15 de diciembre de 2007



[Sonando: Nada]
[Libro: Terry Pratchett - Mascarada]
[Comic: Generación X Vol II Tomo #4]
[Anime: Genshiken 2 #10]




Elf me comunicaba anoche la terrible noticia. Y hace un rato he terminado de caer en todo lo que supone.
Para los que no lo sepais aún, Terry Pratchett ha hecho pública una carta en la web de Paul Kidby (que suele ser su ilustrador). Dice que le han diagnosticaso un caso raro de Alzheimer. Dice que se lo toma con filosofía. Dice que aún hay para por lo menos un par de libros más.
No sé si preferiría que actuara como un hombre normal o que siga siendo... él.

Igual estais pensando que, como me pongo por un señor desconocido, cuando seguro que a vuestros seres queridos o los míos también les diagnostican cosas horribles. Claro, mi familia es toda una experta en estas cosas.
Pero estamos hablando de Pratchett.

Siempre me ha intrigado, y seguirá haciéndolo, cómo funciona su cabeza, qué ocurre bajo el sombrero, qué clase de conexiones funcionan a toda velocidad, con tal exactitud, para poder encontrar y entrelazar todas esas ideas propias, referencias, chistes, verdades como puños, personajes que encarnan tantas cosas diferentes.
Ni siquiera soy capaz de explicarlo. Ese hombre es un privilegiado que nos ha deslumbrado a todos los que hemos leído cualquiera de sus libros.
Ha creado un mundo, con su ciencia y tortuga cósmica propias; personajes tan geniales que para mí ha sido imposible identificarme con ninguno, porque son tan superiores, incluso en su inferioridad, como su creador.
Y si no habeis leído sus palabras, creereis que hablo de otro Tolkien.
En absoluto.
La creación de Pratchett a mí se me asemeja a una mezcla de parodia, crítica, reflejo cristalino tanto del mundo real (mundobola), de sus habitantes(nosotros) y sus costumbres, como de sus creaciones y mitologías. Cuando estás leyendo un libro suyo, encuentras multitud de referencias a diferentes culturas, pero también a tópicos, de los nuestros y de los que ocurren en la fantasía.
Siempre me acuerdo de la espada de Zanahoria, que era única porque no tenía ninguna inscripción, ni poseía ninguna magia, estaba oxidada y no emitía soniditos mágicos al desenvainarla.
Y a la vez, simplemente, es divertido.

Cuando pienso que la mente de la que ha surgido todo esto, va a irse al garete, se me rompe algo por dentro.
Sí, ya, todo el mundo tiene que morir, y morir de algo.
Pero que a él, le toque esta forma, es como si el universo se vengase de toda su burla. Porque puede llegar el momento en el que no sepa quien es ni lo que ha hecho.
Llegará el momento en el que ese cerebro que tanto fascina, deje de ... poder fascinarnos. Y no se dará cuenta.
Es injusto.

Esta mañana, en mi cabeza tenía un post muy diferente a este cuando me he levantado a las 6. Iba a subirme a un barco para salir en busca de delfines, calderones e incluso con la posibilidad de ver chachalotes.
Pero los militares estaban de prácticas y lo único que he hecho ha sido marearme y helarme de frío.

De todas formas, este post tenía que aparecer en algún momento.

No hay comentarios: