3 de diciembre de 2007




[Sonando: La tele (una peli rara)]
[Libro: Pat O'shea - Los Perros de la Morrigan ]
[Comic: Fábulas - Mil y una noches de Nieve]
[Anime: Avatar #5]



Hace unos días enconré este artículo ojeando un periódico de San Vicente (donde está mi Universidad). Por norma general y en especial si estoy de mal humor, esquivo todo lo que lleve la palabra psicología.
Pero me olí que hablaría de algo que, me llega muy cerca y de la forma que más detesto: sin tener ni idea y juzgando. Además de mencionando palabras que supongo que piensan que quedan muy del argot propio, de forma muy equivocada.
Sé que no generaliza (decidme si no se ve bien tan pequeño, yo creo que sí), pero al menos a mí me transmite la idea de que la persona que escribe, está segurísima de que eso es lo que pasa siempre.
Y en este tema, como en muchos otros, me enciendo, se me revuelve el estómago.
Relaciones por internet.
No sé si sabeis que todas lso novios que he tenido, han venido de alguna forma de internet; conocidos en un canal friki del IRC, en foros, o presentados por gente conocida de esa forma.
Y muchos han vivido lejos, y he mantenido la relación gracias al ordenador. Sí, claro, todas se fueron a la mierda. Pero que fuesen por internet no tiene nada que ver, eso pasa en las relaciones que la gente "normal" llama "normales" de la misma forma.
Al leer este artículo, además de ofenderme, empecé a darle vueltas a lo que ha opinado gente que me rodea, o gente que conozco de alguna manera sobre mi forma de concebir las relaciones por internet.
No hablo sólo de parejas, hablo también de amigos. En todos los años que he tenido conexión a internet, sobretodo desde que me regalaron un ordenador propio, he hecho montones amigos. Algunos siguen ahí, conmigo y otros se han ido, como en "la vida real".
Algunos de los amigos que he hecho sentada ante el monitor, son ahora por ejemplo, Elfangor; o mi novio, ese del que tanto hablo, que tanto ilumina mi vida. Es cierto que no empecé a salir con él hasta después de verle en carne y hueso, antes de eso, ya le consideraba mi mejor amigo, con el que pasaba horas y horas hablando de cualquier cosa, al que le contaba todo lo que pasaba por mi cabeza, que se preocupaba por mi cuando pasé un año entero llorando.
Me cabreo cuando alguien desprecia las amistades hechas a través de la red, dando por hecho que todos mentimos al teclear y nos inventamos nuestra vida entera.
No es cierto.
Para mí, son igual de válidos los amigos, si son de verdad, dando igual donde los hayas encontrado. Aunque como me dijo el otro día Elf, claro que siempre preferimos verles en carne y hueso. Por eso adoramos las KDDs y sufrimos el síndrome post-KDD. Y por eso espera ansiosa cada vacaciones para ver a mi novio que vive en la otra punta de España y conocí en el IRC.


Por otro lado, anoche acabé Los Perros de la Morrigan. Es la segunda vez en mi vida que lo leo entero; la primera vez, fue cuando se convirtió en mi primer "libro gordo". Apenas recuerdo qué me hizo sentir en esa época, sé que me gustó, que ciertas escenas se me hicieron larguísimas y otras me aterrorizaron. Y también recuerdo que me duró muchos meses, que lo llevé de viaje conmigo un verano y lo llevé al colegio orgullosísima parsa enseñarle a mi profesora que había leído un libro de 400 páginas.
Ese curso teníamos que escribir una historia o algo así, acabé recibiendo una llamada de atención por usar como protagonistas en mi relato sobre el secuestro de una ballena, a sus protagonistas, Brigit y Pejota, porque eran nombres ingleses.
Por supuesto no me di cuenta de lo que quería decir a menudo el autor con las conversaciones en especial entre los niños y el zorro, Currú, pero el animal me despertaba mucho cariño.
A menudo, desde entonces he recordado detalles sueltos sin venir a cuento, como las bellotas mágicas o el saber que si no corres, no es una persecución y por tanto , no pueden pillarte.
De quien nunca me acordé porque no me gustaba nada, pero sabía que otro personaje me recordaba a él, era el Sargento del pueblo. Cuando leí Buenos Presagios sabía que Shadwell me recordaba a alguien, y era a él.

Como comenté hace unas semanas, volví a cogerlo de la estantería cuando Darja, sentada junto a ella, mirando mis libros y comics, lo señaló diciendo "Anda, tú también lo tienes...". Y automáticamente tuve ganas de leerlo otra vez, después de tantos años. He buscado información sobre su autora, y resulta que murió en Mayo de este año.
Ha sido increíble volver a leerlo. Es extraño, tiene partes en las que tienes la sensación de estar leyendo un libro absolutamente infantil, no por las apariciones de seres mágicos, si no por la forma en que ocurren las cosas. Y en otras partes, me encontraba aterrorizada, angustiada, o sorprendida ante ciertos mensajes que brillaban como neones.
Y me emocioné con el final, aunque he tardado bastantes días en leer los últimos capítulos, porque últimamente sólo puedo leer por la noche, cuando el sueño me ataca y caigo redonda.
Los que lo hayais leído, igual comprendeis porque al cerrar el libro, incluso me aguanté las lágrimas, entristecida. Hay finales que odio, y son los de ese tipo. Ojalá pudiese preguntarle a la señora Pat O'Shea, por qué lo hizo así.
Eso no significa que el final sea horrible, ya sabéis lo maniática que soy para estas cosas. Si podeis leerlo (os dejaría el mío pero está destrozado, me da medo moverlo), hacedlo por favor.
AHora tengo muchas ganas de leer sobre mitología Irlandesa, quiero saber de donde sale tana magia...

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