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Nick: Pícara Nara Wagner
Nombre: Ana
Cumpleaños: 24 / 12
Raza: Mutante/Kender/ Garou
Vivo en: Alicante (España)
Soy: Estudiante de Biología |
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Mi escritorio:
Portátil:
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Wishlist! |
| -Neil Gaiman: Interworld
-Carol Matas: El Factor Fusión
-Ursula K. Le Guin:
El Mundo de Rocannon
Los Desposeídos
Planeta de Exilio
La ciudad de las Ilusiones
El cumpleaños del Mundo
-DVDs
De perdidos al río
La Princesa Mononoke
Mallrats
Persiguiendo a Amy
-Peluches:
Codename: KND
Eiji (Prince of Tennis)
Sena (Eyeshield 21)
Shun (Saint Seiya)
-GC: Avatar, The Last Airbender
-Camisetas:
Beethoven R
-Un perro
-Hacer cosplay de:
Akira (Mai Hime)
Amelia (Slayers)
Caperucita Roja (Lullaby)
Genis (Tales Of Symphonia)
Hotarubi (Basilisk)
Kitty Pryde (Excalibur)
Remus Lupin (Harry Potter)
Sora (Kingdom Hearts)
Tonks (Harry Potter)
Yahiko (Kenshin) |

<+ Fanlistings! |
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| 10 de junio de 2011 a las 17:07 |
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Relaciones |
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[Sonando: The Beatles] [Libro: Kavik, el perro-lobo] [Comic: Patrulla X][Serie: Doctor Who ] [Juego: Imperium II]
Como siempre, cuando tengo que estar estudiando, se me pasan miles de cosas por la cabeza, planeo todo lo que quiero hacer cuando termine, y sobretodo acabo perdiéndome por entrañas de Internet en las que a lo largo del curso, fuera de época de exámenes, probablemente nunca habría llegado. He llegado a un texto que me ha llevado a una serie de… creo que llamarlas reflexiones es presuntuoso por mi parte, pero creo que sabréis lo que quiero decir, y que la dialéctica o retórica no son precisamente lo mío (ni sé si uso los términos correctamente). Y como siempre, se convertirá en una divagación algo inconexa. El texto en cuestión es este: Al principio puede tirar para atrás semejante generalización sobre la diferencia que supone en todo un modo de vida, una afición. Pero creo que se puede asumir como parte de las historias que quiere contar el autor. Y personalmente, la afición a la lectura afecta lo suficiente a mi vida como para considerarlo un argumento de lo más válido. Y por supuesto tampoco pienso que quiera decir que toda elección sobre elegir una pareja la tenga que hacer una parte de forma unilateral. Pero también creo que solo es una herramienta de narración y que realmente se refiere a la búsqueda de una pareja afín de verdad. Pero, de verdad, de verdad. He obviado además las referencias que parecen sacadas de un “Manual para hacerse el intelectual”. Parece mentira que sea capaz de sacarle tantos defectos pero me haya gustado un montón el texto, tanto como para escribir un post después de tanto tiempo. Igual yo también lo uso sólo como una herramienta para sacarme de dentro y ordenar las cosas que me pasan por la cabeza. Con lo de presuntuosidad que decía antes, quería decir que mi “reflexión” gira alrededor de mi propia experiencia, tanto la positiva como la negativa, en las relaciones. Y para empezar, tengo que asumir como un modelo bueno mi actual relación, y eso puede ser mucho suponer para algún lector especialmente escéptico y cínico. Tomo como punto de partida lo feliz que me hace mi relación, y me apoyo sobre un argumento que he utilizado muchas veces “No tendría esta relación si pensase que no lleva a ninguna parte” y posibles variantes, como “Me hace tan feliz que si no te parece bien, peor para ti”. Lo que quiero decir es que, sí, tomo mi relación como un buen modelo o ejemplo. Si estás pensando que soy muy ingenua, que las relaciones cambian y se acaban, que a mi edad sobretodo cómo voy a estar segura de nada… de verdad que lo siento por ti. La primera parte del texto habla sobre las relaciones que se forman “porque hay que hacerlo”. Ocurre a todas horas, la gente piensa que hay que tener pareja, que estar solo no es normal. Quizá esto se daba al instinto que la especie humana debería tener eliminado, de lo necesario que es perpetuar tu especie, transmitir tu material genético. Total, como especie somos una birria, no nos merecemos saltarnos la selección natural, pero no he venido a hablar de eso. O igual sólo es miedo a la soledad. Todos tratamos con montones de gente a lo largo de nuestra vida y sólo nos quedamos con unos pocos. A mi me gustaría poder elegir a algunas de esas personas y no dejar de considerarlos amigos nunca jamás, y los que se llaman a sí mismos realistas (y a mi me convence más la palabra amargado) dicen que esto no es posible, bueno, eso creo que es tema para otro post de estos que me da por hacer. La idea que parece residir en el fondo del almacén de instintos de todo el mundo es que si tienes una pareja, esto asegura que nunca jamás estarás solo. Aunque lo más posible que sea otra de esas cosas que sin que te des cuenta, la sociedad te graba a fuego. Creo que es verdad y mentira al mismo tiempo. Yo sé que siempre puedo contar con Jorge, y siempre voy a poder, para todo. Claro que también hay que tener en cuenta que mi relación es un tanto especial, ya que por ahora nos separa un país entero y sí, la ausencia física puede hacernos sentir solos. Pero he visto como esto lleva a la búsqueda ansiosa de pareja y el gesto escéptico ante mis respuestas sobre que yo no busqué a mi novio, lo encontré por casualidad y primero fue mi amigo, y pienso que es así como debe ser. Y también a una relación ansiosa en la que estar sólo porque es tu seguro anti-soledad. Y una relación que es lo único que le da sentido a tu vida, sin ella no eres absolutamente nada. Es como una especie de obligación, como un contrato de trabajo pero sin sueldo ni vocación, en el que te metes porque hay que hacerlo y en el que estás obligado a un montón de cosas que no te interesan, ni te importan, ni te llevan a ninguna parte. Pero estás obligado. He visto parejas que no son felices juntas, es imposible que lo sean. Pero permanecen juntos, no sé si por comodidad y alivio, porque la alternativa es estar solo. Igual mi incapacidad para comprenderlo se debe a simplemente a mi forma de ver las relaciones, pero bueno, de eso venía a hablar ¿no? Por supuesto que he tenido discusiones con Jorge, porque entendemos aspectos de la vida de forma distinta, porque no nos gustan exactamente las mismas cosas, porque en definitiva no somos la misma persona. Si lo fuésemos sería muy raro. Pero nada que ver con esas peleas en las que se escupe rabia, odio y resentimiento y que se “arreglan” en la cama, dando lugar a otras consecuencias a las que también podría dedicarles otro post, (aunque ya lo hice hace muchos años, y sigo pensando lo mismo) Pienso que una pareja no es un objetivo en la vida, si no algo genial que aparece por casualidad, madura, toma forma, y te acompaña hacia los objetivos de verdad. Me gusta la comparación que hace el autor sobre actividades a realizar juntos, las cosas a compartir, o la decisión y proposición de matrimonio. De esto ya he hablado y discutido muchas veces con muchas personas diferentes. Comparto con mi novio muchísimas aficiones, por lo menos, las principales que afectan a mi vida de forma significativa, y lo considero imprescindible. Allá tú si no te importa no comprender porqué tu pareja considera tan importante ese libro o tebeo, por su calidad o lo que significa para su vida, por ejemplo. Me encanta la mención de una proposición de matrimonio de forma virtual. Todo el mundo ha cuestionado (y espero acertar al decirlo en pasado) mi relación por haberse propiciado y de momento mantenido vía internet. Nos morimos de ganas de vivir juntos como las “parejas normales”, pero una cosa no quita la otra. La nuestra, aunque se basa sobretodo en la comunicación escrita, es una relación de verdad, más de verdad que muchas “reales” y a quien no le entre en la cabeza, lo siento. Seguramente se te ha pasado por la cabeza que ahora todo es de color de rosa porque vivimos separados y que nos tiraremos de todo a la cabeza cuando “nos tengamos que soportar” a todas horas. Eso es triste a tantos niveles que mejor sigo con lo que estaba diciendo. Todos hemos oído la manida frase que dice algo así como que para que los demás nos quieran, tenemos que querernos a nosotros mismos. Tan simplificada, que parece referirse tan solo al cuidado del aspecto físico. Pero es cierto si lo enfocamos de otra forma. Podemos pensar en el quererse a uno mismo, con, y perdonadme la filosofada barata, estar en paz con el mundo. Yo ahora mismo no estoy pasando por la mejor etapa de mi vida precisamente. Puede sonar todo lo adolescentoide que queráis, pero creo que siendo totalmente consciente de qué es lo que me provoca el enfado con el universo, sabiendo que no puedo arreglarlo, es suficiente justificación, y tampoco es de lo que vengo a hablar. No es la primera etapa inestable y horrible de mi vida (sobra decir que tampoco será la última). La anterior que tuve, provocada por causas que aunque me da rabia admitir, no eran para tanto pero lo que cuenta es cómo las percibí en el momento, dio lugar a una relación que no fue a ninguna parte y me amargó la existencia con consecuencias que a veces creo, duran hasta hoy. Creo que hay que alcanzar una estabilidad en la vida para permitir entrar en ella cosas y sobretodo gente nueva, para que nuestra percepción no esté totalmente alterada. Claro que la vida es un constante cambio, pero existen esos periodos en los que puedes sentarte y decir “Pues ahora todo va bien” y permitirte avanzar de verdad. Sé que existe ese momento, pasé por él antes de empezar a salir con Jorge, que en su papel de buen amigo, me ayudó mucho a llegar a él. Pero no lo hice la vez anterior, y eso aún me da ganas de darme cabezazos contra la pared. Y ahora, que él ya está dentro, como otros buenos amigos, me ayuda lo indecible. La mayoría de la gente no se para a pensar si está preparado para implicar a alguien nuevo en su vida, simplemente lo hace. Porque hay que hacerlo, porque es lo que toca. No tiene ni idea, de verdad, de lo qué espera del amor o de su propia existencia, pero sí que esa persona se lo de, y se enfada si no lo hace. Y todo se vuelve falso y plastificado y convierte algo que debería ser tu remanso de paz y felicidad en una batalla continua que llegas a asumir por algo tan normal que te hace gracia. Con estar en paz con el mundo me refiero a que tu percepción de lo que ocurre y tus reacciones no estén condicionadas por tu estado de ánimo, que de verdad actúes tú y no la explosión de resentimiento acumulado o el miedo a que algo más cambie y se estropee. Otro tópico manido que primero no entendía y luego pasó a hacerme hervir la sangre es el que dice que los polos opuestos se atraen y esas chufas de la complementación. A mi me suena a excusa para conformarte pronto con lo que has encontrado buscando ávidamente, por temor, de nuevo, a estar solo. O a que ni siquiera tienes claro quien eres tú ni lo que quieres encontrar, así que, el tópico te conviene. Y si cumples un tópico nadie te mira mal, es normal y sirve para hacer monólogos graciosos. Una pareja afín es aquella en la que los silencios no son incómodos, en la que no tienes que medir al milímetro tus palabras y acciones para evitar una discusión, si no que actúas tal y como te sale de forma natural y es por eso por lo que te quieren. No se trata de un contrato de favores absolutamente medidos para ser igualitarios, es un alivio del resto de frustraciones, no su mayor fuente. Es el oasis de comodidad, no la preocupación que compartir con todo el mundo excepto con esa persona. Es por supuesto quien te hace reír, no enfadarte y mucho menos llorar. |
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| 24 de enero de 2011 a las 11:49 |
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Desalojo de Cómics y Libros |
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Para hacer unas obras en casa, tuve que meter todas mis cosas, la mayoría libros y cómics en cajas. A la hora de volver a colocarlos, decidí tomármelo con calma y hacer una selección, para ganar espacio y poder mirar mis estanterías y decir "Esto son todos mis cómics y libros favoritos", lo que implica deshacerme de muchas cosas. Muchos de estos cómics los compré repetidos por error, o por curiosidad y no me gustaron, o pertenecen a series que he decidido no continuar. Y está todo (salvo que diga lo contrario) en perfecto estado.
Estoy colgando por varios foros la lista de cosas que creo que puedo vender, recuperando parte del dinero que gasté y haciendo feliz a alguien. Tengo otro montón de cosas (DVD's y otros libros) que probablemente regalaré a niños de mi familia y alguna ONG.
Igual os interesa algo, o conoceis a alguien que podría:
COMICS
Patrulla X Volumen 1: #86. #87, #89, #90 Patrulla X Volumen 2 : #1- 19, #36, #41-44, #114-117 * Patrulla X Volumen 3: #1-19 (algunos en “edición especial”) 17 repetido *
X-Men Volumen 2: #1-19, #40-45, #113-117 X-Men Volumen 3: #1-11 (algunos en “edición especial”)
Gambito Volumen 3: #1-2 , #16
Astonishing X-Men #1-8
What If Volumen 2: #10… [Presenta a Pícara. (Héroe invitado: Rondador Nocturno)] X-Men Unlimited #1 [Magneto y Pícara] Lobezno: Saudade Coleccionable X-Men Panini #33 Crónicas de los X-Men #1
Strangers in Paradise Tomo Números #1-3 [Edición Dude Comics]
Tenax #3 [Edición Vértice 1972] Bastante mal estado.
Los Reyes Elfos: La Emperatriz del hielo: #1-3 (de 4)
New X-Pen La Patrulla XL (Enrique V Vegas)
David Ramírez B3 #1
Crossgen: Meridian #1-4 Crossgen Orígenes
Sin City: Ida y vuelta al Infierno (2 de 3)
Mía
Dragonlance #1-5 [Ediciones Zinco]
MANGA Naruto Tomos #1-10 Trigun #1
LIBROS Y OTROS Nirvana y los últimos días de Kurt Cobain. Colección Imágenes de Rock Memorias de Idhún: La Resistencia
* Ya me los han pedido, pero no hemos confirmado nada |
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| 10 de enero de 2011 a las 16:34 |
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Creencias |
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[Sonando:The Beatles ] [Libro:Enid Blyton - Santa Clara ] [Comic: Marvel: La Generación Perdida ] [Serie: How I Met Your Mother 6x13 ][Juego:DS - The World Ends With You]
Estas es otra de esas cosas a las que le doy muchas vueltas muchos días, y cuando llega el momento de expresarlo en voz alta, el número de personas presentes, con sus opiniones, evita siempre que termine de hablar, e incluso a veces de ordenar las cosas en mi cabeza. Solo espero no ofender de verdad a ninguna de las personas que me importan y leen. Y a mi me resulta muy constructivo el poder escribirlo todo seguido, tomándomelo con calma (este texto lleva mucho tiempo siendo escrito y corregido).
A estas alturas, creo que cualquiera que me conozca un poco sabe que no profeso ninguna religión, no creo en ningún dios ni creador. Tampoco alzo la bandera de la ciencia como respuesta absoluta a todo, a pesar de mi formación de futura bióloga y pasarme gran parte de mi vida consciente en una facultad de ciencias, porque sé cómo funciona “la ciencia”. No me gusta esa especie de enfrentamiento, aunque, tengo que admitir que ante la duda, mi confianza será siempre para la ciencia.
Tengo entendido que para quien le importa, estoy en la lista de personas católicas, puesto que estoy bautizada. Mi padre, aunque rechaza a la Iglesia y cada día yo lo dudo más, dice ser creyente y quiso que yo fuese bautizada. Sé de muchos que odian a sus padres por eso. A mí me da igual, aunque no me hace ninguna gracia formar parte de los números bajo los que se defiende la Iglesia. Porque no tengo ningún reparo en decir que desprecio profundamente a los que han convertido una creencia en su forma de vida y negocio. Pero desde entonces, no he tomado la Comunión, ni he pisado una iglesia más allá de lo necesario, y menos que eso, casi siempre me quedo fuera, simplemente porque me siento incómoda en un templo a algo que no comparto.
Hace mucho tiempo discutí con una compañera de clase sobre religión. Ella se sentía reconfortada cuando iba a la iglesia, cuando rezaba y dios le ayudaba cada día. Yo no pude evitar contestarle que todo eso me parecía una falta de respeto hacia las personas que le rodeaban, puesto que son ellos los que te apoyan en la vida, y a ella misma, que es la que se esfuerza en conseguir las cosas y si no lo hace, pues no las tiene. Y sigo pensando igual. Me parece incluso vergonzoso darle los méritos de alguien a una especie de ente superior. La gente suele hablarme de los misioneros, que ayudan a la gente en sus países o viajan a otros… más allá de misiones de evangelización que me parecen una auténtica barbaridad, lo que no consigo entender es… ¿Es necesario profesar una religión para ser bueno con los demás? ¿Si no es por unas enseñanzas o normas sagradas, la conciencia no sirve para nada? Es como si todo el mundo estuviese vacío o lleno de maldad por definición y solo pudiese arreglarlo con las directrices de una religión, sin ser capaz de distinguir entre el bien y el mal solo con mirar el daño que provoca a su alrededor.
No siento ningún “vacío espiritual” por no mirar hacia arriba, hacia lo invisible y vigilante buscando ayuda. Yo creo en mí misma, en mis capacidades y limitaciones y en las de la gente que me importa. Creo en las enseñanzas de gente más sabia que yo. Y sobretodo intento creer en la bondad y efectividad de la conciencia de las personas, aunque, claro, me lleve muchos chascos, no quiero permitirme a mí misma el amargarme y pensar que no existen personas buenas en el mundo.
No puedo evitar pensar, que la historia y actualidad de la humanidad serían infinitamente mejores si a nadie se le hubiese ocurrido el concepto de las religiones. Todos hemos pensado en la cantidad de conflictos que crea en todo el mundo el hecho de adorar a un dios u otro ¡O hacerlo de forma distinta! ¡¿Pero en qué cabeza cabe eso?!
Hace unos años discutí con otro amigo un concepto que estaba de moda en el momento, el hecho de enseñar a nuestros hijos nuestra religión. Y yo no conseguí salir de mi propia contradicción: Pienso que si alguien es feliz con su fé, es normal que quiera compartirla con su descendencia. Pero, mi padre, que era el encargado de mi educación espiritual, decidió no hacerlo, y he crecido completamente libre para elegir lo que quiero creer. Y pienso que, cuando tenga hijos, si no les enseño nada sobre religión, en realidad les estaré imponiendo mis creencias. Me preocupa mucho más este tema que otros que algún día tendré que tratar con un retoño, como por ejemplo el sexo.
Todos los seres vivos no somos más que fruto de un montón de casualidades más o menos afortunadas, ligadas a un medio ambiente y nuestra interacción con él. Como nunca he sabido qué se siente al creer en un dios, no sé qué pensar de la gente que sí lo hace. No sé si tienen todos una serie de normas morales y están todos de acuerdo en todo. Puede que todo se trate de la propia interpretación de cada uno sobre el tema. De verdad que no lo sé, porque no considero el tema apropiado ni cómodo para ninguna conversación, es algo muy personal. Y muy difícil de tratar con según qué personas, que se ofenden, alteran o mofan con demasiada facilidad. Hay muchas cosas de las religiones que se me escapan. Ya sabéis, no me gustan las florituras y reflexiones espirituales, supongo que soy muy… ¿”terrenal”?, lo que no quiere decir que sólo sea capaz de creerme lo demostrado, por como he dicho antes, ser estudiante de ciencias. En realidad, me deprime un poco pensar que el mundo es solo lo que hay, lo que tenemos delante, todo tan gris y aburrido. Pero sigo sin necesitar una religión. Da la impresión de que hay dos bandos, y hay que elegir uno sí o sí, y siempre es supergracioso burlarse de uno desde el otro, y no existe ninguna otra opción.
Me horroriza lo que se llega a hacer en nombre de una religión, el imperio construido bajo muchas, como la Iglesia Católica, por ser el ejemplo que más conozco de “Cómo no se debe profesar una religión”. Y no se puede asumir que por ser católico, alguien va a estar totalmente de acuerdo con lo que diga ese señor mayor que dicen que es su líder. Y ojalá dejasen de meterse en la vida de la gente tanto a nivel privado como público al querer (y conseguir) influir en política y legislación. Y me horroriza todavía más que esto se espere y considere totalmente normal e incluso imprescindible, como si de verdad necesitásemos la opinión de los “expertos espirituales” para saber si lo que estamos haciendo está bien o mal.
Por el simple hecho de estar organizada, me rechina la idea de que una religión sea la espiritualidad de una persona. La fé debería ser algo de lo que preocuparse cada uno en la intimidad de su, alma, por llamarla de alguna manera. Aunque me niego a desprender la consciencia de uno mismo de su cuerpo, es imposible, estamos ligados a nuestra forma de percibir el mundo, y eso pasa por nuestros sentidos, que funcionan porque tenemos un cuerpo. No debería enseñarse en colegios, ni convertirse en una serie de “pasos oficiales” a realizar.
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4 - Comentarios
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| 25 de septiembre de 2010 a las 15:58 |
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Sangre |
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[Sonando: Uzzhuaia - La Sombra que te hace temblar] [Libro: El Elfo Oscuro ] [Serie: The Big Bang Theory 4x01 ] [Juego: Kingdom Hearts. Birth By Sleep]
Cuando era pequeña, no recuerdo exactamente la razón, hicimos una actividad en el colegio en la que nos pidieron que hiciésemos una lista con las cosas que considerábamos más importantes de nuestra vida, ordenadas de mayor a menor. De primeras me pareció una estupidez, que no era asunto de nadie salvo mío, y algo que yo era incapaz de jerarquizar y mucho menos plasmarlo en un papel como una especie de verdad absoluta sobre mí misma. Bueno, supongo que con esa edad no pensé esas palabras, pero recuerdo esa sensación. Pero también me preocupaba mantener mi expediente por todo lo alto, donde las únicas manchas eran algunos problemas de actitud, según todos los profesores que tuve desde entonces y hasta que terminé el instituto. Así que tenía que hacerlo.
¿Y qué podía poner primero? Colocar la primera palabra en esa lista suponía dejar por debajo todas las demás. Eché un ojo a las respuestas de mi compañera y alguno más. En todos ellos, la familia ocupaba el primer lugar, y parecía que era lo que tenía que ser. Y yo consideré, que si lo ponía, estaba poniendo a miembros de mi familia por encima de mis amigas, o de, no voy a negarlo, desconocidos que me habían dado algo, como podía ser un escritor o un músico. No podía negarlo en ese momento ni lo hago ahora, hay amigos y personajes desconocidos que valoro mucho más que a todas esas personas con las que comparto un lazo de sangre o político.
A menudo mucha gente dice reconocer eso de que “La sangre no hace el cariño”, pero por otro lado afirman que hay cosas que se hacen por la familia que no se hace por nadie más, como algún tipo de sacrificio o, el ejemplo más claro suele ser, el préstamo de dinero. Lo siento pero es una soberana contradicción. Y mentira. Y muy muy hipócrita.
Hay miembros de mi familia de sangre a los que sólo veo en las bodas, bautizos y velatorios. No sé sus nombres, apenas recuerdo sus caras, ni a qué se dedican, ni qué parentesco exacto nos une. Y no me interesa en absoluto. Ni quiero que me inviten a sus bodas, es absurdo ir a celebrar un acontecimiento tan importante para las personas… si no las conoces de nada. Al margen de lo poco que me guste “arreglarme”. Por supuesto, pero “hay que invitar a la familia”. Es que la absurdez rebosa por todas partes. No puedes invitar a todos tus compañeros de clase, porque… no, pero hay que invitar a la decimosexta tía por parte de padre a la que has visto dos veces durante dos segundos durante toda tu vida, porque si no, eres una malísima persona.
Hay miembros de mi familia más cercana a los que a menudo no puedo evitar odiar. No estoy hablando de berrinches momentáneos o desacuerdos que pueda tener con mis padres, luego hablaré más profundamente de ellos. Estoy hablando de llevar años aguantando un tratamiento humillante, teniendo que callarme porque “hay que respetar a nuestros mayores” y “No puedes pelearte con la familia igual que con un amiguito del cole, porque son tu familia, van a estar siempre ahí”. Odio, odio, odio y odio esa … ¿Cómo puedo llamarlo? ¿Creencia? ¿Qué han hecho esas personas de mi familia por mí? ¿Por qué tienen que estar siempre ahí, por ser de la familia? Además de hacerme odiar las reuniones familiares, a las que siempre llevo, desde muy pequeña, un libro o una consola, porque nunca jamás se me ha permitido participar en una conversación, a no ser que fuese con esa expectación pedante y soberbia de saber que si se tocan ciertos temas, y se me permite hablar, me enfadaré, y siempre es divertido verme enfadada. ¿De verdad eso es lo normal? ¿Lo que hay que asumir? ¡Pues no me da la gana!
Nunca he tenido demasiado claro si esto es lo normal en cualquier familia, o es que la mía es especialmente desagradable. Por supuesto que envidio a cualquiera que me diga que se lo pasa teta en las reuniones familiares. Ya me gustaría a mí no haber llegado nunca a estas conclusiones. Pero lo que yo veo siempre son tiranteces, incomodidad, comentarios por la espalda, conversaciones sobre lo que se puede decir o no, delante de una u otra persona, casi como llevar un guión escrito, sabiendo que en realidad, nadie quiere estar ahí, alrededor de esa mesa, que todos lo cambiarían por hacer cualquier otra cosa. Pero no lo diremos en voz alta, no puedes reconocer ante la gente que tu familia te importa menos que tus compañeros de clase, los amigos que mantienes desde el instituto o un Sir inglés que padece de principio de Alzheimer. En serio, si miro con perspectiva mi vida, por poner un ejemplo, Terry Pratchett, un escritor con el que jamás he cruzado una palabra, me ha dado más cosas y “más positivas” , y que en general, me han hecho más feliz y me han enseñado mucho más y mejor que casi todas las personas con las que comparto un lazo genético. O Chris Claremont, con el que sí he hablado, y recuerdo mejor y con muchísimo más cariño y emoción esas pocas frases que todas las cruzadas con algunos miembros de mi familia en más de 20 años. Y lo mismo puedo decir de cualquier músico o cantante cuyas canciones me digan algo. O un personaje de una serie de televisión, que puede haberme enseñado algo más que el callarme cuando los mayores hablan aunque no tengan ni idea de lo que están diciendo (y menudas barbaridades he llegado a escuchar) o por lo menos me ha hecho reir en lugar de llorar. No me vale el “Pero es tu…”, ¿mi qué? no, lo siento, no es suficiente un nombre de parentesco, un cartel. Yo no lo he elegido, no tengo porque alegrarme por ello ni aceptarlo ni actuar en consecuencia.
Pero aquel día en clase, acabé poniendo la familia como primera en la lista, porque sabía que nadie aceptaría mi explicación. Y fue una de las primeras veces en las que me callé la verdad para evitar discutir y escandalizamientos varios. Aunque no lo dije en voz alta, tenía muy claro que esa palabra se refería a mis padres, punto.
Por otro lado, tengo la “suerte”, de tener una relación muy especial, en el mejor sentido de la palabra, con mis padres, cosa que no muchos pueden decir, según he podido comprobar. Así que en ningún momento he sentido ese vacío que dicen que solo la familia puede llenar. Mis padres son mis padres, en el sentido biológico y menos importante de la palabra, pero también en el… llamémoslo verdadero, porque han actuado toda la vida como tal, preocupándose por mi educación y mi felicidad a partes iguales. Y si ahora me dijesen “Oye Pic, que en realidad eres adoptada.” Bueno, primero, por supuesto que no me llaman Pic en mi casa (pero sonaba más gracioso), de hecho dicen estar molestos porque les costó mucho encontrarme un nombre (eso es tener huevos) como para que ahora la gente me llame “3’14”. Y segundo que la magia de la genética no puede negar que soy hija de mis padres. Pero si eso fuese verdad, quizá me ofendería porque en 24 años hay mucho tiempo para decirlo, pero tampoco me preocuparía más. Padres son los que actúan como tal (a no ser que una desgracia lo haya impedido), no basta con darte la vida. En darte la vida se lo han pasado ellos mejor que nadie, no es suficiente para adjudicarse el título de padre.
Si las situaciones que se viven en mis relaciones familiares ocurriesen en un grupo de amigos, ese grupo ya no existiría, pero esto lo protege esa especie de misticidad familiar en la que, se justifica cualquier sacrificio.
Normalmente, todos hacemos una selección bastante exhaustiva para llegar a reunir unos amigos a quienes apreciamos, con quienes no sentimos a gusto en cualquier situaciones, en quienes confiamos ante todo. Pero se acepta la imposición de familiares que te amargan la existencia y hacen que te sientas fatal contigo mismo por pensar mal de ellos.
Es posible que me cueste entender gran parte de esos vínculos maravillosos por ser hija única. Crecí viendo como los hermanos se peleaban como cualquier amigo del cole, pero la diferencia estaba en que vivían en la misma casa, y a veces, incluso compartían habitación. Así que, las disputas, parecían resolverse porque no había otra opción. En cambio el mismo nivel de desacuerdo podía desencadenar en no volver a hablar con esa persona. Pero la magia de la unión sanguínea hace que puedas perdonar cualquier cosa. Es algo que no soy capaz de comprender, por mucho que lo vea. Mi madre dice que es algo que surge cuando has crecido con una persona, que no se puede explicar. Debe de ser eso. Igual es el mismo vínculo que tengo con mis padres, forjado a lo largo de mi vida y gracias al cual considero a un nivel distinto nuestras diferencias.
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10 - Comentarios
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| 28 de agosto de 2010 a las 01:02 |
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El Goonish Shive |
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[Sonando: Chunchunda de una fiesta...] [Libro: The andalite Chronicles]

Hace unos que descubrí los webcómics a través de Marcos Arroyo, autor de Leie y Cartoon Heroes, al que conocía desde hacía bastante por el canal de Animorphs y empecé a leerles a él y Morán en “Eh tío!”. Me había encontrado ya alguna vez con cómics colgados en webs y los había ojeado pero nunca había seguido uno con muchas ganas. Después, por culpa de Elf descubrí otros webcómics, entré al drop del WEE (Webcómics en Español), como groupie, y quedé atrapada entre las obras de autores tan geniales como los que forman parte de esa comunidad. Pero tengo que reconocer que mi webcómic favorito es El Goonish Shive, que descubrí también por culpa de Elf. No sé si Dan Shive tenía pensado llegar tan lejos cuando empezó allá por el 2005. Sí, la dificultad más importante que me encuentro a la hora de recomendar este cómic a otra gente es el número de tiras que lleva hasta ahora, pero creedme que se leen como si nada. Por que EGS engancha, engancha y apasiona mucho. Es una historia sobre magia, artes marciales, extraterrestres, transformaciones, mundos alternativos, dobles malvados… todo ello con unos personajes bien construidos, a los que es imposible no apreciar y rodeado de miles de referencias frikis, en las que se nota que el autor lo es e intenta aún así que cualquiera pueda disfrutar la historia, pero sin perder en ningún momento el encanto y la sonrisa al reconocer cosas. En algunos aspectos me recuerda a la idea de Buffy, con un conjunto de protagonistas todos bastante diferentes, algunos unidos por amistad anterior y otros según avanza la historia por distintas circunstancias. Una de las cosas que más me gustan de EGS es la forma de Dan de hablar del amor y las relaciones en general, porque ya sabéis que yo soy así de ñoña y suele ser eso en lo que más me fijo, lo que no tiene nada que ver con el marujeo que provocan muchas series sobre “tal se lia con tal y luego con tal y luego se pelean y blablabla” Sus parejas parecen parejas de verdad, no como las que se ven en las series, que están juntos porque sí y se lanzan el uno al otro topicazos sexistas y todo el interés parece basarse en si se van a pelear por una tontada o malentendido … Y al mismo tiempo, tiene sus personajes solteros, pero que siguen sin parecer solitarios amargados o simples alivios cómicos, no sé si se entiende lo que quiero decir, son auténticos personajes. Y aún así lo mejor es que aunque es una historia con adolescentes de protas, no gira alrededor de sus líos, ni de las mil veces que una pareja se rompe para formar otras, sino que son parte natural del trasfondo de las cosas sobrenaturales que le pasan a un grupo de amigos entre los que se encuentran brujas, híbridos extraterrestres-animales, expertos en artes marciales basadas en anime o genios científicos pervertidos. Es genial como este chico puede hacer girar más de una saga alrededor de un arma capaz de cambiar el sexo a las personas sin caer en chistes típicos sobre sexo o sucedáneos; sino que sirve para que algunos personajes se den cuenta del error que supone adjudicar personalidad y acciones a la diferencia de un solo cromosoma que hay entre hombres y mujeres, al margen de otras diferencias biológicas. O la increíble hazaña de tener personajes gays o bisexuales y que esa no sea su absoluta y única función en el cómic, representar a un colectivo y ser fuente de chistes y coñas alrededor de la actitud y forma de ser que se supone que tienen por su orientación sexual. Que no son pocas las series/películas/loquesea donde esto ocurre. Me sorprende y reconforta su capacidad para retratar el sexo de forma seria y a la vez divertidísima, sin caer en que “si es sobre sexo es gracioso”, tal y como la viven o deberían vivir los adolescentes, como algo natural, bonito y sobretodo para cuando se esté preparado, no porque haya que hacerlo cuanto antes mejor. Tampoco descuida la amistad pura y verdadera (oigh, qué bonito), y los distintos grados de confianza que existen entre los personajes. Dan ha creado su propio mundo, que es en teoría más o menos como el nuestro, pero con sus reglas bien definidas sobre magia y tecnología, con un trabajadísimo trasfondo, al mismo tiempo que los protagonistas acuden a un instituto normal. Y además de hacer todo esto de una forma realista (que no está reñido con la magia o la ciencia-ficción, si no con la forma de que todo encaje), raro es el cómic en el que no arranca una carcajada, usando tanto el humor absurdo como el más retorcido sin caer jamás en lo soez. Quizá al principio pueda espantar el dibujo, puesto que Dan lo empezó como aficionado, y a pesar de no ser sus dibujos absolutamente estéticos, desde siempre han sido capaces de transmitir exactamente lo que sucedía, utilizando perfectamente, por ejemplo, las expresiones faciales. Adoro su estilo de dibujo actual. Gracias a plantearme leer este cómic (y algunos otros después), creo que he desarrollado bastante mis conocimientos de inglés, en especial lo que son expresiones coloquiales. Y eso es de agradecer. No me convence la idea de empezar a hablar sobre su argumento porque sería incapaz de hacerle verdadera justicia sin reventaros toda la historia o empezar a perderme por las ramas, lo que solo os desorientaría. Porque creedme, salvo algunos detalles de los que él mismo se ha burlado o arrepentido, es una historia muy bien atada por todos lados. Así que solo puedo recomendaros este maravilloso cómic. Qué ganas tenía de hablar sobre él... y aún podría dedicarle mucho más, pero creo que es suficiente. |
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