24 de diciembre de 2007



[Libro: Terry Pratchett - Mascarada]
[Anime: Bleach #153]


Podría hacer un post sobre la Navidad como el año pasado, pero ... ya lo hice el año pasado ¿no?
Pues sigo pensando lo mismo.
Por si os sabe a poco y por algún estúpida razón no la habeis recibido por mail, he hecho una felicitación navideña que tengo pensada desde el año pasado pero no había conseguido gorritos.
Podeis verla aquí.
A pesar de haber hecho y suspendido ya el exámen de Diciembre, no tengo mucho tiempo para nada estos días. Y después de Navidad, voy a tener solo dos semanas para preparar todos los exámenes. Vamos que voy a morir.
No puedo dejar pasar el dar las gracias por los regalos que he recibido por mi cumpleaños(aunque faltan algunos, pero les haré post en su día, que se acumulan).

(sí, parece un 27, pero cumplo 21 ¿eh?)
El pasado viernes 21, los miembros de Esa Gente (casi todos, faltaban algunos...) decidimos festejar la navidad comiendo todos juntos como casi todos los días pero llevando algunas cosas para los postres. Desgraciadamente estabamos muertos de hambre y no dio tiempo a hacer fotos pero sabed que además de mi famoso bizcocho de manzana, tuvimos coca de la madre de Miri, bizocho de limon y chocolate de Fluffy, tarta de queso y dulce de leche de Eric y tortitas de Treveron. Sí, todos reventamos y aún lo están limpiando.
Además celebramos mi cumpleaños y el de Alex, entregando regalos.

Robin Hood, Terabithia, el último de Laura y un cuquísimo llavero de mi Shiro-chan.
Y observad mi camiseta y el objeto en mis hombros:

¡¡Tengo una LLave Espada!! Y sí, una camiseta de Watchmen.
¡¡Mil gracias gente!!
Desde anoche he recibido un montón de felicitaciones, sabed que aunque no conteste a todas, me hacen mucha ilusión, pero podría arruinarme con el saldo del móvil.
En serio, gracias.
Y hoy he recibido los regalos de mis padres y familia.

Eso enormísimo y gigantesco monitor, que después de ... 7 años con el mismo monitor ya me tocaba cambiarlo, empezaba a verse bastante mal.
Esa cosita negra rectangular es un mp4, que mi mp3 ya me ha pedido jubilación el muy maldito. Peluchitos de Shrek, un Tigger, Silence de Sonata Arctica, un Trivial Disney, un pijama y zapatillas de Eyore(para mi, Igor xD), una camiseta, un bolso, una sudadera y me he olvidado de poner en la foto el Monty Python Flying Circus ¡¡Por fin es mío!!.

Dentro de dos días viene Jorge, así que ya sabéos porqué voy a desaparecer.

Un abrazo muy grande a todos y que paseis una feliz navidad.

16 de diciembre de 2007




[Sonando: Lándevir]


Hace unos años empecé a escribir una historia, un cuento.
Esa historia y la de los licántropos cuyo principio postee son las que a veces rondan mi cabeza con nuevas ideas. También existe otro relato, pero ese lo escribí para Jorge.
A veces al escuchar una canción, ver a una persona o una serie, me vienen a la mente pequeñas imágenes que podrían ser la continuación de esas dos historias.
Sobretodo me vienen a la mente personajes.
Soy fan de los personajes. Quiero decir, una historia puede no ser lo más original y emocionante del mundo, pero si sus personajes te enamoran, no hay nada que hacer, ya pueden estar sentados jugando a la brisca, que seguirás atento.
Y creo que al revés no funciona, si los personajes de la historia mejor escrita del mundo no te dicen nada... la historia tampoco lo hace.
Al menos yo sufro de eso.

Hoy, no me pregunteis porqué he recordado esa historia. La llamé Arl-Brandor, que era el nombre de la aldea donde se reunían esos personajes que pululaban por mi cabeza. Todos estaban basados en personas, pero creo que muy pocos podriais reconocerlas. Tenía sus caras, gestos y voces en mi cabeza al escribir, pero al mismo tiempo, cambiaban y se convertían en algo nuevo. Y era mi responsabilidad darles una vida.
Hubo una persona a la que emocionó mucho el relato, me dijo que había dibujado a algunos de los personajes, entre ellos a uno de mis favoritos.
Pero nunca llegué a verlos.
Ahora, he releido las 15 páginas que llegué a escribir hasta que me atasqué por falta y exceso de ideas al mismo tiempo. Excepto algunos fragmentos en los que no me reconozco como escritora porque aún hoy me parecen buenos, la historia es bastante floja.
Aún así la idea inicial sigue ahí, y los personajes también.
Probablemente la idea de Arl-Brandor llegó a mi cabeza cuando viajé a Asturias. Me maravilló esa tierra, es mágica. Es como viajar en el tiempo cuando aunque sabes que no es así, en tu cabeza todo el planeta es gris cemento y brillante cristal.
Fue como ahora cuando voy a Vigo, y desde el tren puedo imaginar perfectamente criaturas mágicas viviendo ahí.
Y pensé que, podría existir, un lugar en el que existiese la magia y donde la gente viviese feliz, sin nada de nuestro "mundo real" si no como en cualquier libro de fantasía épica, en su aldea, con sus posadas, plazas, mercados, juglares, elfos y dragones. Sobretodo juglares.
Ay, cuánto mal me hizo Laura con Finis Mundi y Mattius...
Y sobretodo me obsesionaba la idea de la Historia Interminable, es decir, la magia y la fantasía muriendo. Por supuesto quería que mis personajes la salvaran de alguna forma.
Qué original ¿eh?
El problema es que ahora ya no tengo ideas concretas para re-escribir esta historia, no sabría como continuarla sin estropearla y aburrir a todo el mundo con mis ideas previsibles y cursis.

Los personajes.
Llevan en mi cabeza mucho tiempo, y los he utilizado en diferentes relatos de esos que puede que llegarán a leer dos personas antes de deshacerme de ellos muerta de vergüenza. Les cambiaba los nombres y algún detalle físico en la descripción, pero en mi cabeza eran los mismos.
Por supuesto todos ellos son adolescentes. Soy incapaz de escribir nada con adultos...
Primero estaba Kaytir, en principio la protagonista, aunque siempre he preferido los protas múltiples, por eso me gusta tanto X-Men.
Kaytir no sabe con seguridad qué edad tiene, porque tampoco sabe a qué raza pertenece; fue adoptada por una familia de lo que decidí dejar como hobbits, porque me encantan los hobbits y no pensaba preocuparme por problemas de derechos de autor. En mi cabeza Kaytir es como una kender, y por eso en muchas cosas se convirtió en como me gustaría ser mí. Kay es alegre, vivaracha, lista y sobretodo ágil y rápida. Trabaja de camarera en la posada de su familia, moviéndose a gran velocidad, trepando por los barriles y casi siempre con una sonrisa. Pero como es como yo, no podía evitar que tuviese mala leche.
No sabe a qué raza pertenece ni quien fue su familia biológica, y no le importa en absoluto, puesto que tiene a su familia, para ella, la de verdad.
Ika y Fogos creo que eran los personajes más arriesgados por llamarlos de alguna manera. Sabía perfectamente que su historia no podía convencer a nadie más que a mí. Ella estuvo a un pelo de desaparecer de la historia cuando patee de mi vida a la persona que me la había inspirado. Pero no pude. Ambos, hermanos, son la prueba de que la magia estaba muriendo. Dragones, ella azul y él rojo (porque siempre habían tenido esos colores en cada relato) últimos descendientes de la unión de las dos estirpes de dragones. Pueden cambiar de forma, humanos o dragones; pero pronto deben enfrentarse a elegir entre una de ellas, para siempre.
La vida humana supone sencillez y tranquilidad, la de dragón es la responsabilidad de proteger lo que queda de la magia. Pero la forma humana es pequeña, débil y está atrapada en el suelo.
Cada uno de ellos tiene una forma diferente de afrontar la inminente elección.
Los dos en su forma humana son altos y sobretodo imponentes; son pocos los que conocen su verdadera naturaleza, pero todo el mundo suele sentir un estremecimiento cuando están cerca, una sensación desagradable de miedo.
Fogos es otro de mis favoritos, con sus ojos, pequeña barba, sus patillas y su pelo corto, de color rojo vivo; su fanfarronería, su forma de hacer de todo una broma pero a la vez pudiendo ser muy agresivo.
Ika es belleza. Belleza de esa que puede dar hasta miedo. Tiene el pelo oscuro, largo y rizado, que al moverse produce reflejos azules, como sus ojos. Es amable y tranquila, casi siempre sonríe y bromea, pero tiene esa apariencia de infinita sabiduría, que a la vez provoca desconfianza, además en realidad sufre mucho por la futura elección.
Supongo que mi favorito es Robert, el chico soñador que vive en su propio mundo. Es el músico, el aprendiz de juglar que sólo parece pleno y feliz cuando cierra los ojos y toca su violín. Nunca se altera y siempre tiene en la boca algún comentario conciliador o responsable, eso cuando no contesta "Perdona, no te estaba escuchando". Demasiado delgado y desgarbado, con la melena larga y decuidada, de varios tonos de castaño y rubio, de ojos castaños grandes y soñadores.
Después estaba Thamyl, otra que estuvo muy cerca de desaparecer de la historia y aún hoy, si volviese a escribirla, me lo plantearía. Thamylian, la elfa del grupo. Maravillosa y perfecta belleza élfica, de larguísimo pelo castaño y ojos verdes.
Su papel en la historia no llegué a tenerlo muy claro. Los elfos que viven en los bosques cercanos a ArlBrandor, los bosques de Teikon, no quieren saber nada de los humanos. Saben que en el resto del mundo los humanos destruyen bosques y seres vivos. Por eso Thamyl tiene muchos problemas por seguir viendo a sus amigos humanos e incluso ir a la escuela con ellos, a aprender su cultura y su idioma.
Otro que no llegué a definir demasiado, era el pícaro, Cristian, que se colaba en la carreta de un grupo de artistas, titiriteros y músicos que se dirigen a Arl-Brandor para el festival de primavera y acababa encarcelado por robar comida. Pequeño, de piel morena y pelo negro, cortado de cualquier manera. Él conoce el resto de pueblos de las montañas, conoce las estrellas, los ríos...
El último protagonista, David, es la prueba de que todo esto ocurría en un mundo como el nuestro. Él y su familia vienen de la ciudad, de una ciudad grande y fea. Sus padres, snobs hasta la médula solo quieren presumir ante sus amigos de haber hecho algún viaje exótico.
Supuse que mucha gente debería saber de la existencia de Arl-Brandor y pueblos cercanos, pero la gente de ahora está demasiado ciega y sorda como para comprender lo que significa que aún pueda quedar magia en el mundo si esta no les puede ofrecer un gran negocio que explotar.
Una de mis ideas fue que el padre de David se diese cuenta de que, algo había en esas montañas, que podía darle dinero. Vamos, el principio del fin.
David lleva gafas, tiene el pelo oscuro y corto, bien peinado, y suele vestir con ropa cara. No cree en la magia, como buen chico de ahora y lo único que quiere es volver a su casa.
El último personaje que rondaba mi mente era el juglar Julien, desaliñado, con ropa de trozos de colores y sombrero grande, que cubre una cabeza repleta de historias, que sabe narrar como nadie. Piel morena, llena de cicatrices, grandes rastas rubias y supongo que lleva grandes botas.
Todo un galán, un mentiroso embaucador que tenía muchos puntos para ser un factor importantísimo de la historia, pero nunca lo tuve claro.

Escribía este cuento con la misma idea de los libros de Animorphs, desde diferentes puntos de vista. Cada capítulo lo narraba un personaje, con su nombre en el título, cada uno con el color que han llevado en el párrafo anterior.

Sería muy gracioso que dentro de un tiempo apareciese un libro por ahí, sospechosamente parecido a esto. ¿eh?
Más quisiera yo que alguien encontrase esto lo suficientemente bueno como para utilizarlo.

Igual algún día, igual mañana, seguramente nunca, vienen a mi mente ideas buenas para escribirles a estos personajes que tanto quiero, una historia de verdad. Hasta entonces, al menos los he presentado. Saludad chicos.

15 de diciembre de 2007



[Sonando: Nada]
[Libro: Terry Pratchett - Mascarada]
[Comic: Generación X Vol II Tomo #4]
[Anime: Genshiken 2 #10]




Elf me comunicaba anoche la terrible noticia. Y hace un rato he terminado de caer en todo lo que supone.
Para los que no lo sepais aún, Terry Pratchett ha hecho pública una carta en la web de Paul Kidby (que suele ser su ilustrador). Dice que le han diagnosticaso un caso raro de Alzheimer. Dice que se lo toma con filosofía. Dice que aún hay para por lo menos un par de libros más.
No sé si preferiría que actuara como un hombre normal o que siga siendo... él.

Igual estais pensando que, como me pongo por un señor desconocido, cuando seguro que a vuestros seres queridos o los míos también les diagnostican cosas horribles. Claro, mi familia es toda una experta en estas cosas.
Pero estamos hablando de Pratchett.

Siempre me ha intrigado, y seguirá haciéndolo, cómo funciona su cabeza, qué ocurre bajo el sombrero, qué clase de conexiones funcionan a toda velocidad, con tal exactitud, para poder encontrar y entrelazar todas esas ideas propias, referencias, chistes, verdades como puños, personajes que encarnan tantas cosas diferentes.
Ni siquiera soy capaz de explicarlo. Ese hombre es un privilegiado que nos ha deslumbrado a todos los que hemos leído cualquiera de sus libros.
Ha creado un mundo, con su ciencia y tortuga cósmica propias; personajes tan geniales que para mí ha sido imposible identificarme con ninguno, porque son tan superiores, incluso en su inferioridad, como su creador.
Y si no habeis leído sus palabras, creereis que hablo de otro Tolkien.
En absoluto.
La creación de Pratchett a mí se me asemeja a una mezcla de parodia, crítica, reflejo cristalino tanto del mundo real (mundobola), de sus habitantes(nosotros) y sus costumbres, como de sus creaciones y mitologías. Cuando estás leyendo un libro suyo, encuentras multitud de referencias a diferentes culturas, pero también a tópicos, de los nuestros y de los que ocurren en la fantasía.
Siempre me acuerdo de la espada de Zanahoria, que era única porque no tenía ninguna inscripción, ni poseía ninguna magia, estaba oxidada y no emitía soniditos mágicos al desenvainarla.
Y a la vez, simplemente, es divertido.

Cuando pienso que la mente de la que ha surgido todo esto, va a irse al garete, se me rompe algo por dentro.
Sí, ya, todo el mundo tiene que morir, y morir de algo.
Pero que a él, le toque esta forma, es como si el universo se vengase de toda su burla. Porque puede llegar el momento en el que no sepa quien es ni lo que ha hecho.
Llegará el momento en el que ese cerebro que tanto fascina, deje de ... poder fascinarnos. Y no se dará cuenta.
Es injusto.

Esta mañana, en mi cabeza tenía un post muy diferente a este cuando me he levantado a las 6. Iba a subirme a un barco para salir en busca de delfines, calderones e incluso con la posibilidad de ver chachalotes.
Pero los militares estaban de prácticas y lo único que he hecho ha sido marearme y helarme de frío.

De todas formas, este post tenía que aparecer en algún momento.

3 de diciembre de 2007




[Sonando: La tele (una peli rara)]
[Libro: Pat O'shea - Los Perros de la Morrigan ]
[Comic: Fábulas - Mil y una noches de Nieve]
[Anime: Avatar #5]



Hace unos días enconré este artículo ojeando un periódico de San Vicente (donde está mi Universidad). Por norma general y en especial si estoy de mal humor, esquivo todo lo que lleve la palabra psicología.
Pero me olí que hablaría de algo que, me llega muy cerca y de la forma que más detesto: sin tener ni idea y juzgando. Además de mencionando palabras que supongo que piensan que quedan muy del argot propio, de forma muy equivocada.
Sé que no generaliza (decidme si no se ve bien tan pequeño, yo creo que sí), pero al menos a mí me transmite la idea de que la persona que escribe, está segurísima de que eso es lo que pasa siempre.
Y en este tema, como en muchos otros, me enciendo, se me revuelve el estómago.
Relaciones por internet.
No sé si sabeis que todas lso novios que he tenido, han venido de alguna forma de internet; conocidos en un canal friki del IRC, en foros, o presentados por gente conocida de esa forma.
Y muchos han vivido lejos, y he mantenido la relación gracias al ordenador. Sí, claro, todas se fueron a la mierda. Pero que fuesen por internet no tiene nada que ver, eso pasa en las relaciones que la gente "normal" llama "normales" de la misma forma.
Al leer este artículo, además de ofenderme, empecé a darle vueltas a lo que ha opinado gente que me rodea, o gente que conozco de alguna manera sobre mi forma de concebir las relaciones por internet.
No hablo sólo de parejas, hablo también de amigos. En todos los años que he tenido conexión a internet, sobretodo desde que me regalaron un ordenador propio, he hecho montones amigos. Algunos siguen ahí, conmigo y otros se han ido, como en "la vida real".
Algunos de los amigos que he hecho sentada ante el monitor, son ahora por ejemplo, Elfangor; o mi novio, ese del que tanto hablo, que tanto ilumina mi vida. Es cierto que no empecé a salir con él hasta después de verle en carne y hueso, antes de eso, ya le consideraba mi mejor amigo, con el que pasaba horas y horas hablando de cualquier cosa, al que le contaba todo lo que pasaba por mi cabeza, que se preocupaba por mi cuando pasé un año entero llorando.
Me cabreo cuando alguien desprecia las amistades hechas a través de la red, dando por hecho que todos mentimos al teclear y nos inventamos nuestra vida entera.
No es cierto.
Para mí, son igual de válidos los amigos, si son de verdad, dando igual donde los hayas encontrado. Aunque como me dijo el otro día Elf, claro que siempre preferimos verles en carne y hueso. Por eso adoramos las KDDs y sufrimos el síndrome post-KDD. Y por eso espera ansiosa cada vacaciones para ver a mi novio que vive en la otra punta de España y conocí en el IRC.


Por otro lado, anoche acabé Los Perros de la Morrigan. Es la segunda vez en mi vida que lo leo entero; la primera vez, fue cuando se convirtió en mi primer "libro gordo". Apenas recuerdo qué me hizo sentir en esa época, sé que me gustó, que ciertas escenas se me hicieron larguísimas y otras me aterrorizaron. Y también recuerdo que me duró muchos meses, que lo llevé de viaje conmigo un verano y lo llevé al colegio orgullosísima parsa enseñarle a mi profesora que había leído un libro de 400 páginas.
Ese curso teníamos que escribir una historia o algo así, acabé recibiendo una llamada de atención por usar como protagonistas en mi relato sobre el secuestro de una ballena, a sus protagonistas, Brigit y Pejota, porque eran nombres ingleses.
Por supuesto no me di cuenta de lo que quería decir a menudo el autor con las conversaciones en especial entre los niños y el zorro, Currú, pero el animal me despertaba mucho cariño.
A menudo, desde entonces he recordado detalles sueltos sin venir a cuento, como las bellotas mágicas o el saber que si no corres, no es una persecución y por tanto , no pueden pillarte.
De quien nunca me acordé porque no me gustaba nada, pero sabía que otro personaje me recordaba a él, era el Sargento del pueblo. Cuando leí Buenos Presagios sabía que Shadwell me recordaba a alguien, y era a él.

Como comenté hace unas semanas, volví a cogerlo de la estantería cuando Darja, sentada junto a ella, mirando mis libros y comics, lo señaló diciendo "Anda, tú también lo tienes...". Y automáticamente tuve ganas de leerlo otra vez, después de tantos años. He buscado información sobre su autora, y resulta que murió en Mayo de este año.
Ha sido increíble volver a leerlo. Es extraño, tiene partes en las que tienes la sensación de estar leyendo un libro absolutamente infantil, no por las apariciones de seres mágicos, si no por la forma en que ocurren las cosas. Y en otras partes, me encontraba aterrorizada, angustiada, o sorprendida ante ciertos mensajes que brillaban como neones.
Y me emocioné con el final, aunque he tardado bastantes días en leer los últimos capítulos, porque últimamente sólo puedo leer por la noche, cuando el sueño me ataca y caigo redonda.
Los que lo hayais leído, igual comprendeis porque al cerrar el libro, incluso me aguanté las lágrimas, entristecida. Hay finales que odio, y son los de ese tipo. Ojalá pudiese preguntarle a la señora Pat O'Shea, por qué lo hizo así.
Eso no significa que el final sea horrible, ya sabéis lo maniática que soy para estas cosas. Si podeis leerlo (os dejaría el mío pero está destrozado, me da medo moverlo), hacedlo por favor.
AHora tengo muchas ganas de leer sobre mitología Irlandesa, quiero saber de donde sale tana magia...