8 de abril de 2008


Mood: Cabreada con el mundo

[Sonando: Club de Coleguitas // Lándevir]
[Libro: Martin - Tormenta de Espadas]
[Comic: Crónicas de Dragonlance]
[Serie: Avatar 3x13]




Llevo mucho tiempo queriendo hablar de esto y seguro que muchos me ya me habeis oido despotricar y maldecir. Es algo que me da muchísima rabia, que aborrezco, que no logro comprender... llamémoslas "convenciones sociales".
Ni siquiera voy a hacer el chiste fácil de llamarla "suciedad", no sé muy bien si esto es algo universal, la sociedad en la que vivimos, como sabemos todos, apesta, pero quiero centrarme en la sociedad que suele rodearnos a cada uno y no hemos elegido, la de nuestra familia y otros seres cercanos lo quieras o no.

Empezaré dejando claro que para mí, en realidad, la familia no es tan importante como se empeñan en enseñarnos. Yo me quejo de mis padres, porque son personas y tienen sus defectos y sobretodo odio tragarmelos, pero les quiero, no por el simple hecho de que sean mis padres, asuntos genéticos y esas cosas, si no por la vida en general genial que me han y están dando, porque son buenas personas, por las cosas que compartimos, la complicidad y todo eso.
Pero esto no existe con el resto de mi familia. Para mí, mi familia en sentido estricto son mis padres y en sentido más amplio, místico y elegido, son mi novio y mis mejores amigos.
Ahora estoy leyendo Canción de Hielo y Fuego, serie que os recomiendo pero en la que a menudo todo gira alrededor o está condicionadísimo por esto que tanta rabia me da, la sangre, lo que se te adjudica por ser pariente de quien eres, lo que se supone que eres por tu apellido... independientemente de como seas tú.
Y por supuesto los mil compromisos que tenemos con nuestra familia que se deben anteponer a los de las personas que tú has elegido para ser parte de tu vida.
Supongo que a todos nos pasa, tenemos una infinita mejor relación con nuestros amigos que con nuestra familia, porque los elegimos nosotros, eso está claro. Pero luego veo que todo el mundo tiene asumio que "la familia es lo primero" y que por la familia se hacen cosas que no se hacen por los amigos. Cosas como prestar grandes cantidades de dinero, hacer grandes favores, soportar soporíferas reuniones, sentarte junto a la cama de una persona agonizante, asistir o no a celebraciones importantes...

Disculpadme, creo que voy a vomitar, ¿Nadie ve lo falso que es todo esto?
Todo esto volvió a mi cabeza la semana pasada, sentada en una silla, mirando las fotos de una estantería de una casa que jamás antes había pisado. Estábamos allí porque un miembro de la familia de mi padre, después de por lo menos que yo recuerde, un año enfermo, se estaba muriendo.
Jamás había pisado esa casa antes, podría reconocer algunas caras, pero solo un par de nombres, de gente que a lo mejor he visto no llega a 10 veces en toda mi vida (tendría que contar el número de bodas, bautizos y comuniones de los que no me he podido escaquear) y que estaban allí, con caras muy tristes.
No me malinterpreteis, no soy una insensible, estaba mirando esas fotos y viendo lo similar que era esa familia (donde familia se entiende "mi" versión de familia, unos padres y sus hijos que viven en una casa) a la mía, en especial si mirásemos una foto de cuando yo tenía 6 o 7 años, quizá bastante menos cursi que la chiquilla de las fotos. Similar, viajando juntos, a un lugar tan maravilloso como es Eurodisney.
Me entristecía pensar que una vida se iba a apagar dejando a otras totalmente grises y mustias, me dolía en el alma ponerme en su lugar.
Pero no me resultaba familiar ninguna cara de las fotos.
¿Comprendeis la diferencia?
¿Creeis que a alguna de esas personas que lloraban de verdad por que una persona querida estaba pasándolo mal e iba a abandonarlos le importaba mi presencia?
Exacto. No. Un enorme y rotundo no.
Pero tenía que estar allí "porque es familia". Tamibién decidí no negarme a ir porque mi padre, a pesar de no tener tampoco mucha relación con esa persona, parecía bastante afectado y quise ser solidaria con el y mi madre.
Me negué a ir al funeral y tampoco llegué a entrar a la habitación en la casa ¿Sabéis por qué?
Porque no hice nada de eso cuando murió mi abuela, porque tenía 8 años y nuestros padres nos lo ocultaron todo a mis primos y a mi. No, no es rencor, yo no sabría si haría lo mismo con mis futuros hijos.
Es por respeto a esa mujer a la que apenas recuerdo, pero todo lo que recuerdo son risas. Estoy segura de que si ella siguiese viva la situación en mi familia sería muy diferente, ella era la unificadora.
Desde entonces ha habido varios fallecimientos en la familia y mi madre me ha permitido apartarme y apartado de todo eso.
Pienso que si no la vi cuando murió, a ella que era la más cercana a mí, ir ahora a ver a otro, un completo desconocido para mi, porque se supone que tengo que hacerlo ahora que soy mayor y es mi familia, es una total falta de respeto por motivos que apestan.
Insito ¿Qué pintaba yo allí?
El día que muera una persona de verdad cercana e importante para mí, yo no quiero ver pulular desconocidos que me den un pésame mascado y vacío, cuyos nombres nunca he sabido y a los que sé qu eni por asomo les importa lo mismo que a mí lo que está pasando. Y pienso que esto lo debe sentir cualquier persona en esa situación, no creo que a nadie le guste ver la casa conocida y acogedora llena de restros extraños y fuera de lugar.

Pero esto no solo se aplica a cosas horribles sino también a cosas tan alegres y celebradas como las bodas, bautizos, comuiones etc.
Este mes de mayo parece que no voy a poder escaparme de asistir a una comunión y a la celebración de unas bodas de oro.
Para alguien que jamás ha cursado religión, asistido a una iglesia salvo para las primeras bodas que se celebraron en su infancia, algún bautizo (porque mis padres eran los padrinos o porque era muy pequeña como para saber que podía esperar fuera) y para la misa del gallo tras la muerte de su abuela, y que cree que las religiones son la fuente de la mayor parte de los males del mundo, comprendereis que me fastidie doblemente.
La otra celebración, la gracia es que ni siquiera existen lazos de sangre que me obliguen a asistir, sino los lazos de otras personas que sí los tienen.
¡Oh, qué maravilla, qué grandes hazañas consiguen estos lazos!
Son personas que realmente no me importan mucho.
Por si esto fuera poco, supone perder tiempo asistiendo, aburrida como una ostra porque claro, estaría muy feo escurrir la DS o un libro en el bolso, tiempo en mayo, como si fuesen más importantes que mis exámenes, tiempo en comprar ropa que ponerme...

Porque esa es otra genialidad de los compromisos sociales-familiares: los trapos. Son gente que te vea más o menos a menudo, sabe que sueles llevar vaqueros, camisetas de grupos de rock o frikadas, botas o zapatillas, bufandas de colores chilloneso o como mucho faldas hippiosas ... pero todos dan por hecho que para algo así irás toda ilusionada de compras a dejarte un dineral en ropa incómoda que después se pudrirá en el armario. Todos esperan verte maravillosa y femeninamente vestida, cuando saben que no eres así. Esperan la falsedad.
El día que yo me case, pediré a todo el mundo que por favor no se arregle, que me estropearían el día y por supuesto el que quiera venir de cosplay ya sabe...

Se espera la falsedad de todos nosotros, por una especie de convención que nadie ha elegido pero asume gustosa, como las estúpidas modas, se espera que traicionemos nuestras creencias, claro que casi nadie las tiene de verdad, se esperan tantas cosas horribles de nosotros por haber nacido dentro de una familia... y se escandalizan tanto cuando lo cuestionas y afirmas que todo eso lo harías solo por tu verdadera familia, la que has elegido tú, que no dará por hecho que lo harás por un motivo etéreo sino por solidaridad, por la amistad o porque alguien importante para tí te lo pide como favor.

Cuando les conte parte de estas reflexiones en el coche a mis padres me dijeron que lo comprendían, que en general estaban de acuerdo pero que es lo que toca y que yo en el futuro y a partir de ahora debería asumir también.
Creo que está bastante claro lo que contesté: no lo haré.

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