5 de junio de 2004

[ Mood... Melancholy]
[ Music: Sangre Azul / Beethoven R ]


Ayer por la tarde me fui a echarle una mano a mi madre en el trabajo. A los carteros se les duplica el trabajo en época de elecciones. Al menos no me tocó salir a repartir, estuvimos dentro, con el aire acondicionado. Yo devolvía correo. Aprendí hace muchos años, cuando en Junio y Septiembre, cambiaba de parada de bús, y bajaba en la sucursal de correos donde estaba mi madre en aquel momento, y estaba allí hasta que terminaba su jornada. Luego volvíamos en moto a casa las tres (sí, mi mochila contaba como una más).

Antes de ayer me mandaron un mensaje, ayer había una especie de cena en mi antiguo colegio y posiblemente iría gente de mi antigua clase. Finalmente fui.
Cuando llegué me di cuenta de que también estaban celebrando el Festival de Fin de Curso.
Mientras iba hacia la parte trasera, donde siempre se celebraban esas cosas, (podría haberlo sabido por la música, pero ni la escuché, es algo automático) conteniendo los nervios mariposeando en mi estómago, me fui cabreando y entristeciendo mucho.
Habían asfaltado de nuevo, ya no era un terreno irregular, levantado y roto por las raíces de las falsas pimientas. Porque se habían llevado esos árboles enormes de frutos pequeños y rojos y hojas pegajosas.
Ahora hay árboles raquíticos que no dan esa sombra que tanto se agradecía. También han cortado los chopos, el rosal y la mayoría de los árboles. Aunque la higuera sigue ahí, así que lo de que los niños trepen a los árboles no lo han arreglado mucho.
También habían pintado de nuevo la pista roja, ya no era asfalto, con un montón de señales extrañas pintadas, que hacían los profes cuando montaban alguna actuación para los festivales.
No, porque ahora montan un escenario, los niños ya no bailan ocupando toda la pista.
También se han llevado las cuatro canastas maravillosas para trepar.
Ahora he recordado que antes había un tablero de ajedrez gigante en el suelo, tampoco estaba.
No llegué a acercarme a ninguno de los lugares clave donde solíamos estar. Ya estaba bastante triste al ver que lo habían cambiado tanto.
Me enfadé mucho cuando una de mis antiguas compañeras dijo que estaba muy orgullosa del colegio, pero no se lo dije. No comprobé si las puertas de las clases seguían siendo naranjas. Había algunas caras conocidas, que las asociabas ligeramente con caras que recordabas de hace cinco años y seguían provocándote la misma sensación. Pero también había muchos desconocidos.
Me gustaría que no hubiera cambiado nada, no era necesario. sentí como si hubieran barrido parte de mi pasado. Sé que todo está en mi cabeza, pero tengo muy mala memoria.
Seguía siendo igual de rápido darle la vuelta al edificio, pero no me acerqué a los vestuarios o a la zona de tierra.

Comprobé que la gente puede cambiar a peor, y muy pocos a mejor. Puede que el año que viene en la universidad me encuentre con alguno de ellos. Pero apenas hablé con esa pequeña parte...

Estaban celebrando además el 25 aniversario del colegio, y en el pasillo habían hecho murales con fotos practicamente desde la apertura. Encontré algunas fotos en las que salía yo.
Mientras miraba fotos, apareció una amiga, que conocía del autobús escolar, que venía a clase de cerámica, y aunque tenía un año menos que yo, me llevaba mejor con ella que con la mayoría de la gente de mi clase. Me costó reconocerla, ha cambiado mucho, sobretodo exteriormente, como persona, no me lo pareció tanto, incluso demostró que recordaba uno de los juegos anti-aburrimiento del autobús.
La que fue mi mejor amiga, y me había mandado el mensaje, no apareció...

Estuve saludando profesores, todos se acordaban de mí. Da gusto que te recuerden después de 5 años, con la de alumnos que pasan por sus vidas en ese tiempo.
Ví a la antigua directora, pero no me acerqué a saludarla, no se acordaría de mí, la última vez que me vió, yo tendría 5 o 6 añitos. Claro que mi primer día en el cole... decidíq ue hacía calor y si en mi casa podía, allí también, y me quedé en braguitas, episodio mítico.

Estuve un buen rato sola, dando vueltas, Vi a un niño correr con la lengua fuera. TUve que contenerme las ganas de decirle que no hiciera eso, que yo había estado muy cerca de arrancarme media lengua en ese mismo colegio por correr así. Recuerdo que cuando llegué a casa, con la lengua casi cortada y varios moratones en un lado de la cara. Mi madre me llevó a la clínica en moto, y el médico nos preguntó si nos habíamos caído de la moto.
Estoy segura de que si eso hubiera pasado ahora, con tanta paranoia de maltratos, habrían denunciado a mis padres.



Artemis tiene corazón. No me lo puedo creer, incluso le ha fallado un plan. Han disparado a Mayordomo, Juliet ha suspendido el exámen. Quieren hacerle una limpieza de memoria a Artemis, Juliet y Mayordomo. Potrillo no va a ayudarles. Mantillo sigue siendo el más grande (metafóricamente, es un enano).
Pero el libro ya está terminando, y se echa de menos al Comandante Remo.
Además, espero que Artemis se las apañe de alguna manera para no acabar con su vida delictiva ahora que su padre ha vuelto a casa...
Arty tiene corazón...

"Mantillo se levantó y se volvió de espaldas a la pantalla. No se sabe muy bien cómo, pelo la solapa del trasero de sus pantalones, especialmente adaptados para la excavación de túneles, se abrió y dejó a la vista del comendante una visión encantadora de su trasero. En el mundo de los enanos, presentar el trasero era el peor de los insultos, como en la mayoría de las culturas."

Si no me termino el libro ya, y me entero de cómo termina todo, me dará algo.
Y tengo que preparar la partida de esta noche.


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