Es como si los adultos se empeñasen en reducir y amargar la infancia de los niños.

Los Olivieri viven en un chalet de dos pisos, y viven en el superior. Debajo viven los Brandi. Las señoras son hermanas, y los Brandi tienen cuatro hijos.
En su primer encuentro con los dos hijos mayores, mellizos de 10 años (equivalente a los 29 de Mo), Catalina y Andrés, acaban tirados por el suelo pegándose, porque los niños son así. Primero reprenden a Mo porque a las niñas nunca se les debe pegar. Y el señor Olivieri, Nicolás, decide que, debe de ser un chico, porque son los chicos belicosos y suelen empezar peleas.
Todos están heridos de una u otra forma, con la nariz sangrando y las rodillas despellejadas, pero solo la niña recibe consuelo de su madre.
Pero los niños no son rencorosos, y pronto se sientan en el bonito jardín a hablar y jugar. Observando por las ventanas la vida de los dos matrimonios, Mo observa que mientras los dos hombres están sentados en un sillón, las dos mujeres se afanan en la cocina limpiando.
¿No han colaborado también los maridos en ensuciar los platos?
En Deneb tienen máquinas que les ayudan en estas cosas, pero las usan todos por igual, cuando deben hacerlo, quien mancha lo limpia.
Pero Catalina le explica que los hombres trabajan en la oficina o la fábrica, y están cansados, las mujeres se quedan en casa sin hacer nada… si limpian y lavan la ropa es porque les gusta, no es un trabajo, nadie les paga por ello.
Aquí discrepo ligeramente con el mensaje, no creo que se daba pagar un sueldo a las amas de casa(hubo polémica con esto hace unos años). Por ejemplo, mi madre tiene su trabajo, mi padre el suyo y yo “el mío”, y los tres colaboramos en casa. Deberían entonces pagarnos a los tres por eso.
Catalina insiste en que las tareas de la casa son más adecuadas para las mujeres.

La anfitriona de Mo nisiquiera puede considerarle una persona ya nacida e independiente, todo por no saber cual es su sexo, porque para los terrícolas el sexo define por completo a una persona.

Esta es una de las cosas que más rabian me dan de la sociedad, que nuestro papel en ella y nuestra forma de… existir está definido por nuestro sexo y ahora también, dicen, por nuestra orientación sexual. Los chicos y las chicas somos diferentes, se nos trata de forma diferente por el hecho de… diferenciarnos en un cromosoma. También se espera que actuemos de una forma concreta y diferente con los miembros del sexo opuesto o del mismo si somos homosexuales. Es estúpido.
Las chicas tenemos que ser súperfemeninas, preocuparnos por nuestro aspecto, la moda, mirarnos en todos los espejos y revisar nuestro peinado y maquillaje. Esto lo compruebo por ejemplo en la facultad. Cada vez que me estoy lavando las manos, siempre veo a otras chicas bien atentas a su reflejo, revisándose antes de volver al pasillo.
Todo esto, porque tenemos que ser atractivas, alegrarle la vista a los chicos a los que pretendemos ligarnos.
Esto suena muy muy extremista y sé que no es esto lo que ocupa con grandes letras luminosas la cabeza de las chicas, pero de alguna forma sí está ahí. Y me resulta muy estúpido.

Los señores Olivieri sueñan con que, una vez tengan los resultados del análisis y sepan el sexo de Mo, podrán, el uno enseñarle cosas de chico y la otra cosas de chica. Porque no son cosas intercambiales. A una niña no se le enseña mecánica ni se le lleva de pesca, y a un chico no se le enseña a coser para que sepa arreglar ropa o a cocinar.
Las chicas chismorrearán con su madre cuando crezcan y los chicos llegarán a ser incluso científicos.

Pero el único científico capaz de realizar el análisis necesario, está de viaje y tardará en volver, aunque pudiesen ponerse en contacto con el, como conocedor de las costumbres denebianas, no querrá darse prisa en volver para algo tan banal como definir un sexo.
Así que durante tres semanas, deberían quedarse con la incógnita.
Y deciden el gran absurdo, como necesitan que Mo pertenezca a un sexo u otro para poder tratar con él, deciden tomárselo a broma y fingir en los días impares que Mo es un niño y los pares, niña. Así de falso le resulta a Mo, porque cada día le tratan de forma muy distinta, cuando … ¡sigue siendo la misma persona!
Mo asiste a los distintos colegios, de chicos y chicas a los que acuden los gemelos (por recomendación de un psicólogo)

El libro también hace referencia a los fallos en la educación. Los denebianos pueden elegir al maestro (llamados Sabios) que les gusta y así, los que los que no le gustan a nadie, tienen que cambiar de profesión, porque no sirven para enseñar. Si en nuestro planeta se diesen cuenta de que no todo el mundo, por mucho que sepa, está capacitado para enseñar y transmitir conocimientos, todos seríamos mucho más felices e incluso aprenderíamos de verdad.
En el colegio, las niñas aprenden a hacer punto (y Mo piensa que a su padre, amante de los trabajos manuales, le encantará cuando vuelva a casa y se lo enseñe), se miran en el espejo, hablan de sus vestidos y joyas y lloran por nada. Menos una niña que disfruta saltando y jugando sin preocuparse de si su falda está torcida, y por alguna razón, no parece tener muchas amigas.

Mo se enfrenta a otros problemas, como su pelo, que es muy largo y por alguna razón, no puede ser cortado, se resiste, pero le suele tapar los ojos, así que decide recogérselo con una cinta. Pero los niños no llevan cintas en el pelo.
Y como aún no saben su sexo, no pueden proponerse en serio un corte, porque las niñas, si llevan el pelo corto, ¡nunca demasiado! (pues deberían haberme visto a mí)
¡Menudo problema!
Los chicos se ofenden si les preguntan si saben hacer punto, pueden salir solos a la calle y volver sin dar explicaciones, las niñas no. Y eso que los mellizos tienen… la misma edad.

También se habla de otros dos niños en la historia, un niño y una niña, hermanos menores de los gemelos, ambos son ese tipo de niño que tanto me gusta, ya sabéis, tan sabidillos y prepotentes, que conocen perfectamente como funciona todo aunque los adultos crean que no, se aprovechan y te miran descaradamente demostrando que son conscientes de todo.
Pero a la madre y la abuela (porque ya sabéis, los padres no se encargan de los niños pequeños), solo les preocupa corregir a la niña, al niño se le conceden los caprichos, que pegue y muerda a sus hermanas (problema suyo si se meten a jugar a juegos de chicos) etc.

Mo a pesar de todo, prefiere a esta niña pequeña, porque es activa y juega, y no se limita a comportarse “como una señorita” como su hermana mayor, si no que se rebela ante el trato preferente hacia su hermano. Pero los adultos interpretan su acercamiento a una niña pequeña como un síntoma de feminidad, aunque no le hiciese tanto caso al niño pequeño y “adorable” que a todas las mujeres les parece taaaan mono. A Mo le parece que no es más que un niño mimado insoportable, por esto, cuando tiene que cuidar de él, no le concede los caprichos y deciden alejarlos.

A lo largo de la historia, Mo aprenderá cosas de chicos y de chicas. Y adelantaré que al final sí se confirma su sexo. Pero no lo diré, la verdad es que me haría mucha ilusión que alguno de vosotros me viniese un día pidiendo el libro.
Imaginad el escándalo que provoca en todos los adultos, porque a pesar de pertenecer a un sexo concreto, conoce y hace cosas de ambos.
¿Qué madre enseña a su hijo a hacer punto? ¿Qué chico es capaz de cuidar de un niño pequeño? ¿Qué padre es capaz de enseñar a su hija a conducir?
También será sometido a análisis psicológicos con la intención de conocer antes su sexo, porque según los expertos, somos diferentes, actuamos de forma diferente, tenemos diferente psicología.
Otro pasaje que recuerdo muy bien y suelo comentar a la gente es que si a una chica le lanzas algo a las piernas estando sentada, las abrirá por instinto (y esto ha sonado fatal) por la costumbre de llevar falda, y porque esta recogerá el objeto y un chico cerrará las piernas. Mo se aparta. También se supone que nos miramos las uñas de forma distinta(el gesto de la mano), Mo decide mirarse sólo la uña del pulgar, porque son todas iguales, rompiendo los esquemas preparados del experto psicólogo.
Los niños deciden después aplicar estos tests a todos los adultos y ninguno responde a la supuesto psicología de su sexo.

Espero que nadie se confunda y detecte absolutamente todo el sarcasmo que he utilizado, porque el libro está contado así y desde el punto de vista inocente y sobretodo, no carcomido por la sociedad terrícola, de Mo, para quien, lo que digan los médicos sobre su sexo no hace cambiar su personalidad, su mente, nisiquiera una mínima parte de su cuerpo.

No voy a contar el libro entero, aunque lo parezca,
Pero no quiero terminar sin hablar de mi personaje favorito, que curiosamente se llama Ana. Es la hermana menor de las dos mujeres y considerada la oveja negra.
¿Por qué?
Porque ya tiene veinticinco años y no es una persona seria, que vive sola, sin haberse casado, que estudia demasiado (que no es bueno para una mujer y se arrepentirá), que esta desperdiciando su juventud con libros en lugar de buscar un marido. Y nunca va a pasear, a bailar o a una peluqueria, si no que trabaja en un observatorio astronómico y asiste a conferencias…
No va maquillada ni lleva tacones, lleva ropa sencilla y siempre se ríe.
Cuando anuncia que va a casarse con su novio, la exclamación es “la oveja ha vuelto al redil”, y consideran que hasta ahora ella estaba fingiendo que no le importaba casarse, porque no había conocido a su novio, Marcos, otro personaje genial, también alegre y un apasionado escritor.
A ella le parece divertido el asunto del sexo de Mo, aunque le pregunta si le está siendo muy difícil.
Y las mujeres de la familia afirman que cuando se case, se olvidará de sus telescopios, de su sueño de filmar la cola de un cometa, de su trabajo y sentará la cabeza como mujer que es.
Una parte que aún recuerdo es la aparición de una foto de Carnaval en la que Ana se viste de hombre y Marcos de mujer. Esto escandaliza a las dos mujeres.
Porque es hasta comprensible que una mujer se vista de hombre, porque así se creen más fuertes y decididas, pero que un hombre se vista de mujer es degradante.
He de decir, que hacia el final, me pasó cuando lo leí y me ha vuelto a pasar ahora, estuve muy cerca de llorar y lanzar el libro contra la pared, porque Ana me decepciona bastante, quizá porque la autora no da muchas explicaciones sobre ella.


Vale, voy a dejarlo ya.
Hace poco mi padre le prestó algunos de los libros que tenemos en casa y yo leí de pequeña a uno de mis primos. Ya sabéis, a todos nos han mandado leer al menos un libro por trimestre en el cole. A mi solo me daba rabia que me lo eligieran ellos, porque antes la fantasía, mi género favorito, no estaba de moda y no me solían gustar los libros que proponían. Pero por supuesto que yo leí mucho más que tres libros al año.
Inmediatamente pensé en este libro y en otros que me gustaría comentar.
Pero mi primo es un niño que no lee ni siquiera los textos de los videojuegos, que cuando juega a un juego de lucha, coge al tipo que más espacio ocupe en la pantalla porque de seguro con ese se gana(menuda paliza le dio entonces Psylocke a mis manos a Juggernaut), que flipó cuando yo, una chica, fue capaz de avanzar más que él en un juego de plataformas, etc etc etc
Yo a su edad ya me había paseado por ahí con un libro de 400 páginas, Los Perros de la Mórrigan, del que ya hablé y tanto me gusta.
No sé si podéis imaginar lo frustrante que fue que mi madre me recordara esas cosas antes de que me levantase a buscar el libro. No lo entendería, ni siquiera lo terminaría. Y por supuesto no aprendería nada.
Y crecerá creyendo a pies juntillas las mil absurdeces que se critican en esta historia que a mí me enseñó tanto.

24 de septiembre de 2008

El Tenten Levantino Contraataca




[Sonando: Camp Rock OST]
[Libro: Enid Blyton - Los Cinco Junto al Mar]
[Comic: Fray #2 // Nex Excalibur #4]
[Anime: Soul Eater #24]
[Juego: DS - The World Ends With You]



Estos días el poco tiempo que tengo lo paso jugando con la DS, así que no había posteado sobre este fin de semana.
El viernes por la tarde, después de pasar una gran suma de horas en la cafetería de la facultad(que luego a lo largo del curso no podemos hacer eso), nos fuimos a Elche para asistir a una obra de teatro donde actuaba Corama. Ya le felicitamos y aplaudimos allí, pero nunca está de más. Un abrazo enorme, estuviste genial.
Después de eso, probamos el arte culinario de Treveron y vimos Los Caballeros de la Mesa Cuadrada, que nunca se ve suficientes veces.

Al día siguiente, después de ver y comentar Embrujadas mientras desayunábamos, me subí al tren para asistir a la primera KDD en mucho tiempo (desde Hogueras y esta vez con más gente) del sector Alicante-Alcoy-Valencia (o Levantino) de TenTenCafe, que es donde estamos ahora algunos de los miembros del sector de Mundo Naruto.
Yo me despedí pidiendo que no tardásemos tanto en repetirlo, porque siempre nos quedamos con ganas de más y se echa de menos a esta panda de frikis.
Hicimos de las nuestras, gritamos, reímos, jugamos al Munchkin. Acabé afónica, hacía siglos que no me pasaba.
Ojalá todas nuestras vidas reales no nos impidiesen vernos tan a menudo como nos gustaría.
¿A que estamos muy monos con las camisetas de Canción de Hielo y Fuego?
Parecemos sectarios y todo. Pero los Stark éramos más, mua ha ha ha ha.
Un abrazo a todos (los que llegueis a leerlo claro), gracias, se os echa de menos.
Y si esto sirvió para que mi niña se alegrase, pues aún mejor.

Esta mañana Naïm(¡Comenta!) me ha preguntado por el relato. He decidido ponerle título a los posts y poner enlaces en el lateral derecho a los posts donde están colgados los dos primeros capítulos o aullidos, como he decidido llamarlos. Quizá llegue el día en que se explique el motivo del título, si consigo seguir escribiendo sin atascarme durante años.
Así que los que os lo perdisteis en su momento, no teneis excusa. ¡Leed Malditos!.
Estoy teniendo algunos problemas. Por ejemplo el enlace de los posts en su título es, por alguna razón, un enlace sólo al blog. No sé qué he hecho mal.
Y en la tabla de enlaces de Luna Roja, por mucho que lo haga exactamente igual que las otras, aparece esa columnita de pixeles tan fea que no consigo quitar. Pero me he cansado de intentarlo, ya lo arreglaré.

Espero postear pronto algo más elaborado, pero se me echa el tiempo encima para estudiar (este año los exámenes son mucho antes), hacerme el cosplay nuevo de este año, arreglar los trajes de shinigamis para el disfraz de grupo con los miembros de Esa gente, comprar el regalo de aniversario de Jorge... ¡Socorro!

17 de septiembre de 2008

Luna Roja - Aullido I




[Libro: Enid Blyton - Los Cinco Junto al Mar]
[Comic: Hellboy]
[Juego: DS - The World Ends With you]





Este está siendo un principio de curso extraño. Esta semana tengo muy pocas horas de clase, porque tengo pocas asignaturas y aún no hemos empezado las prácticas. Aún así, me estoy volviendo loca intentando cuadrar horarios de tres cursos diferentes con compañeros para no ir sola y sobretodo poder asistir a todo.
Y no es fácil, esta carrera está montada para la gente extraordinaria que es capaz de hacer un curso cada año, los qu etenemos pendientes, nos tenemos que buscar la vida.

Además, me he decidido por fin a dejar de sentirme tan oxidada y enfermiza, ahogándome con cada mínimo esfuerzo físico, a destrozar la ropa solo con ponérmela, con lo que me cuesta encontrar la que me gusta.
Me he puesto a régimen y apuntado a un gimnasio con mi madre. Es agotador, estoy dolorida y echo de menos la cocacola y las patatas fritas.
Pero no voy a rendirme.

Así que, metamos un poco de relleno.
El otro día reescribí de nuevo y voy a postear de nuevo el relato inicial de los licántropos. Ya dije que cuando lo escribí tenía otros planes y ahora había cosas que no me gustaban. Ha cambiado poco, pero no os cuesta nada echarle un ojo.

- ¡Se ha hecho tardísimo! ¡Mis padres van a matarme! – exclamó asomándose por la pequeña ventana del local de ensayo, encontrándose con que ya era noche cerrada, y el cielo estaba lleno de nubes. Solo le faltaba que se pusiese a llover.
Todos se apresuraron a recoger sus instrumentos y mochilas para salir corriendo mientras ella, conociendo a sus padres, empezó por sacar su teléfono móvil del bolsillo para pedir disculpas y decir que llegaría enseguida, así podía ahorrarse una buena bronca o incluso un castigo.
No le esperaron tras despedirse hasta el día siguiente, nunca lo hacían, porque de todas formas tomaban caminos opuestos para volver a casa, los demás en sus coches y ella en su bicicleta, era el mayor inconveniente de ser la única del grupo que aún iba al instituto.
Salió a la calle y sintió el frío invernal en la cara, sonriendo complacida.
Después pasó a sentirse algo nerviosa, nunca habían terminado tan tarde, por eso nunca había supuesto un problema volver sola a casa. Pero nunca había estado tan oscuro.
Sacudió la cabeza, diciéndose a si misma que no fuese tonta, que ni siquiera era tan tarde, solo había oscurecido temprano como es normal en invierno y en cuanto saliese a la carretera vería un montón de coches con sus lucecitas.
Pero allí, en medio del polígono industrial, todo estaba oscuro y silencioso.
Caminó hacia su bicicleta, ató su guitarra en el portaequipajes trasero, abrió la cadena de seguridad y montó, entrando en el carril bici, empezando a tararear una canción para olvidarse del silencio reinante.
El silencio se tragó la canción.

Sentía la necesidad de llegar donde hubiese más gente, se sentía observada, su mente se nubló, le recorrió una horrible sensación de malestar. Quizá tenía fiebre.
Pedaleaba con todas sus fuerzas, pero no debían de ser muchas, porque avanzaba lentamente, como si pedalease dentro de agua.
Su cabeza estaba embotada, solo podía oír sus propios latidos y respiración, mientras intentaba contener las ganas de vomitar.
Tan concentrada estaba en avanzar y alejarse de allí que la bicicleta se salió del camino y ella acabó en el suelo. El golpe la devolvió al mundo real y al levantarse se dio cuenta de que no conocía aquella carretera, nunca había estado allí.
¿Se había confundido de camino? ¡Imposible! ¡Sólo había uno!
Conteniendo las ganas de vomitar, recogió la bicicleta y decidió continuar caminando, aunque tardase mucho más.
-Maldita sea – se atrevió a romper el silencio, dándose cuenta que la bicicleta al caer no había emitido sonido alguno.
Consiguió volver al carril bici y buscó alguna señal, un árbol, algo que le ayudase a saber dónde estaba.
Nada. Se inclinó sobre si misma, agarrándose el estómago al sentir una arcada. Pasó unos segundos paralizada
Silencio.
No era solo el miedo por estar allí sola, era el silencio lo que parecía estar ahogándole. ¿Por qué nada parecía producir ningún sonido?
Caminaba mirando hacia el suelo, así evitaba imaginarse sombras que se mueven y desaparecía un poco el miedo.
Una nueva arcada.

Cuando levantó la mirada, no vio la carretera, si no una montaña de algo que parecía pelaje, pero lleno de calvas, como un césped mal cuidado. También distinguió enormes heridas y sangre que chorreaba…
Levantó la cabeza, sintió una respiración caliente y fétida sobre su cara.
Temblaba, dejó caer la bicicleta, pero no se movió.
Había aparecido ante ella un monstruo de casi 3 metros. Si hubiese pasado alguna palabra por su mente en blanco en ese momento habría sido “podrido”. Le recordaba a las películas en las que aparecía el big-foot, un enorme hombre peludo.
Pero este tenía además de unas garras de las que goteaba sangre, una escalofriante cabeza de lobo, a la que le faltaba un ojo, con una cicatriz horrenda.
La miraba fijamente, babeando.
Le pareció incluso que se reía.
Seguía reinando el silencio, así que no le costó darse cuenta de que tras ella, se escuchaban por lo menos dos jadeos más. Estaba rodeada.

El viento decidió justo ese momento para apartar las nubes que cubrían la luna llena, dejando que su luz cayese sobre ellos. Nunca había imaginado que tuviese tanta luz.
Pero quizá hubiera sido mejor no descubrirlo en ese momento, porque contribuyó a aumentar su miedo, al distinguir por completo al ser que tenía delante.

Gritó, aterrorizada, y pudo moverse. Claro que en se momento a una persona no se le ocurren muchos movimientos eficaces y sólo acertó a levantar los brazos, interponiéndolos entre ella y el ser.
Y odió a la luna.
Gracias a su luz, pudo ver que en sus brazos había comenzado a crecer un espeso pelaje. Sus manos empezaron a crecer, ante sus ojos, formando unas espeluznantes garras.
El cerco a su alrededor se cerraba poco a poco, el olor se volvió insoportable hasta el mareo.
Cayó al suelo, mareada. Y pudo ver que no eran sólo sus brazos, sus pantalones estaban hechos trizas, y bajo los restos de tela, sus piernas estaban cubiertas por el mismo pelaje, y sobre los restos de sus zapatillas, sus pies también habían desaparecido dejando paso a miembros animales.
Volvió a mirarse las manos – perdón, garras- que parecían tener carteles luminosos que indicaban “armas”. ¿Y para qué se utilizan las armas? ¡Para defenderse por ejemplo!

Ni siquiera lo pensó, se lanzó sobre el monstruo, con las garras por delante. Él se apartó, con una carcajada.

-En ese estado es como sois más divertidos – gruñó, girándose hacia ella, que se levantaba del suelo.
Su voz sonaba como un chirrido oxidado que le puso todo el pelaje de punta.
Pudo ver que eran 4. Tenía que huir. Pero algo le decía que aquellos seres eran como una enfermedad que debía ser eliminada, que ella debía librar al mundo de esas aberraciones.
No podía resistirse al instinto de eliminarlos, todo razonamiento lógico sobre número, tamaño o fuerza se extinguió.
Pero cuando iba a lanzarse contra ellos, una sombra se movió velozmente sobre los 4 monstruos y los 3 que habían estado a su espalda, cayeron al suelo con una exclamación agónica. Antes de terminar de caer, comenzaron a desaparecer en volutas de humo negro.



La sombra avanzó hacia la zona iluminada por la luna.
Era un chico no mucho mayor que ella, y mientras andaba, los rasgos animales, como el pelaje desaparecían poco a poco, hasta parecer totalmente normal.
Le inspiró seguridad, supo que había venido a salvarla, con ese gesto sereno, como si no hubiera pasado nada.
Se acercó al que aún quedaba, el que se había plantado ante ella y parecía el líder.
- Apártate de ella, escoria - prácticamente escupió, desenfundando una larga espada oculta bajo su gabardina.
Se enzarzaron en una encarnizada pelea, pero ella no la vió, solo quería alejarse de allí, así que echó a correr, con la intención de llegar así a su casa y esconderse bajo las mantas de su cama.
Pero no sabía donde estaba y un intenso dolor le recorría el cuerpo, no tenía ni idea de hacia donde corría, salió de la carretera y se internó en una oscura pinada. Sólo movía las piernas y caía una y otra vez, se arrastraba e intentaba seguir avanzando.
Si se alejaba lo suficiente, nada de aquello habría pasado, era lo único que conseguía pensar.

Alguien le seguía, no sabía como lo sabía, porque no se oían pasos, pero lo sabía.
Se giró, con lágrimas en los ojos y chilló a la oscuridad.
- ¡DÉJAME EN PAZ!
- Por favor, tranquilízate, no voy a hacerte daño – el chico de la gabardina salió de la sombra de un árbol – siento haberme retrasado, si hubiese llegado a tiempo ni te habrían rodeado, pero has sido muy valiente.
Hablaba con un acento extraño.
Todo le daba vueltas.
-¿Qué eran esas cosas? ¡¿Qué… qué me ha pasado..?!
- Tranquila, ya no están… ¿Quieres que te la preste? – preguntó él empezando a quitarse la prenda de abrigo.
Ella no comprendió hasta que miró hacia abajo y comprendió que en la carrera había perdido los últimos jirones de su ropa.
Mientras tanto él se había acercado y antes de que pudiese reaccionar se la había puesto sobre los hombros.
- ¡NO! ¡Aléjate de mí!
El chico suspiró y se sentó, cruzando las piernas y con la espalda muy recta.
- Quiero explicarte lo que acaba de suceder, estoy aquí para eso, si no quieres acercarte, puedo hacerlo desde aquí, pero tienes que calmarte. Aunque, no deberíamos perder más tiempo o tendrás problemas con tus padres. No creo que quieras contarles nada de esto.
- dijo calmadamente, dejando con suavidad las manos sobre sus rodillas, sin dejar de mirarla a los ojos.
Ella miraba hacia todas partes a la vez, sujetando la gabardina con sus brazos con fuerza hasta que giró la cabeza bruscamente.
- ¿Cómo sabes que tendré problemas? ¿Qué sabes tú de mí?
- Por eso quiero explicártelo todo, explicarte porqué llevo un par de años al cargo de tu vigilancia.
- ¡¿Me has estado siguiendo?!
- Para protegerte de lo que te ha atacado, para enseñarte lo que eres, una vez llegado el momento, que ha sido esta noche.
- Esto es una locura… no sé qué ha pasado pero tú estás loco y yo me voy a mi casa.
- Volverán a atacarte, te perseguirán hasta matarte. Sabes que lo que has visto es real, piénsalo, lo sabes.

Se quedó plantada, dándole la espalda. Ahora todo parecía muy irreal, como un sueño, pero al mismo tiempo, su cuerpo vibraba, como emocionado por haber sufrido esa transformación, y le pedía que volviese a hacerlo.
- ¿Qué me ha pasado?
Él suspiró.
- En realidad ya lo sabes, pero no te atreves a decirlo en voz alta. Eres una mujer lobo, Luna, una licántropo, lo has sido siempre, pero no se manifiesta hasta la adolescencia. En realidad te has retrasado un poco y tuve miedo de que al final no lo fueses…

Por un momento su cabeza se llenó de preguntas, la mayoría sobre como sabía su nombre, o si estaba loco, o pensaba que era tan tonta como para creérselo, pero de alguna forma, en realidad ya conocía las respuestas. Se giró y caminó hasta sentarse frente a él, cuidando que la gabardina la tapase lo máximo posible.

-¿Y quienes eran esos?
- Es muy largo de explicar, supongo que son nuestros enemigos naturales. Son licántropos y todo tipo de bestias cambiantes que han sido corrompidos. Tienes mucho que aprender.
- ¿Y tú vas a enseñarme? Ni siquiera sé quien eres…no entiendo nada de todo esto…
- Kiiroshi
- ¿Cómo?
- Mi nombre es Kiiroshi.
Luna le miró por primera vez de cerca y con tranquilidad. Definitivamente era oriental, con los rasgos característicos y los ojos rasgados. Aunque estos eran de color amarillo, como los de un lobo. Era lo único inquietante de su apariencia humana, ni siquiera podía ver ahora la larga espada.
También tenía el pelo muy fino y liso, largo y suelto sobre los hombros.
No le había visto sonreír y era incapaz de imaginárselo, permanecía serio.
- Sí, soy japonés – asintió al ver como ella recorría sus rasgos con la mirada – tienes que volver a casa, buscaremos tus cosas, creo que podré hacer algo con tu ropa…
- ¿Volver a casa? ¿Después de lo que ha pasado?
- Tus padres estarán preocupados, mañana cuando salgas de clase podré contártelo todo con la tranquilidad necesaria – se levantó y le ofreció un brazo que ella ignoró.
Caminaron en silencio hasta donde seguía tirada su bicicleta, un trayecto muy corto, para lo que creía haber corrido, no parecía que allí hubiese pasado nada.
- Hablaremos mañana – dijo cogiéndole suavemente por el hombro.
Entonces hizo algo insólito, algo que en un primer momento aterrorizó a Luna y después la reconfortó, haciendo que una extraña calidez brotara de su pecho y la envolviese. No se dio cuenta de que se estaba quedando dormida.
Kiiroshi miró a la luna y aulló. Solo algunos de sus rasgos parecieron cambiar ligeramente en ese momento pero el aullido era claramente el de un lobo. Una luz blanca les rodeó.

Luna despertó en la parte trasera de su casa, completamente vestida, sin la gabardina, con la bicicleta a su lado, perfectamente atada.
Se levantó del suelo y sacudió la cabeza, pasándose la mano por la enredada melena rojiza, aún mareada por el extraño viaje.
Intentó olvidar lo que había pasado, cogió su guitarra y ando a zancadas hacia la puerta, esperaba no estar llegando muy tarde.
Pero en las ventanas vio reflejada la luna y aunque intentó rechazarla, la sensación que la inundó solo parecía decir una cosa clara: todo era verdad.

6 de septiembre de 2008




[Viendo: Zennon, la chica del milenio]
[Comic: Fanhunter #5]
[Serie: The Big Bang Theory #14]
[Juego: Kim Possible - Kimmunicator]



Antes de ayer el cartero, se ve que después de varios días, vino cargado y nos llenó el buzón.
Entre todas las cartas, para mí había una de la academia a la que fui el año pasado (para anunciar que empiezan las clases de nuevo) y un sobre grande procedente de Vigo. Pero no era de parte de Jorge, si no de su madre, que estuvo este verano en Londres y al enterarse de que colecciono postales, me ha enviado esta. Me hizo muchísima ilusión,
Es una frikada, no solo es una placa de una calle de la ciudad que más ilusión me hace visitar, sino que es el título de uno de los discos de los Beatles.
Me ha tocado la suegra más adorable del mundo.


La primera canción que pongo de Beethoven R (al menos de esta forma) no podía ser otra. Mi favorita.
Algún día volveré a estar en un concierto suyo, y sabré quienes son y les prestaré atención y saltaré y berrearé como una loca. Sobretodo ahora que ha vuelto Iván Urbistondo (al menos es la última noticia que tengo)con esa voz suya... sin faltar a su sustituto temporal(muy bueno también), pero Iván es Iván.
Cuando pueda la subiré con las otras, aquí tenéis un vídeo.
Es otra de esas canciones de levantarme de la mesa y berrear.

Beethoven R - Quien Irá por ti soy yo

Por una vez no te eches atrás.
termina aquello que empezaste ayer,
si te arrepientes me da igual,
haber pensado lo que ibas a hacer.
Ya no hay excusas que poner,
esto es un juego,
hay que saber perder.
Hoy he ganado y me quiero cobrar
lo prometido antes de empezar.

Ahora no hay que frenar,
porque todo se puede perder.
Solo un descanso, mujer
Luego has de calmar mi sed.

Si te paras no podré,
terminar mi actuación,
si no vienes hasta mí,
quien irá por ti soy yo.

Sal ya del baño o me voy a enfriar,
quiero perderme en tu sexo otra vez.
En la cama espera algo especial,
entre las sábanas te haré enloquecer.
Es ya muy tarde y me falta sentir,
aquello que gané con sudor-
Gemidos largos, todo el placer
al abrazarte y hacerte el amor.

Ahora no hay que frenar,
porque todo se puede perder.
Solo un descanso, mujer
Luego has de calmar mi sed.

Si te paras no podré,
terminar mi actuación,
si no vienes hasta mí,
quien irá por ti soy yo,
el reflejo de tu piel
ha cegado mi pasión.
Quieres tú salir de aquí
pero yo te dije no.

1 de septiembre de 2008




[Sonando: Camp Rock OST (sí, ¿algún problema?]
[Libro: Laura Gallego - La Emperatriz de los Etéreos]
[Comic: Fanhunter - Manga Wars]
[Serie: The Big Bang Theory #6]



Bueno ¿Qué os parece?
Llevaba mucho tiempo queriendo cambiar algunas cosas del blog. Dije que no me gustaban ni el fondo ni la firma y quería cambiar el título.
Bueno, lo he hecho. He decidido no cambiar la dirección para evitar confusiones varias y tener que avisar a todo el mundo y así me libro del riesgo de perder todos los archivos.

Quería alejarme de que el tema central del título fuese X-Men porque hago diseños y hablo de muchas más cosas, prefería que fuese algo más mío. Y estoy bastante contenta con el resultado.
¡Y he puesto un Bamf! (El Jose se quejó de eso la vez anterior).
Quizá añada alguna imagen más.
Me propongo revisar y aumentar la página de fanlistings.
He revisado los links, había muchos caídos.
Si alguien quiere que haga algún botón nuevo, que me lo pida.

Espero que al haberlo hecho más ancho (con las dos columnas laterales) a ninguno se le salga de la pantalla o algo así. Yo es que tengo un monitor enorme y me sobra pantalla por todas partes, así que no puedo hacerme a la idea de como se ve en otros.
Koopa me informa de que a él se le ve fatal. ¡Hablad malditos!

He revisado como se ve en Internet Explorer, que nadie me lo dijo pero así se veía fatal porque convertía todas las transparencias a blanco y quedaba fatal.
Lo único qu eno he podido arreglar es que el interior de las columnas se ve ligeramente distinto al borde, lo he intentado y seguía cambiándose solo, así que he pasado, total no se nota tanto.