28 de septiembre de 2007

Es una broma muy común la de que algún día voy a ofrecer a mis progenitores en alquiler, para sacarme un dinero, ya que son muchos los amigos que dicen querer unos padres como los míos. Claro, nunca me han puesto pegas con mis aficiones, me regalan frikadas por navidad y cumpleaños, compran consolas y videojuegos, me permiten viajar a la otra punta del país y a salones frikis desde hace bastante sin ponerme demasiadas pegas.
También muchos han presenciado como mi casa es una contínua comedia, de bromas estúpidas, chistes malos , coñas entre nosotros cuyo origen se remonta a varios años atrás y en general, de la complicidad que existe entre los tres.
Todos mis amigos han dicho en algún momento lo mucho que molan mis padres, que además son benevolentes en el tema del fracaso académico.

Todo mentira.
Vivo en una puta mentira. Una vida plastificada, como un horario. Una obra de teatro donde yo soy la tonta inocente y los otros dos personajes tienen el desarrollo más retorcido del mundo.

Siempre me dicen lo orgullosos que están de mí, de como soy, de que no sufriera una edad del pavo en toda regla...
Casi cada vez que me llevo un tremendo disgusto por un suspenso, sus palabras han sido de ánimo, de "no pasa nada", de "no te preocupes por el dinero de la matrícula", "chica como te pones, no ves que nosotros no nos enfadamos, tú te esfuerzas mucho" y toda esa mierda.
Recordad bien estas frases, serán muy .... esclarecedoras dentro de unos párrafos.

Pero cada cierto tiempo, siempre cuando ya he olvidado la frustración de la última vez, vuelve a pasar.
Ocurre algo, puede que no demasiado gordo, pero lo desata todo.
Como tengo memoria selectiva, os contaré el de hoy.
Los que estudien mi carrera en mi facultad (sí, mi facultad es especial, tiene su propio mundo paralelo en el que cada día inventan nuevas y mejoradas formas de joder al estudiante, y no estoy exagerando) sabrán qué gran acto de suicidio decidí hacer en junio: presentarme en septiembre a toda la asignatura que de bioquímica, que consta de tres partes que hay que aprobar por separado.
Como bien sabeis pasé un mes de verano con Jorge. Después me encerré a estudiar.
He aprobado dos de esas partes. Hasta este año te guardaban esas partes de por vida, ahora que yo he aprobado, solo por dos años (¿notais lo geniales que son en mi facultad y la habilidad que tengo para comer una putada tras otra?).
La otra parte, se aprueba con un 4. Yo tengo un 3'92. No me aprueban.
No sólo es una asignatura larga y difícil; sus preguntas del exámen de test son las más retorcidas que he visto en mi vida y además el sistema de respuesta, también es retorcido.
Probablemente, si llego a dejar una pregunta más en blanco, no la habría contestado mal y sacado 0'25 más. Estaría aprobada y esto no estaría pasando.
Y yo habría subido a la fotocopiadora gritando que he aprobado una de las peores asignaturas de la carrera.

Pero estoy suspendida. He ido a revisión, claro, donde todo el mundo que esperaba, me decía que por supuesto que me aprobarían. Allí además de mi profesora estaba otro de los profesores de la asignatura, me cambie de grupo para no aguantarle, que se ha reído de mí. Ya lo hizo llamándome a mí y a otros "pesados" por estar acabando el exámen una hora antes de la hora límite fijada.
Además la profesora había dejado entrar a otro chico, para ir avanzando mientras yo volvía a leer el maldito test. Vamos, una revisión con público. No sé si tenía alguna posibilidad de recibir ese 0'08, pero con público desde luego no.

He vuelto a casa dispuesta a contarles esta apasionante historia a mis padres.
Aclararé que además de todo lo mencionado antes, yo suelo hablarlo todo con ellos, así que saben lo genial que es mi facultad y mis profesores.
Lo he hecho. Mi madre, como la profesora ha dicho "preséntate en diciembre". Como mi facultad lo hace todo tan bien, la convocatoria de diciembre empieza el 15 de noviembre. Eso significa muy cerca del Salón del Manga.
Aviso: me da igual lo infantil que se considere pero para mi es importante el Salón ¿Vale? Mucho, muchísimo. Odio esperar un año entre cada uno de ellos.
También significa estudiar en el mes en el que quería coserme el disfraz que casi tenía decidido, después de no encontrar tela apropiada para la idea inicial, iba a ser de Akane, de Mai Hime.
Mi padre seguía mirando la tele.
Mi madre lo hacía cada vez que terminaba una frase.
Ha montado en cólera.
Me ha echado en cara los años que llevan pagándome la carrera y lo poco que he conseguido. Me ha echado en cara que anteponga todo a mis estudios, que me dedique a cambiar clases y prácticas o pierda algunas por ir a los salones. Que ahora anteponga mis planes de coser un disfraz, que quería empezar en verano y no lo hice, porque estaba preparando el maldito exámen, en el mes que en teoría iba a tener libre después del exámen.
Ya sé que no se debe anteponer un salón o un disfraz a un exámen, claro que lo sé, pero creo que todos sabeis lo que significan para mí los salones.
Me ha echado en cara los años que llevo asistiendo a los salones, anteponiéndolo a mis clase (habré perdido... ¿5? clases en todos estos años por eso), que haya pasado un mes del verano con mi novio, que si hubiese estudiado ese mes, igual ahora no me faltaría tan poquito para aprobar.
El dinero, los salones, el tiempo con Jorge, el cosplay.
¿Os dais cuenta de que todo lo que me ha echado en cara es ... casi todo lo que le da color a mi vida?
Y hasta ahora "no pasaba nada".
No sé si comprendeis lo.... desgarrada que me siento. Es como si el resto del tiempo, la relación de mi familia fuese mentira, fingida, en la que después decada cómica cena, se sentasen inclinados sobre un cuadernillo y apuntasen todo lo que he hecho ese día en lugar de estudiar.

Durante un rato, y aún ahora me parece una posibilidad casi viable, he tenido ganas de coger un montón de cajas de cartón marrón sucio y quizá unas grandes sábanas oscuras; plantar las cajas en mitad del pasillo y llenarlas con todos los objetos de mis habitaciones que digamos definen un poquito "quien soy" : figuritas, muñecos, peluches, distintos complementos de cosplay, velas y absolutamente todos mis pósters y telares. Después, extender las sábanas sobre mis estanterías.
Y convertirme en lo que parece que desean que sea y limitarme a existir en esta casa. Quizá algún día se diese cuenta del error, cuando ya no tuviese arreglo y yo ni recordase quien es Rondador. Yo no me daría cuenta, pero de alguna forma mi yo pasado, se alegraría si se sintiesen al menos, un poco, culpable.
Y no estoy siendo ni la mitad de retorcida que ellos.
Pero todos sabemos que no tengo esa fuerza de voluntad. No estoy segura de si desearía tenerla o no.

Por supuesto mis posibilidades de ir al Saló han quedado casi reducidas a cero. Un año sin Salón, sin cosplay, sin ver a mis amigos de fuera, sin celebrar mi aniversario con Jorge, ya va a ser el segundo.
No me lo han prohibido, pero ya sabeis como son los "Haz lo que te de la gana" de los padres. ¿O no? Igual es cosa de los míos solo...

Me he pensado mucho escribir esto, porque ganas no me faltan de dejar constancia parano creerme que no va a volver a pasar como hasta ahora. Qué tonta soy.
Pero tampoco quiero que os esforceis todos en intentar animarme, con comentarios que sí que apreciaré pero no sabré como contestar. Porque esto no tiene arreglo, mis padres no lo tienen.
Y yo tampoco.

8 de septiembre de 2007




[Viendo: Padre de Familia ]
[Libro: Memorias de Idhún - La Resistencia (sí, otra vez) ]
[Anime: Ouran Host Club #13]


Anoche no podía dormir, acabé con los ojos como platos mirando mi habitación entre sombras y luz amarillenta (maravillosa la farola que tengo casi en la ventana), pensando en mil chorradas.
Entonces me acordé de un post que quería hacer cuando acabase los exámenes de junio, pero que al final he ido dejando hasta los de septiembre.
Quizá no os habeis dado cuenta pero este curso ha sido muy diferente y especial para mi, y quería dejar constancia. Habreis visto como de pronto esto se ha llenado de comentarios de gente nueva, de nuevos enlaces a blogs de amigos de la universidad. Cualquiera pensaría que he empezado este año y son mis nuevos compañeros de clase. Pero llevo ya tres años hablando de lo que hasta, puede que el octubre pasado, era ese infierno al que llaman Facultad de Ciencias.
Para mi era peor que un infierno, donde, bueno esto no ha cambiado, por mucho que me esforzase no obtenía ningún fruto de mis esfuerzos.
Pero además estaba pasando por todo eso sola, que es mil veces peor. Cuando empecé la Universidad me encontré rodeada de gente, no solo extraña, si no que parecen venir de un planeta diferente al mío, que me rodeaba guardando la distancias y eran tan conscientes como yo de nuestras diferencias.
Acabé haciendo prácticas con una compañera del instituto con la que tenía cierta confianza, pasando algunos buenos ratos con un grupo de simpáticos frikis, pero nunca, no sé porqué terminaba de sentirme agusto, casi nunca hacía un chiste en voz alta, siempre tenía ganas de ir a comer a casa, de terminar pronto. Y me daba cuenta de que todos los demás estaban disfrutando sus años en la facultad, todo lo que se puede, claro, es la universidad, mientras yo los sufría como la más horrible de las torturas.
Hasta este año, me sentaba sola al final de la clase. A no compartir aula con mis amigos estoy acostumbrada, no estoy en la misma clase que mi mejor amiga desde que terminamos 3º de la ESO. Pero ella y mis otros amigos estaban a unos pasos, saliendo al pasillo. Incluso teniendo a uno de ellos en la Facultad, los echaba muchísimo de menos. Y a muchos les decía que a mi no me hacían falta más amigos de los que tengo.

La gente allí pasa los ratos entre clases y prácticas con sus amigos, entre risas, confianza, comentando las juergas que pasan juntos... y yo a un lado, amargada. Sabeis que a menudo prefiero la compañía de un libro y siempre llevo alguno encima. También sabeis que me gusta estar sola; sobretodo cuando era pequeña me gustaba estar en mi habitación con mis cosas.
Pero hasta yo tengo un límite, y estaba amargadísima por haberlo alcanzado.

Y este curso, todo cambió. No me explico muy bien cómo, si alguno de los implicados se dio cuenta de todos los pasos, agradecería una crónica. Porque para mí, de pronto, varias cosas y personas que no tenían nada que ver unas con otras, estaban juntos. Y a mi alrededor, haciéndome parte de algo, parte de verdad.
Este año, me matriculé en muchas asignaturas de 2º y compartí muchas clases y prácticas con la generación que venía detrás. El primer día de prácticas de Fisiología Vegetal, me encontré en la puerta del laboratorio con un grupo de gente conocida, pero, como siempre, sin confianza ni para hacer un chiste en voz alta. Entre ellos estaba Tréveron, uno de los chicos del simpático grupo de frikis con los que había pasado buenos ratos. No sé quien de los dos le preguntó al otro si quería ser su compañero. Creo que él.
Hacía mucho que no disfrutaba tanto unas prácticas. Todo empezó ahí.
Consulto ahora el historial de la Cbox sin éxito porque solo guarda 100 mensajes, así que no puedo decir la fecha exacta en que otro kender, Keirana, me encontró. De pronto me encontré mensajes de otra estudiante de biología en mi blog; otra estudiante que por su naturaleza kender acabó convertida en mi prima. Quiero decir, era otra persona que leía Dragonlance, pero eso era solo la primera cosa que teníamos en común. El día que la tuve delante en carne y hueso, estaba de los nervios. Pensareis que qué tontería si llevábamos 3 años viéndonos de pasada. Pero yo lo estaba, estaba nerviosa, tenía hasta miedo, porque por fin tenía la impresión de haber encontrado alguien con quien sentirme del todo feliz allí... ¿Y si no era así? ¿Y si me estaba haciendo ilusiones por nada?
Y todo pasó muy rápido. Al día siguiente me llevó al césped donde ella, Darja y Devioren suelen pasar las horas. Tras el primer momento de "¿Qué está pasando aquí?", me senté con ellas a reir. Otro día apareció Deed, de la que había leído algunas tiras y oído hablar a los demás, y W-Shark, con el que lo primero que hice, creo, fue mantener largas discusiones sobre videojuegos.
Poco tiempo después, no sé cómo pasó, Tréveron y Keirana decían chorradas a voz en grito juntos, y todos armábamos un jaleo tremendo estuviésemos donde estuviésemos.
De pronto también estaban allí Eric, Secun, Gluvia(bueno, a ella ya la conocía de unas prácticas de geología), Álex, Bob, Arkhun, Carlos, Corama... si ahora me olvido de alguien me colgará de un pino.
Y todo eran risas, planes, cumpleaños, frikeo... ¡hasta teníamos un nombre!
Descubrimos vía otra compañera que suele estar con nosotros, que el resto de gente de nuestros cursos se había referido a nosotros como "Esa gente", ya sabeis, en tono despectivo porque somos raros, escandalosos, infantiles... qué poco digno para un grupo de intelectuales universitarios, tan adultos y conscientes de su vida. Y nos quedamos con el nombre. Teniamos nuestra propia mesa al lado de la fotocopiadora de la facultad, la gente se no quedaba mirando al pasar, por estar haciendo el idiota.
Por fin tengo un grupo del que me siento parte en ese infierno, del que ya no quiero salir a toda prisa, en el que estoy cómoda y feliz.

Quería hablar de esto al terminar el curso, pero lo hago ahora.
Ya sabeis que soy borde y desagradable, que no soy muy cariñosa. Pero quiero dar las gracias a todos los miembros de "Esa Gente", porque me habéis hecho pasar un gran año y espero que sigais haciéndolo, aunque nos hayan quitado nuestra mesa, por escandalosos.
Tengo ganas de empezar el curso solo por volver a estar con vosotros, que esto de estar repartidos por la provincia no tiene ninguna gracia.
Gracias gente.

Deseadme suerte todos, por favor, me presento el día 19 al exámen de Bioquímica.