3 de junio de 2006

[ Estoy...]

[Sonando: Sonata Arctica - Wolf & Raven ]
[Libro: La isla del tesoro ]
[Anime: Beck ]



Estoy enamorada de mi Shiro-chan. Está gordo y es un cobarde, pero cuando le hablo se acerca y me mira con esos ojitos brillantes, es adorable. Además es muy suave, quñe ganas tengo de que me deje cogerlo sin pegar grititos.

Ayer celebraban la entrega de orlas en mi instituto, y terminaba el curso de mi primo, así que fuimos. Estuve hablando con algunos de mis profesores, suspirando por lo mucho que echo de menos ese lugar.
Me encontré allí con compañeros y profesores de la academia, ya decía yo que esas fotocopias de química de las chicas de instituto se parecían sospechosamente a las mías.

La ceremonia estaba bastante más organizada y se notaban las ganas(aunque la actuación musical y el discurso de una compañera en mi año sí que me gustó más) de participar de alumnos y profesores. También se notó que hay cosas que nunca cambian; tendemos a pensar que ese asunto de los "populares" y "marginados" es sólo algo de institutos americanos de series/películas, pero no pude evitar recordar mi propia ceremonia en la que a algunos se les dedicabana una tremeda ovación y a otros nos hacían un silencio sepulcral que daba hasta miedo. Realmente nosotras no queríamos sus aplausos para nada, apenas nos relacionábamos con ellos(duele sin embargo que por estar los demás delante, los pocos que lo hacen, no demuestren que te aprecian) y de otra forma habría sido muy falso. Pero estábamos de celebración y aunque nos habíamos sentado cerca y no tuvimos que pasar por el eterno pasillo, el subir las escaleras se hizo incómodo y algo triste. Nos reímos como siempre, aplaudiéndonos entre nosotras con gritos y piropos, entre su antipático silencio.
Siempre me había sentido fuera de toda esa gente y tampoco es que me importase mucho.

Como me pasa siempre que miro a otras chicas, me doy cuenta de mi aspecto si no infantil, aniñado, ya que siendo uno, dos o tres años más jóvenes que yo, parecen mucho mayores por su forma de vestir o el esmero al peinarse.
Y si el maquillaje de por sí ya me parece una cosa ridícula(para el cosplay no cuenta pero ya sabeis que yo ni con esas) lo que no me cabe en la cabeza es las que se maquillan para venir a clase.
Ayer me encontré con un montón de chicas tres años más jóvenes que yo, pero que podrían haberme llamado "su hermanita", con sus hasta vestidos de noche, que soltaban risitas estúpidas al ver a los chicos con traje de chaqueta y el pelo asquerosamente engominado. ¿Por qué les gusta tanto?
Ya sabeis el respeto que siento hacia la excesiva preocupación por la indumentaria y la feminidad.
Yo, para mi ceremonia, aproveché la ocasión y le pedí a mi madre algo de esa ropa de colores, con dibujos pintados a mano, con lunas, duendes, brujas etc, que tanto me gusta pero que desde que empezó a ponerse de moda no hacen más que subir de precio o para llevar calcetines de colores fosforescentes. También me llevé una camiseta de las mías para cambiarme si salíamos luego, lejos del restaurante de la cena y su barra libre que tanta ilusión les hacía(de hecho habían elegido el sitio porque iba incluida en la cena y la mayoría apenas cenaron, sólo se emborracharon). Y tanto que salimos, horas después una amiga y yo estábamos berrando El Guardián de Tu Piel de Beethoven R.
Creo que hay algo de esto de ser joven que se me escapa.

Por cierto, igual alguien se pregunta porqué no escribí nada el Día Del orgullo Friki... será porque yo pasé mi día Friki en Granada, mirando rocas y pasando un hambre de narices porque mis profesores iban de pijos y pasando a 7 km del Lobopark, mordiendo el asiento del autobús.
Igual escribo algo, aunque sea tarde . . . se me acumulan las cosas que "tengo" que escribir.

Que alguien le de una patada giratoria a Junio, gracias.

Platero y Tú - El Roce de tu Cuerpo
Te pilla la tard ene tu cuarto otra vez,
no suena el teléfono y tú sabes porqué.
Cervecas vacías en tu habitación,
el cenicero lleno, meao en un rincón.

Seguro que sola está ella también,
tirada en la cama sin saber qué hacer,
no sé cómo comenzó la discusión,
ni a quien le toca ahora pedir perdón...

Y creo que muero, si no siento
el roce de tu cuerpo junto a mí.
Recuerdo, tus labios,
y esos ojos que al mirar casi hacen daño.

Mientras la radio aburre con una canción;
miro aquella foto y me siento peor.
Y yo ya no sé lo que ha podido pasar:
lo que estaba bien, ahora está fatal.

Seguro que sola está ella también ...

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