12 de mayo de 2004




No soporto ver parejas abrazándose y besándose. No soporto pensar que ellos disfrutan cuando puede que en realidad ni se quieren de verdad. Seguro que la mayoría se están poniendo los cuernos, maquinando como pillar al otro con las manos en la masa, o cómo decirle que ya no le quiere.
La mayoría no se dan cuenta de la suerte que tienen. Dan por hecho y desprecian a su pareja. Desgraciados.
Me dan ganas de acercarme y lanzarlos escaleras abajo y cuando terminen de rodar, decirles que está prohibido ser pareja en mi presencia.
Ahora me salen mal demasiadas cosas y solo tengo ganas de llorar por los rincones. Dejadme tranquila, se me pasará, seguro, lo sé.



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