12 de noviembre de 2006




[Sonando: Saurom - Dioses Eternos ]
[Libro: El Ocaso de los Dragones I - Los Caballeros de Takhisis (DL)]
[Cómic: Fábulas - La marcha de los soldados de madera ]
[Anime: Hikaru no go #2]



¿He mencionado alguna vez que me avergüenzo de pertenecer a la raza humana?
Somos un maldito y destructivo parásito del planeta Tierra. Nos creemos los dueños señores de todo y por tanto con derecho a limitarlo y explotarlo como mejor nos convenga, siempre de la forma más destructiva y repugnante.
Creemos que somos el fin y cumbre de la evolución, por encima de los animales. ¿Por qué?
Porque tenemos lo que llaman capacidad de raciocinio, porque somos capaces de preguntarnos el motivo de nuestra existencia, porque creamos cosas y según dicen, somos la única especie que ha colonizado todos los puntos del planeta, modificándolo a nuestro gusto y para nuestro placer.

Somos esa maravillosa raza que está provocando la destrucción de su hogar, sabiendo que de todas formas, todo ocurrirá a largo plaza y no nos afectará. ¿Por qué vamos a preocuparnos del calentamiento global, el boquete de la capa de ozono, la desertización, si hasta los señores científicos nos dicen que ocurrirá dentro de muchos años?
Sigamos contaminando, es lo más cómodo y beneficioso para nuestros bolsillos, malgastemos el agua ya que pagamos por ella.
Intentamos limpiar nuestra conciencia con leyes absurdas que a nadie le hace poco más que gracia y tampoco nos importa que el vecino se las salte.
Somos tan conscientes de los defectos de nuestra privilegiada mente que si alguien quema un bosque en el que casualmente luego aparecen urbanizaciones, no le cortamos las manos al señor pirómano ya que el pobrecito, está loco.
Llamamos deporte o arte y disfrutamos plenamente del asesinato de los animales.
También somos la única raza que se autodestruye sin ayuda, no necesitamos que otra raza más evolucionada que nosotros controle nuestra población porque somos demasiados y poco necesarios. Somos capaces de meter un pegote de plomo en un congénere porque piensa que debe adorar a un creador diferente.
¡Oh, sí que somos superiores a los animales!

Pero a nadie le importa, se conforma con las explicaciones basadas en su propia comodidad y en la aplastante lógica del progreso humano.
Somos una maldita plaga egocéntrica y destructiva que no debería haber nacido nunca.

Yo llevaba unos días dándole vueltas a varios posts que quería escribir, contandoos por ejemplo que me he terminado por fin las Leyendas de DragonLance, y que por tanto, he cerrado una saga que me ha acompañado durante muchos años de mi vida.
O quizá podría haberos hablado del último número de Fábulas publicado en España, o de mis planes para la Navidad...
Cualquier cosa menos esto, y disculpad si hiero alguna sensibilidad, tanto de la orgullosa de su asquerosa raza como la de los que se avergüenzan de ella. Aviso que verlas a un tamaño normal es muy doloroso, o al menos para mí lo ha sido cuando he visto el titular en la portada de la revista y la he abierto.



No sé si se ven bien, y por si no teneis valor para abrirlas, algunos de los textos:

"Un pescador del barco islandés Hvalur 9 despedaza un rorcual. La flota de aquel país pretende capturar 30 ejemplares aliblancos y nueve comunes. Esta especie está en la Lista Roja de la Unión Mundial para la Naturaleza por su riesgo de extinción. El Gobierno Islandés dice que sobrán"

"Estudios recientes de ADN revelan qye 40 años de veda sólo han servido para recuperar el 1% de las ballenas azules. Quedan 20.000 jorobadas(había dos millones), y la gris del Pacífico Oeste es a más amenazada del mundo. Apenas cuenta con cien ejemplares"

"El biólogo Xavier Padtor, rirector de la organización Oceana, sostiene que no hay justificación para que Islandia las cae. Ni siquiera comercial, el mercado está saturado. Es una inmoralidad"

"El ballenero japonés Yushin Maru 2 ha fallado con el arpón, pero ha herido gravemente a este ejemplar, al que consigue dar muerte después de una angustiosa persecición. Los nipones han anunciado que van a cazar un millar de cetáceos y apuntan, como coartada, que con fines científicos"

Así que unos señores de lugares llamados Islandia, Japón y Noruega, que deben ser las obras maestras de la evolución han decidido que ya hay bastantes ballenas en el mar y que como muchos de ellos viven del comercio con los despojos de estos maravillosos animales, no hay duda de que toca hacerse a la mar, arpones en mano.
Es lo más triste de todo, que lo ven normal y necesario; puede que incluso deseen una verbena de agradecimiento por parte de todos nosotros, por hacernos semejante favor.

Lo peor de todo es que somos tan repugnantes que, estoy segura de que este artículo ha estado escrito con más intención de poner algo de sangre y morbo, que es lo que le gusta a la gente, que provocar alguna reacción. De todas formas a nadie le importan las ballenas. Seguro que la mayor parte de las personas que paseen sus ojos por estas líneas pensarán que soy una loca amargada que se preocupa de cosas insignificantes.
Muchos usan como mayor argumento para evitar la extinción de una especie, su papel en un ecosistema, el equilibrio que se rompería y sobretodo, como nos acabaría afectando a nosotros.
¿No es importante por si solo que desaparezca una forma de vida única, resultado de la evolución irrepetible?

Tengo fijación por las ballenas desde antes de lo que puedo recordar. Una amiga de mi madre tenía una colección de vídeos del National Geographic bastante grande, pero yo le pedía prestada una y otra vez la cinta de las ballenas, no había nada que me pareciese más emocionante que ellas.
Cuando veo algún documental, se me saltan las lágrimas sólo con verlas saltar o cuando les enfocan un ojo.
Cuando añun estaba en el colegio y empecé a hacer karate, un compañero me dijo que debería darme vergüenza hacer algo relacionado con los japoneses (no sé qué me diría ahora), que eran tan malos que seguían cazando ballenas. Aún hoy me sorprende lo consciente que era esta chico del problema a semejante edad. Yo veía a los balleneros y cazadores como unos entes malignos salidos de algún lugar horrible, como hombres del saco, no podía creerme que fuesen señores como mi padre o mis profesores, con sus familias y sus vidas normales, saliendo de casa agarrando el arpón y volviendo al anochecer con la ropa empapada de sangre.

Todos sabeis que además, ahora tengo fijación por los lobos. De esto no voy a deleitaros con fotos porque la edición digital del periódico que lo ha publicado no tiene, pero creo que ya he visto bastante sangre por hoy.
Por si sentís curiosidad, laimagen que abre el post es una captura de un documental de Félix Rodríguez de la Fuente sobre el lobo ibérico.
Resulta que, como somos tan inteligentes y benevolentes, tenemos calculado el número exacto de lobos que tienen derecho a vivir en su propia tierra, y como lo han superado, ya toca matarlos.
Les hemos dejado sin hábitat, hemos espantado o capturado a su comida, y nos quejamos de que cazen a nuestro ganado, que es nuestro y sólo nuestro porque hemos pagado por él. Así que eliminemos a esos malditos animales.

También es sabido por muchos que estos dos hermanos son los culpables de la elección de mi carrera. Y ahora tengo miedo de que, para cuando yo vaya a tener la oportunidad de verlos de cerca, en vivo y en directo, no quede ninguno.

Somos la peor pesadilla que podría haber sufrido nuestra Madre Gaia.

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