16 de septiembre de 2006




[Sonando: . . . ]
[Libro: Terry Pratchett - Tiempos Interesantes]
[Cómic: Dinastía de M #4 (>_<)] [Película: MirrorMask *_*]


Y vuelve a sobrevolarme la cantinela del fracaso, cuando realmente no la esperaba, cuando necesitaba lo contrario para sentirme bien, para no desmoronarme, para poder agarrar el curso que viene, el peor de la carrera en palabras de todos, con algún tipo de ánimo no negativo.
Pero aún no comprendo lo idiota que soy, por esperar algo diferente, porque lo mío no tiene arreglo, por mucho que haga, siempre voy a suspender.
Y no sé qué me duele más, si el sentirme tan inútil que hasta duele, el verme dos años en una carrera y con 5 asignaturas aprobadas, o el ligero reproche pero nada más en mi casa. ¿Es mucho pedir un abrazo?
¿Es mucho pedir que todo no sea más importante que decirme al menos, que no pasa nada?
¿Por qué tienen que ser tan asquerosamente racionales? ¿Tanto cuesta perder un poco de tiempo en darme un abrazo de verdad antes de desayunar?
Si tuviese un perro o un gato, me haría más caso que ellos, me consolaría infinitamente más.
Quizá por eso no me han permitido tenerlo, quizá la alergia a los gatos y las mil excusas son parte de su plan para hacerme sentir tan mal.
Yo creo que si Shiro no sintiese tal necesidad de devorarme los dedos y se diese cuenta de lo que ocurre en la casa entre sueñecito y sueñecito, tendría más ganas de consolarme que ellos.
Cuando estoy triste, los peluches y cojines reciben más cariños que yo, porque al menos ellos no me echan nada en cara, se limitan a soportar lágrimas, mocos y achuchones asfixiantes, porque eso me hace sentir ligeramente mejor.

¿Vosotros no recibís un abrazo y atención cuando estais tristes?
¿O no me lo merezco por haberle dado una patada al cubo de la basura, sin ningún consuelo porque nisiquiera lo he volcado o no haber dado correctamente los buenos días?

Yo me había levantado feliz, porque me acosté feliz después de pasar la tarde y cenado en un japonés con Raven e Izariel, horas en la tienda de cómics parloteando y riendo, haciendo malabares con una botella de medio litro de cocacola.
Ahora tengo que ir a una comida con la familia, a celebrar las Bodas de Oro de mis abuelos, y cuando pregunten tendré que decir que he suspendido otra y soportar los añadidos reprochantes de mis padres sobre mi tiempo de estudio.
Y soportar la vergüenza, y a mis primos insoportables, enfundada en ropa que aunque me gusta me resulta incómoda, hinchada y con malestar por la inutilidad y la feminidad a la par... ¿No puede declararme alguien persona catastrófica y aislarme de todos y dejarme en paz?

Todo lo que haga ahora será reprochable. Si me muestro feliz será porque me da igual el suspenso, si estoy triste, que la tristeza no arregla nada, si estoy ofendida porque quiero el abrazo que me corresponde, que sólo les ladro, que me baje los humos y que enfadada no arreglo nada. ¿Y qué cojones puedo hacer?
Además tengo que cuidarme mucho de no decir nada de esto en voz alta, porque su furia sería terrible, porque recordad que yo jamás tengo razón en nada.

Yo planeaba venir hablando de MirrorMask, película de Neil Gaiman (con el que por cierto he soñado) y Dave McKean. Pero ni siquiera tengo ganas de explicar quienes son a los que no lo sabeis. También llevo un tiempo con un par de posts en la cabeza sobre lo mal que va el mundo últimamente, pero disculpad si prefiero hablar de lo mal que va mi propio mundo.

¿Y por qué nadie ha venido a darme un abrazo?




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